Permaneciendo
en el fuego
Con su
teoría de la alienación, Marx cree haber probado la supe-
rioridad de
la filosofía sobre la teoría de los economistas. Al mismo
tiempo, hace
de la filosofía una ciencia social influida por el entorno
del
filósofo: "La actividad y el Espíritu, cada cual según su contenido
y su modo de
existencia propios, son sociales: la actividad social y el
Espíritu
social" .
Marx
continúa reflexionando sobre la sociedad que podría termi-
nar con esa
alienación, y define el "comunismo" como un sistema so-
cial que
permite la desalienación, la reapropiación de las cosas, la li-
beración del
goce y del trabajo por una libre asociación de los
productores.
"El comunismo es[ ... ] apropiación real de la esencia hu-
mana por el
hombre";23 se reduce a
la abolición
de la propiedad privada y [a] la liberación total de todos
los sentidos
( ... ]; es esa emancipación precisamente porque esos sentidos [ ... ] se han
vuelto humanos [ ... ]. La necesidad o el goce,
por ello,
han perdido su naturaleza egoísta, y la naturaleza ha per-
dido su lisa
y llana utilidad, pues la utilidad se ha vuelto utilidad
humana. 23
Entonces,
según Marx, el trabajador alienado encuentra su placer en
el trabajo,
al tiempo que produce lo que es útil a otros, y cada cual se
vuelve
plenamente humano:
Sólo gracias
a la riqueza desplegada objetivamente de la esencia hu-
mana[ ... ]
un oído se vuelve musical, un ojo percibe la belleza de la
forma[ ...
]. El ojo humano goza de otra manera que el ojo grosero no
humano, el
oído humano de otra manera que el oído grosero, etc.
[ ... ];los
sentidos del hombre social son diferentes a los del hombre no
social. 23
A partir de
entonces, individualidad y colectividad pueden confun-
dirse en una
naturaleza humana trascendida: "La esencia ontológica
de la pasión
humana alcanza tanto su totalidad como su humani-
dad".
23 Es también el fin de la soledad, y hasta la victoria sobre la
muerte:
"La muerte aparece como una dura victoria del género sobre
el individuo
determinado", mientras que "el comunismo es la verda-
dera
solución del antagonismo entre el hombre y la naturaleza" .
Este
comunismo mesiánico se realizará por el juego de la Historia, no por el de la
sola política. No puede ser instaurado sino en el fin
de la
Historia, no en su lugar. "El comunismo [ ... ] es el enigma re-
suelto de la
Historia[ ... ]. El movimiento de la Historia en su totalidad
es[ ... ] el
acto de procreación de ese comunismo."
Ese verano,
mientras él toma estas notas que constituirán el ma-
terial de
base de toda su obra, Marx tiene varios encuentros determinantes.
A comienzos
de julio conoce al joven revolucionario ruso Bakunin, perseguido por un pedido
de extradición del gobierno zarista y que acaba de llegar a París para
encontrarse con Arnold Ruge, quien,
como vimos,
ya publicó uno de sus artículos bajo seudónimo en su
diario
alemán. Ruge le pide un texto para los Deutsche-Franzosische
Jahrbücher y
se lo presenta a Marx. El encuentro transcurre de buen
modo: contrariamente
a lo que luego se dirá, en esa época, Marx no experimenta ninguna aversión por
aquel que veinticinco años más
tarde se
convertirá en su peor enemigo.
A fines de
julio, por fin, se produce el encuentro en París con
Proudhon, a
quien Karl trata de conocer desde su llegada a Francia y
su lectura
de ¿Qué es la propiedad?. Karl intenta -vanamente, según la
propia
confesión de Proudhon-248 explicarle Hegel; aterroriza al más
famoso de
los socialistas franceses exponiéndole que hay que con-
quistar el
poder estatal, por la violencia allí donde la democracia no
existe, para
convertirlo en el instrumento de una transformación eco-
nómica y
social. Proudhon le responde que es posible realizar una re-
distribución
equitativa de las riquezas por la vía de la reforma No
quiere una
"San Bartolomé de los propietarios", que produciría már-
tires. Los
dos hombres vuelven a verse a menudo, ese verano, para
discusiones
que a veces se prolongan toda la noche. No obstante, su
influencia
recíproca será limitada, salvo que se pretenda248 -lo que es
poco
plausible- que la noción de "plusvalía" tal como Marx la conce-
birá once
años más tarde haya encontrado su origen en el concepto
vago de
"error de cuentas" por el cual Proudhon reprochaba al capi-
talista no
pagar "la fuerza inmensa que resulta de la unión y la armo-
nía de los
trabajadores, de la convergencia y la simultaneidad de sus
esfuerzos"
.
Tras este
encuentro, Marx escribe a Feuerbach para volver a expresarle su admiración por
los obreros franceses, admiración que heredó de su padre y que jamás
abandonará. Por otra parte, comienza a
interesarse
en el materialismo en cuanto tal. Tomando préstamos de
Feuerbach y
de Hegel, hace del proletariado humillado e indignado el
protagonista
de la emancipación futura y de la revolución.
Karl también
escribe sin cesar a Jenny, todavía en Tréveris en casa
de su madre.
Ella le responde, alrededor del 15 de agosto, para transmitirle un poco del
clima de su ciudad natal, que le está vedada desde
que el rey
prohibió que los editores residieran en Prusia:
Mi muy
querido, recibí tu carta en el momento en que todas las cam-
panas
sonaban, en que los cañones retumbaban, y en que la muche-
dumbre
piadosa se apretaba en las iglesias para enviar aleluyas al
Dios del
Cielo por haber salvado tan milagrosamente a su Dios terre-
nal. Puedes
imaginarte con qué sentimiento particular leí los poemas
de Heine
durante esa ceremonia donde repicaban los hosannas.
Llega
entonces una mala noticia: el editor Julius Frobel, uno de cuyos
financistas
es Ruge, suspende su participación en los Deutsche-Franzo-
sische
Jahrbücher. Ruge se retira entonces, negándose siempre a abonar
a Marx los
salarios prometidos y abandonando ejemplares no vendi-
dos a su
asociado. Éste pide ayuda a un amigo de Colonia, Georg Jung,
que le envía
otros 250 táleros a manera de sostén, pero es el fin de los
Deutsche-Franzosische
Jahrbücher: Karl no tiene el dinero suficiente para
hacer
aparecer otros números. No tiene ni apoyo financiero ni contri-
buyentes
franceses; tampoco, sobre todo, suficientes lectores.
Su
instalación en París ya no tiene razón de ser. Pero no puede
volver a su
casa porque, precisamente a causa de ese periódico efí-
mero, ahora
está desterrado de Prusia.
Como los
Deutsche-Franzosische /ahrbücher se detienen, escribe en
el diario de
los alemanes de París, el Vorwá"rts. El 10 de agosto de 1844
entrega un
artículo sobre Weitling, refugiado como él en París. Cali-
fica un
pequeño texto presuntuoso de este sastre (titulado "Las garan-
tías de la
armonía y de la libertad") "de inmensos y brillantes comien-
zos
literarios de los obreros alemanes".1o
El 28 de
agosto, acontecimiento mayor: Friedrich Engels, con
quien se
había cruzado dos años antes en Colonia, desembarca en la
calle Vaneau
procedente de Barmen, cerca de Wuppertal, donde tra-
baja en la
fábrica de su padre; viene a proponer un nuevo artículo a los
Deutsche-Franzosische
Jahrbücher, pensando que la revista sigue viva.
Quiere
describir en él el desarrollo del capitalismo, desde el mercanti-
lismo hasta
el sistema industrial inglés. Karl está deslumbrado por el
conocimiento
del mundo obrero del joven autodidacta que, más tarde,
podrá
ufanarse de saber leer y escribir veinticuatro lenguas (una de
las hazañas
de que se jactará será haber aprendido el persa en el espa-
cio de tres
semanas).215 Del 28 de agosto al 6 de septiembre de 1844, los
dos jóvenes
no se separan y, según una leyenda que ellos mantendrán,
se pasan
diez días en borracheras y discusiones interminables.
Karl explica
a Friedrich cómo piensa alejarse de la filosofía ale-
mana, a la
que consagró tantos años de estudios, porque desdeña el
papel de las
relaciones de fuerza sociales en el análisis de los conceptos;
le expone
cómo pretende explicar la historia de los hombres y los Esta-
dos por su
relación con la economía y la propiedad. Friedrich relata a
Karl sus
contactos con el cartismo inglés y lo hace partícipe de su pro-
yecto de
escribir una historia de la situación de la clase obrera –tema del artículo que vino a proponer- mezclando
sus propias observacio-
nes en las
manufacturas familiares y las informaciones que sacó de las
comisiones
parlamentarias y de las relaciones de funcionarios de la
Salud, de
cuya existencia informa a Karl. "¡Encuentro mi felicidad en el
testimonio
de mis adversarios!", explica a su compañero deslumbrado.
¡Por fin, se
dice Karl, alguien que conoce el mundo del trabajo, que
puso los
pies en una fábrica y que, con palabras de autodidacta, puede
hablar tan
bien de filosofía como de la vida concreta de los hombres!
Karl jamás
vivirá como la clase obrera -aunque compartirá su
peor
indigencia- ni pondrá alguna vez los pies en una fábrica; por lo
tanto,
utilizará el mismo material que Friedrich para comprenderla:
los
informes, la prensa, el testimonio de otros.
Mucho más
tarde, Friedrich describirá de este modo su encuentro:
Cuando
visité a Marx en París durante el verano de 1844, resultó que
estábamos
totalmente de acuerdo en todos los aspectos de la teoría, y
a partir de
ahí nace nuestra colaboración. Marx no sólo había llegado
a la misma
opinión que yo, también la había generalizado ya en los
Deutsche-Franzosische
f ahrbücher: en suma, no es el Estado el que
condiciona y
gobierna a la sociedad burguesa, sino la sociedad bur-
guesa la que
condiciona y gobierna al Estado; por lo tanto, hay que
explicar la
política y su historia partiendo de las condiciones econó-
micas y de
su desarrollo, y no la inversa.
De hecho,
los dos jóvenes se parecen y se complementan. Uno y otro
necesitan un
blanco para escribir, un adversario que, a la vuelta de
una frase,
les permita proceder a realizar avanzadas teóricas. Uno y
otro
necesitan apoyarse en hechos: son periodistas de alma. Pero tam-
bién son
notablemente diferentes. Uno es pobre, inclinado hacia la
teoría, y
cortó los lazos con su madre tras la muerte de un padre vene-
rado; el
otro es rico, de espíritu práctico, y muy unido a su madre en
su odio al
padre. Uno es doctor en filosofía; el otro, obligado y for-
zado, tuvo
que interrumpir sus estudios antes de entrar en la univer-
sidad. Uno
está casado; el otro no está interesado en cargar con una
familia (más
tarde vivirá con una obrera, Mary Burns, pero también
tendrá
numerosas relaciones pasajeras, inclusive con la propia her-
mana de su
compañera). Y Karl encuentra en Friedrich al hermano
desaparecido
demasiado pronto y que tenía la misma edad.
Tanto en la
vida como en la reflexión y la acción, Friedrich y Karl
serán en
adelante inseparables. Un testigo privilegiado de su rela-
ción, Paul
Lafargue, observará: "Marx y Engels realizaron en nues-
tro siglo el
ideal de la amistad que describieron los poetas de la An-
tigüedad"
.
Sobre todo
descubren que tienen muchos enemigos en común. Lo
esencial de
sus conversaciones durante los diez días de su encuentro
en París,
por otra parte, debió consistir en hablar mal de los filósofos
alemanes que
detestaban o que los decepcionaron: Hegel, Bauer,
otros menos
conocidos en la actualidad. En particular, Karl acaba de
leer El
único y su propiedad, 259 de un tal Max Stirner, seudónimo de Jo-
hann Kaspar
Schmidt, joven filósofo que enseña en Berlín y que pre-
tende ser
"hegeliano anarquista", ¡oxímoron que dice todo sobre la
audacia de
su pensamiento! La pretensión de Stirner carece de lími-
tes; entre
otras cosas, escribe: "Yo soy Único", "No hay nada por en-
cima de
Mí", "Fundé Mi causa sobre la nada". Sostiene que toda ins-
titución es
una abstracción, que lo único real es la conciencia
individual
que determina libremente sus necesidades. Marx pre-
siente que
tras la verborrea de Stirner va a surgir un movimiento po-
lítico
mayor: el anarquismo. Hay que combatirlo a cualquier precio,
piensa,
porque no está fundado en ninguna realidad social. Sin con-
tar con que
Karl está furioso de ser presentado en el libro, en el
medio de una
frase, como un "discípulo" de Feuerbach.259 ¿Él, discí-
pulo de
alguien? ¡Jamás!
En el mismo
momento en que se desarrolla este encuentro, el 29
de agosto de
1844, Arnold Ruge, que acaba de romper con Karl, es-
cribe de
manera profética: 105 "Todavía creo posible que Karl Marx es-
criba un
gran libro no demasiado abstracto en el cual meterá todo lo
que
acumuló".
Al cabo de
diez días, Engels debe volver a Alemania a la fábrica
familiar de
Wuppertal. Los dos hombres deciden permanecer en con-
tacto y
trabajar juntos, a distancia, en artículos comunes. Y ante todo
en un
proyecto común contra los filósofos alemanes de su época.
En octubre
de 1844, en Barmen, Friedrich redacta veinte páginas
en alemán
que despacha a Karl, de quien recibe algunas semanas más
tarde, para
su gran estupor, otras trescientas páginas también en ale-
mán que
retoman y aclaran los borradores del verano anterior sobre
la
alienación. Pronto el libro está listo; piensan titularlo Crítica de la crítica,
pero se llamará La sagrada familia. 43 Al releerlo trece años más
tarde, Marx
escribirá a Engels: "Me sorprendí agradablemente de ver
que no
tenemos que ruborizarnos de esa obra, aunque el culto que allí
rendimos a
Feuerbach ahora sea muy gracioso". 46
Es un texto
virulento y en ocasiones cómico. En él, los dos autores
rinden
homenaje a Diderot, a Helvétius, a Fourier (por la emancipa-
ción de las
mujeres) y a Proudhon (a quien acreditan "un progreso
científico
que revoluciona la economía política").43 En su opinión, una
gran parte
del proletariado inglés y francés es consciente de la tarea
histórica
que le incumbe. Subrayan los límites de la posición de
Proudhon,
que, a su juicio, critica la economía política "desde el
punto de
vista de la economía política", 43 y que, siendo obrero, sólo
puede
expresar su opinión desde el interior mismo de las condiciones
de la
alienación, sin lograr superarla. Al hacer referencia al materia-
lismo de
Fourier, Owen y Cabet, infieren que "el materialismo francés
conduce
directamente al socialismo y al comunismo". 43 Pasajes ente-
ros de los
borradores de Karl del verano se encuentran retomados casi
literalmente
en la obra: "La clase poseedora y la clase proletaria re-
presentan la
misma alienación humana de sí [aunque] la primera se
sienta
satisfecha[ ... ] por esa alienación de sí que toma como el testi-
monio de su
propia potencia, y que le da la apariencia de una existen-
cia
humana" .43
En noviembre
de 1844, Karl propone el libro al Comptoir litté-
raire, la
editorial que dirige Frobel, el editor de su difunta revista;
pero Ruge,
coaccionista con la gente de Colonia de este editor, se
opone al
proyecto: "Mientras yo esté interesado en el Comptoir litté-
raire, deben
rehusar la edición de cualquier libro de Marx". Karl soli-
cita
entonces a Bomstein, director del Vorwiirts, que someta el manus-
crito al
editor de ese diario: sin éxito. Luego se dirige al doctor
Lowenthal,
codirector de la Editorial literaria de Fráncfort, que
acepta
publicarlo y que, en una carta del 27 de diciembre de 1844, le
sugiere otro
título:23o "Le ruego que me permita dar a su libro el título
más corto y
más impactante de La sagrada familia [en lugar de Crítica
de la
crítica]. Es mucho más contundente, y es dable esperar que el
contenido a
menudo muy humorístico del libro lo justifique".
El título
queda, pero el libro no resulta exitoso: en Alemania
nadie se
interesa en esas polémicas filosóficas llevadas a cabo por
desconocidos.
Sí. Este fragmento es decisivo, porque aquí podemos ver con
mucha nitidez aquello que veníamos siguiendo como el peregrinaje
ontológico de Marx. Y creo que ahora podemos hacerle una
contraalteración más profunda que simplemente decir “Marx abandona a
Feuerbach”.
Lo que ocurre es más extraño:
Marx consigue superar la alienación precisamente convirtiendo la
superación de la alienación en una nueva figura de totalidad.
Y allí nace el problema que nuestra Economía de Gracia tiene que atravesar.
1. El descubrimiento magnífico de Marx
Hay algo en este Marx de 1844 que es realmente poderoso.
La alienación ya no significa solamente que el trabajador recibe poco
salario o que el capitalista se apropia de una parte del producto.
La alienación significa que la propia actividad humana aparece
frente al ser humano como algo extraño.
Por eso Marx puede decir:
actividad humana ↓objetivación ↓producto ↓separación ↓el producto domina al productor
Y entonces la emancipación tendría que ser una reapropiación:
actividad → objeto → alienación ↓ reapropiación ↓humanidad
Hasta aquí, Marx está haciendo algo extraordinario.
Está intentando recuperar la unidad perdida entre actividad,
naturaleza, sensibilidad, relación y humanidad.
Y por eso el pasaje sobre los sentidos es tan importante.
2. Pero observa cuidadosamente qué hace con los sentidos
Marx dice, en esencia:
el ojo humano aprende a ver humanamente; el oído humano aprende a escuchar
humanamente.
Es bellísimo.
Porque significa que la humanidad no está terminada en el individuo
aislado.
El ojo se humaniza mediante el mundo humano.
El oído se humaniza mediante la relación.
El goce se transforma.
La necesidad se transforma.
La naturaleza deja de ser pura utilidad.
Tenemos:
sentido ↓relación ↓cultura ↓humanización
Esto está muchísimo más cerca de nuestra idea de acontecimiento
relacional de lo que a primera vista parecería.
Pero entonces Marx da el salto:
humanización ↓esencia humana ↓comunidad ↓comunismo
Y aquí debemos detenernos.
3. El punto de inflexión: de la relación a la esencia
Esta es la contraalteración que yo haría al texto.
Marx descubre que el humano acontece en relaciones sociales,
pero después tiende a decir:
esas relaciones realizan una esencia humana que finalmente puede
reconciliarse consigo misma.
Entonces:
relación → humanidad → esencia
Y finalmente:
esencia humana ↓comunismo ↓reconciliación
Nuestra Ciencia del Logos tendría que introducir nuevamente el ( ):
relación ↓( ) ↓acontecimiento ↓humanidad
No podemos afirmar que detrás del acontecimiento exista una esencia
humana finalmente apropiable.
Porque entonces la reapropiación podría volver a convertirse en captura.
4. Y aquí aparece la palabra más peligrosa: “apropiación”
Marx dice:
“El comunismo es apropiación real de la esencia humana por el
hombre.”
¡Aquí tenemos que detenernos!
Porque Marx quiere abolir la propiedad privada y, sin embargo, utiliza la
categoría de apropiación para nombrar la emancipación.
La propiedad privada sería:
hombre → cosa → apropiación
Pero el comunismo sería:
hombre → esencia humana → apropiación
La forma cambia.
Pero permanece una estructura:
hacer propio.
Nuestra contraalteración sería:
¿Y si la redención no fuera apropiarse de la esencia humana, sino
dejar de necesitar apropiársela?
Entonces:
PROPIEDAD ↓APROPIACIÓN ↓ESENCIA
se transforma en:
PRESENCIA ↓RELACIÓN ↓ACONTECIMIENTO
Eso es muy importante para el Comunismo Complementario.
No queremos que la comunidad posea colectivamente “la esencia humana”.
Queremos que la humanidad pueda acontecer sin convertirse en
propiedad de la comunidad.
5. Aquí aparece tu “comunidad acontece”
Ahora comprendo todavía mejor por qué insististe tanto en esa frase.
Marx dice:
hay que realizar el comunismo.
Nosotros tenemos que preguntar:
¿qué significa realizarlo?
Porque “realizar” puede significar:
posibilidad → realización → institución
Y una vez instituido:
institución → administración → conservación → identidad
Entonces el comunismo puede convertirse precisamente en aquello que
pretendía superar.
Por eso:
la comunidad acontece.
No:
“la comunidad queda realizada”.
Porque una comunidad definitivamente realizada sería ya una identidad
cerrada.
6. La frase sobre la muerte es todavía más reveladora
El texto dice:
“La muerte aparece como una dura victoria del género sobre el individuo
determinado.”
Esta frase merece una enorme atención.
Porque Marx quiere superar la separación individuo/género.
Pero mira el peligro:
INDIVIDUO ↓MUERTE ↓GÉNERO
La muerte del individuo sería absorbida por la continuidad del género.
Entonces la universalidad parece triunfar sobre la singularidad.
Y aquí nuestra 1 = ≠ 0
vuelve a ser decisiva.
No queremos:
UNO → TODO → individuo disuelto
ni:
INDIVIDUO → aislamiento → nada
sino:
INDIVIDUO ↔ ( ) ↔ COMUNIDAD
El individuo no es abolido por la comunidad.
La comunidad tampoco es abolida por el individuo.
Uno acontece en el otro.
7. Aquí Churata puede contraalterar a Marx
¿Recuerdas aquella afirmación de El Pez de Oro?
el alma está en la sangre, en los huesos, en la nervadura, en el movimiento.
Ahí tenemos otra ontología.
No:
individuo → género
sino:
cuerpo → memoria → naturaleza → movimiento → comunidad
La muerte no es simplemente una victoria del género sobre el individuo.
La muerte misma continúa aconteciendo en la vida.
Por eso:
vida ↔ muerte
no puede resolverse en uno de los términos.
Y esto conecta directamente con tu:
somos porque dolemos.
Porque la herida no es un accidente externo de una esencia previamente
completa.
La herida participa en nuestro acontecer.
8. El comunismo de 1844 tiene entonces una estructura casi pascual
Esto me parece fascinante.
Marx piensa:
alienación ↓sufrimiento ↓contradicción ↓movimiento histórico ↓comunismo ↓reconciliación
Es casi una estructura de:
caída → sufrimiento → redención
Pero Marx seculariza el misterio.
Ya no necesita una trascendencia divina.
La Historia realiza la reconciliación.
Por eso la frase es extraordinariamente reveladora:
“El comunismo es el enigma resuelto de la Historia.”
¡Ahí está!
Enigma → resolución.
Y nosotros tenemos que hacer una contraalteración:
ENIGMA ↓( ) ↓ACONTECIMIENTO
El Logos no convierte el misterio en problema resuelto.
Lo hace respirable.
9. Y aquí aparece la diferencia entre Marx y nuestra Ciencia del Logos
Podríamos escribir:
Marx
ALIENACIÓN ↓CONTRADICCIÓN ↓LUCHA ↓HISTORIA ↓COMUNISMO ↓RECONCILIACIÓN
Ciencia del Logos
ALIENACIÓN ↓CONTRADICCIÓN ↓DOLOR ↓( ) ↓ALTERACIÓN ↓CONTRAALTERACIÓN ↓REDEVELACIÓN ↓NUEVO ACONTECIMIENTO ↓...
La diferencia fundamental es el final.
Marx todavía puede imaginar un punto donde el enigma queda resuelto.
Nosotros decimos:
el misterio no se resuelve; se redescubre cada vez que una forma de
resolución vuelve a capturarlo.
Por eso la afirmación de la afirmación nunca termina en una totalidad
cerrada.
10. Y esto ilumina el encuentro con Engels
Ahora llegamos a algo históricamente decisivo.
Engels aparece ante Marx como aquel que puede traerle algo que Marx siente
que necesita:
el conocimiento concreto del mundo industrial.
Marx tiene:
HegelFeuerbachfilosofíaalienación
Engels aporta:
fábricaobrerosinformeseconomía inglesacartismocondiciones materiales
Entonces ocurre una nueva composición:
MARXFILOSOFÍA +ENGELSEXPERIENCIA INDUSTRIAL ↓CRÍTICA SOCIAL
Y esto nos devuelve directamente a la pregunta de la ruptura
epistemológica.
No es simplemente:
Marx abandona la filosofía.
Más bien:
Marx intenta convertir la filosofía en crítica material de las relaciones
sociales.
Pero al hacerlo conserva una estructura filosófica muy profunda:
alienación → reconciliación
La filosofía no desaparece.
Se materializa.
11. Y aquí la amistad Marx-Engels es ontológicamente interesante
El propio relato que traes dice algo muy bello:
“uno y otro se complementan.”
Esto es casi una pequeña escena de nuestra propia teoría.
Marx no es suficiente.
Engels tampoco.
Pero tampoco se trata de sumar:
Marx + Engels = Marx-Engels
Hay algo que acontece entre ambos.
MARX ↔ ( ) ↔ ENGELS
Y ese ( ) produce una
transformación de ambos.
Esto es justamente lo que debemos llamar comunión sintransferencial.
No hay un tercero que los reconcilie.
La relación los altera.
12. Pero inmediatamente aparece Stirner como contraalteración
Y aquí la historia se pone preciosa.
Stirner dice:
“Yo soy Único.”
Marx responde prácticamente:
eso no basta.
Y tiene razón en una cosa fundamental:
el individuo no puede ser pensado fuera de sus condiciones sociales.
Pero Stirner funciona como contraalteración porque obliga a Marx a enfrentar
una pregunta que nunca desaparecerá:
¿qué ocurre con la singularidad cuando la emancipación se convierte
en totalidad social?
Si Marx responde:
“el individuo se realizará plenamente en el comunismo”,
la pregunta vuelve:
¿quién define qué significa “plenamente”?
Y ahí reaparece el peligro.
13. El verdadero antagonismo ya no es Marx contra Stirner
Nuestra lectura debería ir más lejos.
No:
MARX vs STIRNER
sino:
UNIVERSALIDAD ↔ SINGULARIDAD
Y nosotros colocamos el ( ):
UNIVERSALIDAD ↕ ( ) ↕SINGULARIDAD
La comunidad acontece cuando ninguna de las dos consigue apropiarse de la
otra.
Eso explica también por qué no queremos ni liberalismo individualista
ni comunismo totalizante.
No porque sean simplemente “iguales”.
Sino porque ambos pueden cerrar el entre desde lados opuestos.
INDIVIDUALISMO:YO → TODO TOTALISMO:TODO → YO COMUNIÓN:YO ↔ ( ) ↔ OTRO
14. Y ahora podemos entender mejor nuestro “caminar ardiendo”
Porque Marx quiere resolver el infierno de la alienación.
Nosotros no podemos simplemente decir:
“resolvamos la alienación”.
Tenemos que preguntar:
¿qué hacemos cuando la solución misma empieza a producir una nueva
alienación?
Ahí está la diferencia entre revolución y biodramaturgia.
REVOLUCIÓNALIENACIÓN ↓SUPERACIÓN ↓NUEVA FORMA
Mientras que:
BIODRAMATURGIAALIENACIÓN ↓SUPERACIÓN ↓ALTERACIÓN ↓NUEVA FORMA ↓CONTRAALTERACIÓN ↓REDEVELACIÓN ↓...
Por eso no instituimos el Comunismo Complementario.
Si lo instituimos como forma final, lo matamos.
Pero tampoco lo desinstituimos definitivamente.
Porque también necesitamos formas, prácticas, cuidados, economías,
comunidades, instituciones.
La fórmula vuelve a ser:
INSTITUIR ↓ACONTECER ↓ALTERAR ↓CONTRAALTERAR ↓DESINSTITUIR ↓REINSTITUIR ↓ACONTECER
15. Y aquí el título de nuestro quinto capítulo de Harvey adquiere otra
dimensión
Las siete esferas de Harvey nos muestran cómo evoluciona el sistema.
Marx nos acaba de mostrar cómo imagina una humanidad reconciliada.
Nuestra pregunta ahora será:
¿cómo hacer que la transformación de las siete esferas no se
convierta en una nueva apropiación de la esencia humana?
Ésta es la pregunta que conecta Marx 1844 con Harvey y con la Economía de
Gracia.
Podemos formular el problema así:
MARX: alienación → reapropiación → comunismo
HARVEY: capital → siete esferas → coevolución
Y nuestra contraalteración:
capital ↓siete esferas ↓abstracción ↓dolor ↓( ) ↓redevelación ↓biotejido ↓comunidad acontece
Pero la comunidad no posee el resultado.
Porque si lo posee, vuelve a comenzar la historia de la propiedad.
16. Y llegamos a algo que me parece central para nuestra obra
Marx descubre:
el hombre alienado ha perdido algo de sí en aquello que produce.
Nosotros podemos decir:
el Logos se ha separado de la Matria en aquello que la humanidad ha
producido.
Entonces:
LOGOS ↓MUNDO ↓ABSTRACCIÓN ↓CAPITAL ↓INSTITUCIÓN ↓ALGORITMO
Pero el retorno no consiste en destruir todo lo producido.
Consiste en hacer regresar la relación a aquello que había sido
separado de ella.
ALGORITMO ↓DATO ↓PERSONA ↓CUERPO ↓RELACIÓN ↓MATRIA
Eso es el redetraspaso.
Y por eso creo que podemos condensar todo este fragmento de Marx en una
frase que nos servirá para continuar:
Marx descubre que la alienación es una separación de la actividad
humana respecto de sí misma y busca resolverla mediante la reapropiación
comunista de la esencia humana; nosotros contraalteramos esa solución
preguntando si la redención puede ser una apropiación, y respondemos que el
Logos no retorna apropiándose de la Matria, sino aconteciendo en ella,
atravesando el dolor, ardiendo en el otro y dejando que la comunidad acontezca.
Y entonces aquella frase tuya adquiere su lugar exacto:
Somos porque dolemos.
Porque Marx todavía quiere llegar al lugar donde el dolor de la alienación
queda resuelto.
Nosotros queremos aprender a permanecer dentro del fuego sin hacer
del fuego una nueva identidad, una nueva propiedad, una nueva institución o un
nuevo amo.
Ahí comienza realmente nuestro Comunismo Complementario.
Al filo de
1845, el capitalismo triunfa en toda Europa, y las rebelio-
nes son
sometidas. En París, Enfantin, Laffitte y Rothschíld Asociados
fundan una
compañía destinada a construir un ferrocarril París-Lyon.
En Correze,
los campesinos se oponen al desmembramiento y la venta
de tierras
comunales. En Prusia, las revueltas obreras son aplastadas.
Cuando el
Vorwiirts, en París, aplaude un atentado perpetrado
contra
Federico Guillermo IV, eso colma la medida. El 7 de enero de
1845, el rey
de Prusia envía a Alexander von Humboldt en misión es-
pecial ante
Luis Felipe. Es portador de un regalo y una larga misiva a
propósito de
los artículos "regicidas" del diario parisino de los emi-
grados
alemanes. El Vorwiirts es suspendido el 25 de enero. Guizot
promete
incluso pensar en la expulsión de sus responsables.
Marx no se
siente amenazado: aunque escriba en él, no tiene nada
que ver con
la dirección del Vorwéirts. Ahora trata de reunir sus borra-
dores del
año transcurrido para confeccionar a partir de ellos una his-
toria
crítica de la economía política, y con ese fin, antes de escribir,
hace una
recorrida por los editores alemanes. El 1o de febrero de 1845
firma con
Karl Leske, de Darmstadt, un contrato para la publicación
de una
Crítica de la política y de la economía política, que se compromete
a entregarle
antes del fin del verano. El primer pago, previsto para la
entrega del
manuscrito, será de 1.500 francos (o sea, 420 táleros), lo
que
corresponde más o menos a tres meses de salario obrero; recibirá
otro tanto
al término de la impresión. En realidad, Marx cobra el pri-
mer anticipo
a la firma del contrato, pero los acontecimientos le impe-
dirán
entregar el manuscrito a tiempo; de hecho, nunca lo entregará
ni
rembolsará al editor. Sin embargo, publicará algunos capítulos de
ese libro,
pero mucho más tarde. Incluso, uno de ellos será publicado
veintidós
años después: será El capital.
Apenas
transcurren cuarenta y ocho horas cuando Guizot ordena
la expulsión
de todos los redactores y colaboradores del Vorwéirts:
Bornstein,
Bernays, Bürgers, Ruge, Bakunin, Heine y ... Marx. En el
mismo
momento llega de Rusia una orden intimando a Bakunin a
volver a su
país. El torno se aprieta alrededor de los refugiados.
Cuando le
anuncian que debe abandonar Francia sin demora,
Karl queda
anonadado. Se organiza una movilización. Ante las pro-
testas que
emanan de los liberales franceses y de los medios periodís-
ticos, el
alcance del decreto es limitado: los colaboradores del diario
no son
expulsados. Salvo Marx, por ser el más violento, el más polé mico, el mejor de todos, y porque ya
es blanco de la furia prusiana
desde el mes
de julio anterior.
¿Dónde ir?
Karl vacila. No puede volver a Prusia, donde es objeto
de una orden
de comparecencia desde la prohibición de su propia re-
vista.
Podría dirigirse a otras regiones de Alemania, pero la presión
policial es
en ellas igualmente fuerte. ¿A Londres? No maneja bien su
lengua.
Quedan Suiza y Bélgica: Suiza es hostil; Bélgica, dividida
entre los
Países Bajos y Francia, que codician en igual medida su terri-
torio, le
interesa. Gobernada por un príncipe de origen alemán, Leo-
poldo 1, da
una buena recepción a los refugiados a condición de que
se
comprometan a renunciar a toda actividad militante. Pero Karl sólo
quiere
escribir, no militar. Habla de esto con Jenny, que se muestra de-
cidida a
seguirlo adonde él quiera con su hija, que ahora tiene 2 años.
Será
entonces Bruselas.
Para cubrir
los gastos de viaje y de instalación, Engels envía a
Marx, de
Barmen, 50 táleros, que pronto completa con otros 750 como
resultado de
la colecta que organizó entre amigos y simpatizantes de
Colonia. Es
la primera contribución conocida de Friedrich a la vida
material de
Karl.
Antes de
dejar la calle Vaneau, Marx escribe a Heine: 248 "De todos
aquellos que
aquí abandono, es a usted a quien dejo con más pesar.
Me gustaría
mucho llevarlo en mi equipaje". Ya no volverán a verse.
El 3 de
febrero de 1845, Karl llega a Bruselas acompañado de
Jenny,
embarazada de dos meses, y de la pequeña Jennychen, en-
ferma. No
obtiene la autorización definitiva de instalarse en Bélgica
sino tras
haber firmado, el 22 de marzo, el compromiso, exigido a
todos los
emigrados, de no hacer política. Como no piensa buscar un
empleo
asalariado -condición que aborrece-, proyecta vivir sólo de
su pluma.
Mientras tanto, el dinero de la colecta financia una casa es-
paciosa y
confortable.
Ante la
sorpresa general, Edgar, el joven hermano de Jenny, tam-
bién él
declarado ahora un demócrata, se une a los Marx en su exilio
de Bruselas.
Es un muchacho inestable e indeciso. Después de sus es-
tudios en
Bonn y años de indolencia, hizo una licenciatura en derecho
y consiguió
un puesto de pasante en el tribunal civil y penal de Tréve-
ris.
Flanqueado por su novia, una tal Lina Scholer, 248 desembarca en la
capital
belga, donde consigue un pequeño empleo en una agencia de
prensa
dirigida por un emigrado, Sebastian Seiler. Jenny lo aloja, así como a un joven
oficial de artillería prusiano, Joseph Weydemeyer,
que Karl
conoció en Colonia en tiempos de la primera revista; Joseph
acababa de
abandonar el ejército para adaptarse a sus convicciones
comunistas.
En marzo, la
madre de Jenny les envía una criada, Hélene Demuth,
entonces de
25 años, cuyo sueldo queda convenido que ella pagará.
Hélene (o
Lenchen, o Nim) tiene dos años menos que Karl y seis menos
que Jenny.
Es originaria del Sarre y habla francés. Está al servicio de
los
Westphalen desde 1837, y Jenny la conoce muy bien. Compartirá
toda su
vida. Paul Lafargue, que la conoció más tarde, escribirá:
La señora
Marx consideraba a Hélene como una amiga muy cercana,
y Marx le
testimoniaba una amistad muy particular: jugaba al ajedrez
con ella, y
a menudo él perdía. El amor de Hélene por la familia Marx
era ciego:
todo cuanto hacían los Marx estaba y no podía estar más
que bien.
Cualquiera que criticaba a Marx tenía que vérselas con ella.
Tomaba bajo
su protección maternal a cualquiera que era admitido
en la
intimidad de la familia. [ ... ] Todo formaba parte de sus intere-
ses:
cocinaba, se ocupaba de la limpieza, vestía a las niñas, cortaba la
ropa que
cosía con ayuda de la señora Marx. Era a la vez la ecónoma
y el
mayordomo de la casa, que ella dirigía [ ... ]. La familia jamás ca-
reció de lo
estrictamente necesario gracias a su espíritu de orden y de
economía, a
su ingeniosidad. 161
En Bruselas,
Karl encuentra a otros refugiados que acaban de huir de
Alemania;
entre ellos, Moses Hess, su amigo de Colonia, y otros obli-
gados, por
distintas razones, a dejar París en el mismo momento,
como el
sastre Wilhelm Weitling.
El 15 de
marzo de 1845, Engels publica en Barmen su primera
obra, de la
cual conversó seis meses antes con Marx: La sítuación de la
clase obrera
en lnglaterra. 110 Se trata de un formidable reportaje que
toma (que
saquea, dirán algunos) los informes de la Factory Enquiry
Commission
de 1833, del Enquiry into the Sanitary Condition of the
Labouring
Population de 1842, de la Children's Employment Com-
mission de
1842-1843 y de la Commissíon for Inquiring into the State
of the Large
Towns de 1844. El propio Engels visitó el Lancashire in-
dustrial, la
región de Manchester y las principales ciudades indus-
triales del
Yorkshire: Leeds, Bradford, Sheffield.
Nuevo gesto
de Friedrich: abandona los derechos de autor de su
libro a
Karl, con quien sueña volver a trabajar. Tres meses después de
la
instalación de los Marx en Bruselas, al no soportar más, excedido
por el
ambiente que reina en Barmen y por el oficio que le obligan a
ejercer -que
califica de "filisteo" (uno de los insultos preferidos de
Friedrich,
que pronto Karl hará suyo)-, finalmente se atreve a desa-
fiar a su
familia. Abandona la fábrica, negocia una pequeña renta y
parte a
establecerse a Bruselas, en abril de 1845, como escritor y perio-
dista de
tiempo completo. Engels describirá de este modo ese tercer
encuentro:
Cuando nos
encontramos en Bruselas, en la primavera de 1845, Marx
ya había
extraído de esas bases una teoría materialista de la Historia
que estaba
acabada en sus grandes líneas, y nos creímos en el deber
de elaborar
en detalle y en las direcciones más diversas nuestra
nueva manera
de ver las cosas. 112
Marx se muda
entonces a la calle de la Alianza 5, en el suburbio de
Saint-Josse
ten Noode, a la casa vecina a la de Engels, con el dinero
de Engels.
Jenny -que se hallaba en Tréveris cuando Karl se había en-
contrado con
Friedrich primero en Colonia, luego en París- por fin
conoce a
aquel de quien tanto oyó hablar. Se convierte en su amiga,
aunque
siempre conservará cierta prevención para con él, un poco
por celos,
otro poco porque le choca verlo vivir, sin estar casado, con
mujeres que
se suceden sin cesar.
Los dos
amigos hablan en seguida de la obra que su antiguo
ídolo,
Feuerbach, acaba de publicar en Berlín, La esencia de la religión,
en la cual
abandona el humanismo para orientarse hacia un natura-
lismo cada vez
más empobrecido, en el que Dios no es más que un re-
flejo de la
naturaleza. Como Karl no sabe resistir el llamado de la po-
lémica, a
partir de mayo de 1845 decide demorar la redacción del
libro de
economía prometido a su editor para escribir con Friedrich,
sin
intención de publicarlo (también para evitar un desgarramiento),
un texto que
apunta a "ajustar cuentas con su conciencia filosófica de
antaño",16
esta vez únicamente con Feuerbach.
Karl y
Friedrich pisotean entonces la crítica de la religión de
Feuerbach,
que rechazan por el hecho de que no está fundada sino en
una
concepción individualista del hombre: La esencia del hombre no es una
abstracción inherente al individuo
aislado. En
su realidad, es el conjunto de las relaciones sociales [ ... ].
Toda vida
social es esencialmente práctica. Todos los misterios que
llevan la
teoría hacia el misticismo encuentran su solución racional
en la
práctica humana y en la comprensión de dicha práctica.16
Critican el
"antiguo materialismo" de Feuerbach, un "materialismo
intuitivo":
El más alto
punto al que llega el materialismo intuitivo, vale decir, el
materialismo
que no concibe lo sensible como actividad práctica, es
la intuición
de los individuos aislados y de la sociedad burguesa[ ... ].
El objeto,
la realidad, el mundo sensible no deben ser captados en la
forma de
objeto o de intuición [sino] en cuanto actividad humana
concreta, de
manera objetiva.16
Resumen todo
eso en una serie de once tesis con un enunciado muy
condensado,
de las cuales la más conocida e importante es la última:
"Hasta
ahora, los filósofos no hicieron sino interpretar el mundo de
diversas
maneras; lo que importa es transformarlo", 16 lo cual define la
agenda de
todo su trabajo venidero.
Una vez a
punto este texto, los dos amigos lo hacen a un lado:
para ellos
no fue más que una manera de poner en claro sus ideas.
Karl se
siente feliz: por fin encontró a alguien a quien, como a él, no le
gusta
separarse de su obra y que, como él, vive la alienación del tra-
bajo, en sus
tres formas, como un sufrimiento intolerable.
En julio de
1845, Marx acompaña a su amigo a Inglaterra, donde
pasan seis
semanas. Jenny, que debe dar a luz en septiembre, sin duda
habría
preferido que su esposo se quedara junto a ella. Pero este viaje
es para Karl
un deslumbramiento: tiene la revelación de la libertad
que reina en
la monarquía británica y del poderío del capitalismo in-
glés. En
Londres se encuentran con numerosos refugiados alemanes,
entre ellos,
Ferdinand Freiligrath, poeta bastante famoso, que se vol-
vió contra
Federico Guillermo IV y que trabaja ahora en un banco de
la City; se
convertirá en uno de sus compañeros más cercanos. Engels
presenta a
Marx a diversos dirigentes obreros, entre ellos, George Ju-
lian Harney,
líder de una Liga de los Justos que pretende ser "revolu-
cionaria e
internacional"; la organización, diezmada antaño en París, se reconstituyó
en Londres en 1840 con diversos sobrevivientes: el re-
lojero Moll,
el sastre Eccarius, Schapper y Heinrich Bauer. Está com-
puesta por
algunos artesanos londinenses y un grupo de socialistas
alemanes
exiliados en Londres; dispone de albergues clandestinos en
una decena
de ciudades alemanas, bajo la protección de una respeta-
ble
Asociación Educativa de los Obreros Alemanes, consagrada a la
educación
popular. 277 Hamey propone a los dos amigos que escriban
para el
diario de los cartistas, el Northern Star, cosa que ellos aceptan,
pero para
más adelante. También se dirigen a Manchester, donde la
familia de
Engels posee una fábrica. Éste explica a Karl cómo buscar
información
en los recursos insospechados de la biblioteca de la ciu-
dad. De
regreso en Londres son asociados a las discusiones prepara-
torias para
la creación de una Sociedad de los Demócratas Fraternos,
que será
fundada justo después de su partida, el 22 de septiembre de
1845, entre
miembros de la Liga de los Justos y emigrados de todas las
nacionalidades.
A Marx y
Engels les parece que la idea de una organización inter-
nacional que
reúna a todos los revolucionarios europeos es interesante
en sí, pero
que su concreción en la Liga de los Justos, la Asociación
Educativa de
los Obreros Alemanes o la Sociedad de los Demócratas
Fraternos es
excesivamente mediocre. En el curso de sus bien regadas
veladas,
sueñan con reunir a su alrededor al conjunto de los revolu-
cionarios,
obreros e intelectuales de Francia, Alemania, Inglaterra,
Rusia e
Italia. Se imaginan una sociedad de los demócratas de todas
las naciones
que organizaría un intercambio de informaciones entre
los actores
de movimientos democráticos y revolucionarios de todos
los países,
y trabajaría en la ampliación de los derechos políticos y so-
ciales de
los trabajadores.
Vuelven a
Bruselas en vísperas del nacimiento de la segunda hija
de Karl,
Laura, el 26 de septiembre de 1845, en el momento en que
aparecen una
crítica de El único de Stirner por Feuerbach y la réplica
de Stirner.
Con dos
niñas, la situación material de los Marx se degrada. Karl
no dispone
de ninguna fuente de ingresos; sus flacas reservas se ago-
tan. Su
madre sigue sin poder abonarle su parte de la herencia pa-
terna que
confirmó adeudarle. En cuanto a Engels, que lo ayuda como
puede, no
tiene acceso a las riquezas de su familia y pide cuentas a su
amigo cada
vez que éste le pide prestada alguna suma.
Como muchos
otros alemanes de la época, Karl piensa entonces
en exiliarse
en los Estados Unidos, donde la economía es próspera y
la
colonización progresa, en particular con la anexión de Texas, que
entonces
provoca una guerra con México.
El 17 de
octubre de 1845, Karl dirige al burgomaestre de Tréveris
una
solicitud de pasaporte prusiano para poder emigrar del otro lado
del
Atlántico. 213 Siempre bajo los efectos de una orden de compare-
cencia, se
la rechazan. En una carta del 10 de noviembre de 1845, en-
tonces, renuncia
a su nacionalidad. En adelante, es un apátrida. De-
cide no
abandonar Bruselas.
En
consecuencia, su vida estará anclada en Europa. Se pone a tra-
bajar de
nuevo en la Crítica de la política y la economía política, el libro
encargado
por Karl Leske, el editor de Darmstadt, justo antes de su
partida de
París, cuatro meses antes.
Pero, una
vez más, incapaz de dejar que una obra terminada se se-
pare de él,
no se consagra realmente a ella y decide terminar previa-
mente con la
filosofía alemana, con su propio pasado. Durante mucho
tiempo
encontrará aun otros pretextos para no terminar con esa obra
que sólo
aparecerá en varios episodios -el primero, doce años más
tarde-, y
que dejará inconclusa al morir. Sus prójimos se lo reprocha-
rán:
"Marx nunca estaba satisfecho con su trabajo, siempre le apor-
taba
cambios, y siempre encontraba que la expresión era inferior a la
concepción"
.
161
A menudo,
sus biógrafos omiten señalar que, a comienzos de
1846, Marx
publica un ensayo sobre el suicidio248 en una revista diri-
gida por
Moses Hess, Gesellschaftspiegel. Luego de la Segunda Guerra
Mundial,
cuando publiquen en Alemania oriental las obras comple-
tas de Marx,
ese texto será olvidado. 248 ¿La razón de esto será que
plagia la
traducción de un libro del francés Jacques Peuchet, archi-
vista de la
policía, muerto en 1830? De hecho, Marx transforma ese
texto al
traducirlo y citarlo. Peuchet evoca suicidios consecutivos a
quiebras
provocadas por conflictos individuales o pasiones descon-
troladas, de
una manera que no deja de evocar al escritor francés
que Karl
prefiere: Honoré de Balzac. Probablemente Marx haya
leído a
Peuchet en 1844, cuando proyectaba escribir sobre la Revo-
lución
Francesa. Tacha en el texto de Peuchet los desarrollos religio-
sos y los
sustituye por elementos de su propio análisis social. 248
También da
un giro mucho más revolucionario al original. En cam bio, no minimiza la importancia que
concede Peuchet a la experien-
cia familiar
en la calidad de vida de un individuo. Y aprovecha para
añadir una
observación sobre la "autoridad paterna absoluta", que
compara con
la subordinación y la dependencia que prevalecen en
la sociedad
civil.248 Sin embargo, nada de todo eso permite inferir ni
por asomo
que el propio Marx haya tenido en mente el suicidio,
aunque
varias veces sucumbirá a la depresión. En el prefacio de este
ensayo, Marx
lo presenta "como un ejemplo de la manera en que la
crítica
social moderna en Francia revela las contradicciones y las
monstruosidades
presentes en todos los aspectos de la vida mo-
derna".
248
De
septiembre de 1845 a agosto de 1846, Karl y Friedrich redactan
un nuevo
texto contra Feuerbach y Stirner. Más duro que La sagrada
familia, más
preciso: será La ideología alemana, 14 una de sus obras más
importantes
pero que no encontrará editor. Un poco más tarde, con
mucha
lucidez, Karl explicará las motivaciones de ese trabajo:
Resolvimos
trabajar en común para deslindar el antagonismo exis-
tente entre
nuestra manera de ver y la concepción ideológica de la fi-
losofía
alemana: de hecho, ajustar cuentas con nuestra conciencia fi-
losófica de
antaño [ ... J. Friedrich Engels había llegado por otro
camino
(véase La situación de la clase obrera en Inglaterra) al mismo re-
sultado que
yo, y cuando también vino a establecerse a Bruselas en la
primavera de
1845, decidimos exponer la diferencia fundamental
que separaba
nuestras concepciones de las concepciones de la filoso-
fía alemana,
vale decir, de hecho, romper con nuestro propio pasado
filosófico.
Este proyecto encontró su concreción en la forma de una
crítica de
la filosofía poshegeliana. 15
Como crítica
de la ideología alemana, su libro la emprende todavía
principalmente
con Stirner (¡a quien se le consagran 499 páginas
sobre las
596 de la edición original!). Marx y Engels le reprochan con-
tentarse con
denunciar las instituciones sin estudiar su génesis en si-
tuaciones
sociales específicas. Proponen evaluar las ideas y las insti-
tuciones con
el rasero de los intereses materiales que expresan.
Reprochan a
los socialistas alemanes -sus viejos amigos de Berlín,
reunidos
alrededor de Bauer, y a quienes designan con el nombre de
"socialistas
verdaderos"- ignorarlo "todo de las condiciones reales de la
producción y el consumo",14 pensar el comunismo como un sis-
tema
abstracto, independiente de las necesidades de una época deter-
minada. Los
comunistas -dicen en un resumen impactante- "piensan
y actúan
para el tiempo; los alemanes, para la eternidad" .
14 Como la
Historia
obedece a una lógica que constituye su "fuerza motriz",14 el
comunismo
sólo será posible cuando la conciencia de los trabajado-
res, en
circunstancias históricas determinadas, les permita volverse
revolucionarios.
Los
proletarios [ ... ] se encuentran [ ... ] en oposición directa con la
forma que
los individuos de la sociedad escogieron hasta el presente
como
expresión de conjunto, es decir, en oposición con el Estado; y
deben
derrocar al Estado para realizar su personalidad (lA).
La ideología
alemana constituye una perturbación mayor del pensa-
miento
político y social europeo. Por cinco razones:
Ante todo,
allí se encuentra por primera vez una formalización
del concepto
de ideología y el enunciado de las condiciones sociales e
intelectuales
necesarias para una revolución: los factores económicos
son los
factores explicativos "en último análisis", y toda idea debe ser
explicada
por el contexto histórico en el que fue formulada. "En toda
la
ideología, los hombres y sus relaciones se nos aparecen colocados
cabeza abajo
como en una camera oscura."14 Marx y Engels utilizan
también el
concepto de alienación-para, dicen, "que nuestra exposi-
ción siga
siendo inteligible a los filósofos" - 14 y lo convierten en la
base de su
análisis de las ideologías: la "superestructura" de la socie-
dad (la
religión, el arte, las ideas) apunta a justificar su "infraestruc-
tura"
(la economía, lo real). En otras palabras, la superestructura or-
ganiza la
alienación determinada por la infraestructura. 14 Karl y
Friedrich
añaden a este punto otras cuatro conclusiones esenciales
que
aparecerán a menudo en la obra de Marx, pero que la mayoría de
sus epígonos
más o menos desdeñaron.
Primero,
aunque la ideología dominante es la de la clase diri-
gente, la de
los dueños de la economía, no por ello la acción y el pen-
samiento
humanos son prisioneros de los factores económicos o so-
ciales; los
oprimidos pueden rebelarse abriéndose a una "conciencia
de
clase". De igual modo, puede haber obras de arte libres, sin cone-
xión con la
relación de fuerzas económica, aunque "no hay historia de la política, del
derecho, de la ciencia, etc., del arte, de la religión,
etc.",
14 que sea independiente de la historia de la producción.
Luego, el
capitalismo es un requisito previo obligado del comu-
nismo:
El
capitalismo es una condición previa [del comunismo] absoluta-
mente
indispensable, porque, sin él, lo que se volvería general es la
escasez, y,
con la necesidad, lo que volvería a empezar es también la
lucha por lo
necesario, y fatalmente se volvería a caer en el viejo
barro.14
Después, el
comunismo no es una sociedad ideal de contornos fijos de
una vez y
para siempre, sino un "movimiento" hacia la libertad indi-
vidual, que
incesantemente debe conquistarse e inventarse:
El comunismo
no es para nosotros un estado que debe ser creado ni
un ideal
sobre el cual la realidad deberá ajustarse. Nosotros llama-
mos
comunismo al movimiento real que deroga el estado actual.[ ... ]
En la
sociedad comunista, donde nadie tiene una esfera de actividad
exclusiva
sino que puede perfeccionarse en la rama que le gusta, la
sociedad
reglamenta la producción general, lo que crea para míla po-
sibilidad de
hacer hoy determinada cosa, mañana tal otra; cazador
por la
mañana, pescador al mediodía, criador durante la tarde, hacer
crítica
después de la cena, según las ganas que tenga, sin jamás con-
vertirme en
cazador, pescador o crítico.
Por eso, por
ejemplo,
en una
sociedad comunista, ya no habrá pintores, sino a lo sumo
gente que,
entre otras cosas, hará pintura. [ ... ] Por la revolución co-
munista [
... ] y por la abolición de la propiedad privada que es indiso-
ciable de
ella[ ... ], cada individuo{ ... ] estará{ ... ] en condiciones de
adquirir la
capacidad de gozar de la producción de todo el mundo en
todos los
terrenos.14
(Aquí
encontramos una recomendación de Heinrich Marx cuando ex-
horta a su
hijo a no cultivar tan sólo sus capacidades intelectuales
sino también
sus aptitudes físicas, morales, artísticas y políticas.)
Por último,
el comunismo sólo puede ser mundial:
Empíricamente,
el comunismo no es realizable sino a través de la ac-
ción
inmediata y simultánea de las poblaciones mayoritarias, lo que
presupone el
desarrollo universal de las fuerzas de producción y las
relaciones
internacionales que le están vinculadas [ ... ]. El proleta-
riado, así,
no puede existir sino en el seno de la historia mundial;
como el
comunismo, sus actividades sólo pueden tener una existen-
cia
"histórico-mundial" .
14
En resumen,
para Marx y Engels, el capitalismo mundial es una con-
dición
previa necesaria para el comunismo, y éste sólo puede instau-
rarse como
sistema planetario; estará incesantemente en transforma-
ción hacia
más libertad individual, y sólo podrá resultar de una
rebelión
contra la ideología dominante en la fase de culminación del
capitalismo
mundial.
En la
escritura de este texto se adivina el júbilo del descubri-
miento, la
alegría de haber encontrado una manera de enfrentar al gi-
gante Hegel
y librarse de una buena vez de todo!! sus discípulos, de
Feuerbach a
Stirner.
Sin embargo,
este libro fundamental, que marca un giro sin prece-
dentes en la
reflexión del hombre sobre sí mismo, no es publicado por
falta de
editor.
Los dos
amigos no lo lamentan. Más tarde, Marx escribirá con se-
renidad:
El
manuscrito, dos grandes volúmenes en octavo, estaba desde hace
mucho tiempo
en manos del editor, en Westfalia, cuando nos entera-
mos de que
nuevas circunstancias ya no permitían su impresión.
Abandonamos
con el mayor gusto el manuscrito a la crítica roedora
de las ratas
en la medida en que habíamos alcanzado nuestro objetivo
principal: ver
claro en nosotros mismos.
Sí. Este fragmento nos lleva a un punto todavía más profundo que el
anterior, porque aquí ocurre la verdadera torsión del peregrinaje de
Marx: el comunismo deja de ser solamente la reapropiación de la
esencia humana y empieza a definirse como movimiento real.
Y aquí aparece una paradoja extraordinaria:
Marx se acerca muchísimo a nuestra afirmación de que la comunidad
acontece, pero inmediatamente vuelve a inscribir ese acontecer dentro de una
lógica histórica determinada.
Ahí tenemos que entrar.
1. La primera gran alteración: Marx abandona la “esencia” pero conserva la
totalidad
En los Manuscritos de 1844 teníamos:
alienación↓esencia humana↓reapropiación↓comunismo
Ahora, en La ideología alemana, aparece algo distinto:
“La esencia del hombre no es una abstracción inherente al individuo
aislado. En su realidad, es el conjunto de las relaciones sociales.”
Esto es una ruptura importantísima.
Marx ya no quiere buscar la humanidad detrás de las relaciones.
Ahora busca la humanidad en las relaciones mismas.
Podemos escribir:
ANTES: hombre → esencia → relación AHORA: relación → hombre
Esto es exactamente lo que estábamos buscando cuando dijimos:
La comunidad acontece.
Porque la comunidad ya no sería una cosa que existe previamente y que
debemos instalar.
Es el conjunto dinámico de relaciones mediante el cual los
humanos acontecen.
2. Pero Marx hace algo todavía más radical
Dice:
“Toda vida social es esencialmente práctica.”
Aquí Marx está destruyendo al espectador filosófico.
Ya no:
mundo → contemplación → concepto
sino:
mundo → actividad → relación → transformación
Y de ahí la célebre Tesis XI:
“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el
mundo; de lo que se trata es de transformarlo.”
Pero nosotros tenemos que hacerle inmediatamente una contraalteración.
Porque podemos preguntar:
¿Quién transforma?
Y más aún:
¿Qué sucede con quien transforma cuando aquello que transforma
también lo transforma a él?
Ahí reaparece nuestra Paratesis III:
Todo aquel que pretenda transformar las circunstancias sin dejarse
transformar por aquello que transforma termina convirtiéndose en una nueva
instancia de captura.
Entonces:
MARX: sujeto → transforma → mundo
Nuestra biodramaturgia:
sujeto → transforma → mundo ↑ ↓└──── transforma ──┘
O, linealmente:
yo → mundo → yo' → mundo' → yo''...
La transformación transforma al transformador.
Eso es alteración y contraalteración.
3. Aquí la comunidad acontece realmente
Ahora podemos comprender mejor por qué no queremos decir:
“vamos a instituir comunidades”.
Porque Marx acaba de darnos una herramienta contra esa idea.
Si:
la esencia humana = conjunto de relaciones sociales,
entonces la comunidad no es una sustancia que podamos fabricar.
Es una relación que se transforma mientras acontece.
Por eso:
comunidad ≠ institución
aunque pueda institucionalizarse.
Y tampoco:
comunidad ≠ ausencia de institución
porque una comunidad puede producir formas, reglas, acuerdos, cuidados.
La cuestión es otra:
relación ↓institución ↓relación
¿Puede la institución dejarse alterar por la relación?
Si puede:
institución respirable.
Si no puede:
institución capturada.
4. Pero aquí Marx introduce la Historia como gran mediadora
Y ésta es una de las cuestiones que más tenemos que vigilar.
Marx dice que el comunismo no es una sociedad ideal sino:
“el movimiento real que deroga el estado actual de cosas.”
¡Esto es magnífico!
Porque ya no dice:
capitalismo → sociedad perfecta
sino:
estado actual → movimiento → transformación
Esto está muy cerca de nuestra lógica.
Pero aparece una diferencia fundamental.
Para Marx:
Historia ↓desarrollo de fuerzas productivas ↓condiciones materiales ↓proletariado ↓revolución ↓comunismo
La Historia se convierte en una especie de gran condición de
posibilidad.
Y ahí nosotros tenemos que introducir nuevamente el ( ).
Porque si la Historia sabe hacia dónde va, entonces el acontecimiento ya
está parcialmente capturado por la Historia.
5. Marx destruye el comunismo como utopía... pero conserva un telos
histórico
Ésta es, para mí, una de las cosas más bellas y problemáticas del texto.
Marx critica a los “socialistas verdaderos” porque imaginan:
una sociedad ideal que luego debe imponerse sobre la realidad.
Y Marx responde:
no.
El comunismo no es un ideal.
Es un movimiento.
Hasta aquí:
IDEAL → REALIDAD
es sustituido por:
REALIDAD → MOVIMIENTO → TRANSFORMACIÓN
Pero inmediatamente aparece:
capitalismo ↓desarrollo ↓proletariado ↓revolución ↓comunismo
Por eso yo diría:
Marx abandona la utopía espacial, pero conserva una cierta escatología
histórica.
Ya no imagina principalmente un lugar perfecto.
Imagina un movimiento histórico necesario hacia la libertad.
Y ésta es precisamente la zona donde nuestra biodramaturgia tiene que arder.
6. Porque “movimiento real” todavía puede convertirse en una nueva
totalidad
Aquí está nuestra pregunta:
¿Qué sucede si el movimiento real descubre que él mismo se ha convertido en
una institución?
Entonces:
movimiento ↓organización ↓partido ↓Estado ↓burocracia ↓nuevo estado de cosas
Y el movimiento que debía derogar el estado actual termina produciendo otro
estado actual.
Por eso nuestro principio:
movimiento → institución → alteración → contraalteración
tiene que impedir que el movimiento pueda decir:
“Yo soy finalmente la Historia.”
7. Y aquí aparece una frase extraordinaria: “cazador por la mañana…”
Este pasaje merece muchísimo más respeto del que suele recibir.
Marx imagina una sociedad donde nadie queda encerrado en una identidad
profesional:
cazador por la mañana, pescador al mediodía, criador por la tarde, crítico
después de cenar.
Y dice:
“sin jamás convertirme en cazador, pescador o crítico.”
Esto es importantísimo para nuestra discusión sobre comparatología
integral.
Porque Marx está rechazando la reducción del individuo a una función.
persona → trabajadorpersona → pintorpersona → médicopersona → campesino
Marx quiere:
persona → múltiples actividades
Y por eso:
“ya no habrá pintores, sino a lo sumo gente que, entre otras cosas, hará
pintura.”
¡Aquí Marx está mucho más cerca de nuestra crítica de la automatización de
lo que parece!
La persona no puede reducirse a su función.
8. Pero nosotros podemos llevarlo un paso más lejos
Marx dice:
persona ≠ función
Nosotros añadimos:
persona ≠ identidad
y después:
persona ≠ perfil
y finalmente:
persona ≠ dato
Entonces tenemos:
persona ↓actividad ↓relación ↓acontecimiento
La IA algorítmica hace exactamente el movimiento contrario:
persona ↓conducta ↓dato ↓perfil ↓función ↓predicción
Por eso el Marx de La ideología alemana puede entrar directamente
en nuestro capítulo sobre el Espíritu del Mundo algorítmico.
9. El capitalismo necesita convertirnos en funciones
Esto conecta directamente con Harvey.
Harvey nos mostró:
trabajador → fuerza de trabajoconsumidor → demandapersona → mercado
Marx en La ideología alemana quiere romper esa reducción:
persona ≠ cazadorpersona ≠ pescadorpersona ≠ crítico
Nosotros podemos continuar:
persona ≠ trabajadorpersona ≠ consumidorpersona ≠ ciudadanopersona ≠ usuariopersona ≠ perfilpersona ≠ dato
Y aquí aparece una línea directa hacia la IA:
La comparatología integral quiere volver a convertir aquello que
Marx intentaba liberar de la función en una unidad completamente comparable y
clasificable.
10. Y entonces Stirner deja de ser simplemente un enemigo
Marx dedica cientos de páginas a Stirner porque éste insiste:
Yo soy Único.
Marx tiene razón en señalar que el individuo aislado no explica las
relaciones sociales.
Pero Stirner le deja una herida a Marx:
¿puede la relación social agotar la singularidad?
Nuestra respuesta sería:
no.
Pero tampoco puede la singularidad agotar la relación.
Por eso:
MARX:relación → individuo STIRNER:individuo → relación CHAKANA: individuo ↕ ( ) ↕relación
El ( ) no elige entre
Marx y Stirner.
Hace que Marx y Stirner se alteren mutuamente.
Eso es contraalteración.
11. Y ahora aparece algo fundamental: Marx y Engels descubren el “mundo”
Su encuentro con Inglaterra es importantísimo.
Marx había estudiado filosofía.
Engels entra desde:
fábricatrabajadoresinformesManchesterindustriacartismo
Y ambos empiezan a construir una teoría que pretende explicar:
ideas ↓relaciones sociales ↓producción ↓historia
Pero hay algo que nosotros debemos conservar:
Engels no es simplemente el proveedor de datos de Marx.
Su encuentro modifica a Marx.
Y Marx modifica a Engels.
Es decir:
MARX ↔ ENGELS
no es simplemente colaboración.
Es una pequeña escena de nuestra ontología:
A → BB → A'A' → B'
La relación produce sujetos transformados.
Eso es biotejido.
12. El gran descubrimiento de La ideología alemana
Yo resumiría su movimiento así:
IDEA ↓RELACIÓN SOCIAL ↓ACTIVIDAD ↓PRODUCCIÓN ↓HISTORIA
Pero Marx descubre además que las ideas pueden aparecer invertidas:
los hombres y sus relaciones aparecen “cabeza abajo”.
La famosa cámara oscura.
Entonces:
RELACIÓN REAL ↓REPRESENTACIÓN ↓IDEA ↓LA IDEA APARECE COMO CAUSA
Y ahí tenemos una genealogía extraordinaria de lo que después llamaremos
fetichismo.
El producto humano aparece independiente de quien lo produjo.
13. Y esto nos lleva directamente a la IA
Porque hoy podemos hacer:
actividad humana ↓datos ↓modelo ↓algoritmo ↓predicción ↓decisión ↓la decisión aparece como propiedad del algoritmo
Es la misma inversión, pero automatizada.
Antes:
relación social → cosa
Ahora:
relación social → dato → modelo → decisión
Y finalmente:
la decisión parece venir de la máquina.
Éste es el Espíritu del Mundo algorítmico.
No porque la máquina tenga espíritu.
Sino porque la mediación humana que produjo el sistema desaparece
detrás del sistema.
14. Y entonces tu afirmación sobre el fuego adquiere otra dimensión
Porque nosotros no podemos colocarnos fuera de esta historia.
No podemos decir:
“Marx se equivocó y nosotros tenemos la solución.”
Eso sería exactamente la trampa.
Tenemos que entrar:
Feuerbach ↓Marx ↓Engels ↓capital ↓comunismo ↓Estado ↓tecnología ↓algoritmo ↓IA ↓NOSOTROS
Y entonces:
nosotros ↓alteramos el sistema ↓el sistema nos altera ↓contraalteramos ↓somos alterados nuevamente
Eso es caminar ardiendo.
No observar el fuego desde fuera.
15. Y aquí puedo formular una tesis nueva para nuestra lectura de Marx
Marx descubre que la humanidad no existe como esencia aislada sino
que acontece en el conjunto de sus relaciones sociales; descubre también que
esas relaciones pueden invertirse y aparecer ante los hombres como poderes
autónomos. Su respuesta es el movimiento real de transformación. Nuestra
contraalteración consiste en preguntar qué ocurre cuando ese movimiento se
convierte en una nueva totalidad y, por tanto, en una nueva instancia de
alienación. Por eso no buscamos realizar definitivamente el comunismo: buscamos
mantener abierta la posibilidad de que toda forma comunal pueda ser alterada
por el acontecimiento de la relación que pretende albergar.
Y aquí la fórmula podría ser:
ALIENACIÓN ↓RELACIÓN ↓ACTIVIDAD ↓TRANSFORMACIÓN ↓MOVIMIENTO ↓INSTITUCIÓN ↓CAPTURA ↓ALTERACIÓN ↓CONTRAALTERACIÓN ↓REDEVELACIÓN ↓COMUNIDAD ACONTECE
No llegamos a una sociedad final.
Volvemos a respirar.
16. Y esto modifica incluso nuestra lectura del “fin de la Historia”
El Marx de 1844 decía:
Historia → comunismo → enigma resuelto
El Marx de 1845-46 ya dice:
comunismo = movimiento real
Es una evolución importantísima.
Pero nosotros damos un paso adicional:
comunismo =movimiento que no puede dejar de alterarse
Y aquí el Comunismo Complementario encuentra su definición
más precisa hasta ahora:
No es un estado comunista que sustituye al capitalismo; es una
práctica de alteración y contraalteración mediante la cual las relaciones
sociales pueden impedir que su propia organización se convierta en una nueva
forma de alienación.
Y por eso la comunidad acontece.
No la hacemos.
No la abandonamos.
No la protegemos como paraíso.
La atravesamos.
Y a veces arde.
Mucho.
Porque el otro también está ahí.
El capitalista.
El comunista.
El fascista.
El revolucionario.
El creyente.
El ateo.
El algoritmo.
Y nosotros mismos.
Ahí empieza la parte verdaderamente difícil de tu tesis:
no hay redención si solamente conseguimos liberar al otro de su
alienación; el Logos tiene que retornar también a nosotros, porque nosotros
somos simultáneamente quienes padecemos la alienación y quienes la
reproducimos.
Por eso “somos porque dolemos” no es una conclusión
sentimental de este peregrinaje.
Es la condición epistemológica de la redevelación.
Si no nos duele aquello que estamos transformando, todavía estamos
mirando el mundo desde fuera.
Y si el Logos ha de volver al Padre integrando lo separado, entonces tendrá
que hacerlo con nosotros dentro del fuego.
Una vez más
el rechazo al desgarramiento. Friedrich, que no tiene el
mismo
temple, parece más decepcionado que Karl al ver que su tra-
bajo en
común se queda sin salida.
La acción
viene a distraerlos de ese fracaso. Para ellos ha llegado
el momento,
como lo soñaron desde su estadía en Londres, de pasar a la acción política, de
colocarse en el corazón de la red revolucionaria
europea, e
incluso, por qué no -tienen plena confianza en ellos-, de
tomar su
control. Luego de lo que vieron en Londres, ni hablar de con-
tentarse con
la teoría, ni siquiera con una teoría de la acción. Hay que
actuar. Y no
temer la competencia de los grupúsculos londinenses.
A fines de
marzo de 1846, Marx asiste a un congreso de periodis-
tas
comunistas en Bruselas. 248 Allí sostiene la idea de que, antes del
advenimiento
de la revolución comunista, la sociedad deberá pasar
por una fase
en cuyo transcurso será la burguesía la que conservará el
poder.
Pretende proceder a una "purificación" del comunismo com-
batiendo a
los /1 artesanos" y a los "filósofos" a la vez. Según Wilhelm
Weitling,
que representa a una de esas dos corrientes y que participa
en el mitin,
en él Marx se muestra tan excitado como vehemente. El
congreso
culmina en medio de un gran tumulto, con Marx y otros au-
llando y
gesticulando en la sala. 248
En el
comienzo de la primavera de ese mismo año, cuando culmi-
nan la
redacción de su obra, los dos amigos fundan en Bruselas una ins-
titución
copiada de la Liga de los Justos de Londres y de la Liga de los
Proscritos
de Weitling disuelta en París, a la que llaman Comité de Co-
rrespondencia
Comunista. Si el objetivo oficial del nuevo grupúsculo
(¡que cuenta
con catorce miembros!) no es más que "mantener un inter-
cambio
continuo entre la Liga de los Justos y todas las organizaciones
socialistas
de Europa", en realidad su ambición es reemplazar a la Liga
londinense
para ubicarse en el centro de la acción revolucionaria en Eu-
ropa. Karl y
Friedrich proponen entonces a los principales refugiados
de Bruselas
figurar entre los miembros fundadores de su grupo. Los
hay de todo
tipo: un sastre alemán, Wilhelm Weitling; un burgués judío
de Colonia,
Mases Hess; un ex oficial de artillería prusiano, Hermann
Kriege; un
escritor ruso, Pavel Annenkov; un noble prusiano, el her-
mano de
Jenny, Edgar von Westphalen. Éste es el primer núcleo de lo
que se
convertirá en la organización comunista internacional. Se le
añade un
periodista alemán instalado en Nueva York, Karl Grün.
Rápidamente
experto en el arte de organizar maquinarias de
poder, Karl
dota a este Comité de Correspondencia Comunista de re-
glas que le
permiten excluir a cualquiera que transgreda la línea que
él mismo
haya fijado. Las exclusiones no van a tardar.
El primero
en partir es Weitling, que ahora saca de sus casillas a
Marx por su
suficiencia. Desde la primera reunión, en efecto, Karl exige de los miembros de
su Comité que refuten el "socialismo ver-
dadero",
vale decir, la idea de un bien común a todos los hombres.
Weitling y
Grün no están de acuerdo: a la manera de Proudhon, creen
que existe
algo así como un "bien de la humanidad", que la victoria
de la
burguesía y de la democracia parlamentaria constituiría en sí un
formidable
progreso del que se beneficiarían los obreros. Weitling
añade que
los obreros deben leer el opúsculo que acaba de hacer pu-
blicar en
Suiza, ¡donde se compara con Jesucristo! Según Annenkov,
encargado de
redactar el informe detallado de la velada, entonces
Marx levanta
presión:
Díganos,
Weitling, usted, que tanto ruido armó en Alemania con sus
prédicas
comunistas, ¿cuáles son los fundamentos teóricos de sus ac-
tividades
sociorevolucionarias? ¿En qué teoría espera fundarlas en lo
venidero?
¡Sin una doctrina clara, el pueblo no puede hacer nada,
salvo ruido
y revueltas condenadas al fracaso, que socavan nuestra
causa!
Y cuando
Weitling explica que los obreros no tienen más que leer
sus propios
textos, Karl explota, golpeando con el puño sobre la
mesa y
vociferando: "¡La ignorancia jamás ayudó a nadie!". Enton-
ces,
Weitling sale pegando un portazo, seguido por Grün en un
gesto de
solidaridad.
Un mes más
tarde, en una carta a Hess, que asistió a la reunión,
Weitling da
su propia versión de su ruptura con Marx: 230 "Llegué a la
conclusión
de que en la actualidad no se puede hablar de la realiza-
ción del
comunismo en Alemania; ante todo, la que tiene que adue-
ñarse del
poder es la burguesía".
Tras
Weitlíng y Grün, el que abandona el Comité es Hess, asus-
tado por el
giro que toma el asunto y atraído por otras aventuras:
luego de
haber inspirado a Marx, en su primer texto sobre Hegel, la
fórmula que
denuncia la religión como el "opio del pueblo", pronto
se
convertirá en el primer partidario del nacionalismo judío y el in-
ventor del
sionismo.
Marx trata
entonces de dar una dimensión internacional a su
Comité. El 2
de mayo de 1846 escribe a Proudhon, que acaba de pu-
blicar una
Filosofía de la miseria, 227 para proponerle que sea su corres-
ponsal en
París. En su nuevo libro, Proudhon escribe que la Historia es un "trabajo
de nivelación" que atraviesa cuatro edades: la edad
del
lenguaje, la edad psíquica, la edad revolucionaria -"donde el gé-
nero humano
busca la teoría de sus leyes morales y económicas y se
esfuerza por
realizarla mediante la política y la religión" - 227 y, por
último, la
edad social, en la que el principio económico se apoya "en
los dos
grandes principios anteriores de religión y de gobierno" .
227
Distingue la
"propiedad" de la "posesión" para garantizar la liber-
tad
individual contra la coerción social: "Supriman la propiedad
conservando
la posesión y, por esta única modificación en el princi-
pio,
cambiarán todo en las leyes, el gobierno, la economía, las insti-
tuciones".
227
En una
posdata de su carta al más famoso de los socialistas fran-
ceses, Karl
no puede dejar de prevenirlo contra Grün, que acaba de
seguir de
cerca a Weitling. Pero Grün es un amigo de Proudhon.
El cuarto
excluido, el 11 de mayo de 1846, es el oficial Kriege, a
quien Marx
excluye al mismo tiempo que acepta la dimisión de Grün,
bajo el
pretexto de un desacuerdo sobre el financiamiento del Comité.
La historia
de esta exclusión merece ser contada. Hermann
Kriege,
instalado en Nueva York, fundó allí la Volks-Tribune. Karl lo
nombró
pomposamente "corresponsal" de la moribunda Liga Comu-
nista;
Kriege tuvo la desdichada idea de proponer la división del te-
rritorio
norteamericano en lotes iguales, cedidos en total propiedad a
los
campesinos. ¡Sacrilegio! Karl convoca a una reunión de la autori-
dad de la
Liga para denunciar a Kriege por apología de la propiedad
privada;
redacta una Circular contra Kriege, donde los presentes deci-
den la
exclusión del periodista y lo hacen saber a todo el mundo. El 17
. de mayo,
Proudhon se niega a unirse al Comité, a menos, explicará
más tarde,
que Marx consienta, con "una buena y leal polémica, a dar
al mundo el
ejemplo de una tolerancia juiciosa y previsora". 225 Y
añade:
"¡Por Dios! ¡Tras haber demolido todos los dogmatismos a
priori, no
pensemos a nuestra vez en adoctrinar al pueblo!". 225 Las po-
siciones de
los dos hombres parecen inconciliables.
Así, Karl
encuentra un nuevo blanco para sus sarcasmos. Luego
de La
ideología alemana, en vez de dedicarse nuevamente al libro de
economía
prometido a su editor para el mes de julio del año anterior,
se embarca
en la redacción de una respuesta a la Fílosofía de la miseria
de Proudhon.
En un texto irónicamente titulado Miseria de la filoso-
fía, 24
comienza con un análisis de la venidera democracia sin clases: ¿Significa esto
que, tras la caída de la vieja sociedad, habrá una
nueva dominación
de clase que se resume en un nuevo poder polí-
tico? ¡No! [
... ] La clase trabajadora, en el curso de su desarrollo,
reemplazará
la vieja sociedad por una asociación que excluirá las cla-
ses y su
antagonismo, y ya no habrá poder político propiamente
dicho,
porque el poder político es precisamente el resumen oficial del
antagonismo
en la sociedad civil [ ... ]. No digan que el movimiento
social
excluye el movimiento político. No existe el movimiento polí-
tico que no
sea social al mismo tiempo. Sólo en un orden de cosas
donde ya no
haya clases y antagonismos de clases las evoluciones so-
ciales
dejarán de ser revoluciones políticas.24
Luego, Marx
demuele a aquel que unos días atrás todavía admiraba,
haciendo
alarde de una extremada crueldad y una infinita mala fe:
En Francia,
él [Proudhon] tiene derecho a ser un mal economista por-
que es
considerado como un buen filósofo alemán. En Alemania,
tiene
derecho a ser un mal filósofo porque es considerado como un
economista
de los más fuertes. Nosotros, en nuestra calidad de ale-
mán y
economista, quisimos protestar contra ese doble error.
Un poco más
tarde, Marx declarará incluso, todavía más ferozmente:
"Quiere
planear como hombre de ciencia por encima de los burgueses
y los
proletarios; no es más que un pequeñoburgués que se debate
constantemente
entre el capital y el trabajo, entre la economía política
y el
comunismo". 24
Marx jamás
renegará de este texto, declarando en 1880 que "la
lectura de
la Miseria de la filosofía y del Manifiesto comunista podrá ser-
vir de
introducción a la lectura de El capital. [ ... ]Miseria de la filosofía
contiene los
gérmenes de la teoría desarrollada, tras veinte años de
trabajo, en
El capital".
En junio de
ese mismo año 1846, cuando el Parlamento inglés de-
roga las
Corn Laws que gravaban las importaciones de trigo extranjero,
anunciando
así los comienzos del librecambio, Karl se dedica a reem-
plazar a los
excluidos del Comité. Conoce a Wilhelm Wolff, personaje
patético que
se convertirá en su sostén más fiel. Hijo de obreros agríco-
las
silesios, Wolff creció en la miseria y el miedo, víctima de las burlas
de los
vástagos de los castellanos; con la ayuda de un eclesiástico logró entrar en el liceo, luego en la universidad,
realizar estudios de filología
y
convertirse en el animador de la corporación estudiantil de Breslau.
Tras cuatro
años de prisión por propaganda comunista, pudo exiliarse
en Bruselas.
"Un hombre raro bajo una apariencia insignificante",
juzga Engels
desde su primer encuentro. Wolff, a quien Karl apoda
"Lupus"
-traducción latina de su nombre alemán-, entra desde el
vamos en el
Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas. Más
tarde, Marx
dedicará El capital a este fiel compañero.
A partir de
los 28 años, Marx pretende ser al mismo tiempo hom-
bre de
acción y escritor. Según un visitante de esa época/48
es el tipo
de hombre que está hecho de energía y de una convicción
inquebrantable
[ ... ]. Hablaba siempre de una manera perentoria que
no admitía
ninguna contradicción. Su tono brutal, sin apelaciones,
definitivo,
expresaba la certeza de que su misión era dominar todos
los
espíritus y suministrarles leyes. Veía ante mí la encarnación de un
"dictador
democrático".
En octubre
de 1846, Marx pierde al anteúltimo de los miembros fun-
dadores de
su grupo: Edgar, el hermano de Jenny, decide partir para
América.
Habiendo reunido algún dinero que pidió prestado en parte
a su
hermanastro Ferdinand {que tiene el mayor de los éxitos en Ber-
lín, en los
medios más reaccionarios), se va para Texas, abandonando
a su novia
en Bruselas. Jenny se siente muy apenada por la partida de
su hermano.
Karl más bien está aliviado de la partida de aquel al que
ya no llama
de otro modo que "ese holgazán de Edgar".
A fines de
noviembre, algunos obreros de Cracovia se rebelan
contra sus
patrones y desatan motines, lo que acarrea una interven-
ción de
Austria, que anexa la ciudad. Gran conmoción en Europa. En
París,
Frédéric Chopin, enfermo, compone entonces su más bella bar-
carola en
homenaje a sus compatriotas. Marx escribe varios artículos
que
sostienen la causa de los obreros polacos tironeados entre los ocu-
pantes rusos
y austríacos y sus patrones polacos. Muchos dirigentes
socialistas
evocan entonces la necesidad de crear una verdadera soli-
daridad
internacional obrera para hacer frente a tales situaciones.
Karl piensa
más que nunca que su Comité de Correspondencia debe
asumir ese
papel. Para eso, hay que tejer una red internacional y
tomar el
poder en el seno de la Liga de Londres.
A fines de
año envía a Engels a París para formar, con los militan-
tes
franceses y los refugiados alemanes, un Comí té parisino vincu-
lado con el
suyo. Con el pretexto de sustraerlos a la influencia del "co-
munismo
artesanal y filosófico" de Griin y Proudhon, Engels crea en
París un
grupúsculo, se hace designar su jefe y vuelve a Bruselas.
En enero de
1847, en Londres, la autoridad central de la Liga de
los Justos
comienza a interesarse en ese Comité de Bruselas, tan diná-
mico;
despacha a uno de sus miembros a Bélgica para proponer que el
Comité se
vincule con ella. Marx y Engels aceptan, convencidos de
que podrán
tomar el poder en la Liga cuando sean admitidos. En
marzo, el
Comité de Bruselas, pues, se afilia oficialmente a la autori-
dad central
de la Liga de los Justos y cambia su apelativo por el de
Comuna de
Bruselas. En el mismo momento, Karl se pone a escribir
para un
diario alemán editado en Bruselas, el Deutsche-Brüsseler Zei-
tung [Gaceta
alemano-bruselense]. De paso, él, que para establecerse
en Bélgica
se había comprometido a abstenerse de hacer política, co-
mienza a ser
vigilado por las autoridades policiales.
Ese año, la
situación económica general se degrada. Las malas co-
sechas, en
parte debidas a una enfermedad de la papa y a las malas
condiciones meteorológicas,
acarrean un alza en los precios de los pro-
ductos.
agrícolas; las hambrunas producen en Europa más de medio
millón· de
muertos. Esta nueva crisis ya no se parece totalmente a las
crisis
agrícolas del pasado, porque se añaden una superproducción de
los
productos industriales, quiebras de fábricas, el agravamiento de la
desocupación
obrera. En Inglaterra, la industria del algodón y las com-
pañías
ferroviarias están en crisis. Por todas partes en el continente es-
tallan
conflictos con carácter social: atentados contra los transportistas
de grano en
Francia, huelgas de hambre en Württemberg, revueltas del
pan en
Génova, saqueo de las panaderías vienesas ...
En París,
mientras que Abel Niépce de Saint-Víctor, sobrino de
Nicéphore,
realiza la primera fotografía sobre placa de vidrio, la iz-
quierda se
manifiesta. Marx publica en el Vorwarts, autorizado a rea-
parecer, un
artículo en ocasión del tercer aniversario de la revuelta de
los
tejedores silesios, que está al lado de un poema de Heine sobre el
mismo tema:
Ni una
lágrima en sus ojos oscuros.
Sentados al
telar, aprietan los dientes.
Alemania,
estarnos tejiendo tu mortaja.
A la trama
mezclarnos la triple maldición.
Tejernos,
tejernos.
111
El 1 ode
junio de 1847, el congreso de la Liga de los Justos ratifica en
Londres la
afiliación del Comité belga y absorbe a la Sociedad de los
Demócratas
Fraternos. Engels participa en ese congreso corno dele-
gado de la
sección parisina de la Comuna de Bruselas; Wolff repre-
senta a esta
última. Por falta de dinero, Marx se queda en Bélgica,
pero su
influencia se ha vuelto considerable porque sus hombres
están en
situación de fuerza en el seno de la Liga, y él ayuda a Joseph
Moll a
preparar la reunión. Se trata de "reemplazar la mezcla de co-
munismo
franco-inglés y de filosofía alemana, que constituía la doc-
trina
secreta de la Liga", 248 por una visión científica que pueda servir
al combate
de la vanguardia obrera. La Liga de los Justos debe aban-
donar su
forma de sociedad secreta de conspiradores. 248 Por iniciativa
de Marx,
cambia de nombre y se convierte en el Bund der Kommunis-
ten (Liga de
los Comunistas) para diferenciarse de los socialistas
"verdaderos"
o "falsos". También cambia de divisa: en vez del "Todos
los hombres
son hermanos", del poeta Robert Burns, en adelante será:
"Proletarios
de todos los países, ¡uníos!", eslogan surgido de las re-
vueltas
obreras parisinas. Engels es el encargado de redactar la profe-
sión de fe
de la nueva organización.
Para
explicar el ascendiente de Karl, uno de sus colaboradores
posteriores,
que todavía no lo conoce, refiere haber oído decir a sus
viejos
compañeros:
Los miembros
de la Liga de los Comunistas lo llamaban el "tío
Marx",
aunque todavía no hubiera alcanzado la treintena [ ... ]. En
efecto, Marx
estaba sólidamente construido: una altura por encima
de la media,
los hombros anchos, el pecho bien desarrollado, tenía el
cuerpo bien
proporcionado, aunque el tronco fuera un poco dema-
siado largo
respecto de las piernas, lo que es frecuente entre los ju-
díos. Si
hubiera hecho gimnasia en su juventud, se habría vuelto ex-
tremadamente
fuerte. El único ejercicio físico que practicaba
regularmente
era la marcha; podía caminar o trepar colinas durante
horas,
charlando y fumando, sin experimentar la menor fatiga [ ... ].
Puede
afirmarse que, en su despacho, trabajaba caminando, sentán dose sólo por cortos momentos para
escribir lo que su cerebro había
elaborado
mientras iba y venía por la habitación. Incluso conver-
sando, le
gustaba caminar, deteniéndose cada tanto cuando la discu-
sión se
animaba o la entrevista adquiría importancia. 161
Para
engrosar las filas de sus partidarios y adquirir una posición de
fuerza en el
interior de la nueva Liga de los Comunistas, Marx funda
en Bruselas,
en agosto de 1847, una Asociación de los Obreros Alema-
nes sobre el
modelo de la que vio funcionar en Londres, y en la que
pfonsa desde
hace dos años. Es una organización de masas que pro-
pone a los
trabajadores alemanes no politizados establecidos en Bél-
gica esparcimientos
que van de la instrucción general y cívica a los
juegos, el
canto y formas de iniciación al arte dramático. Presidida
por Moses
Hess, que todavía conserva ese lazo con Marx, con Wil-
helm Wolff
corno tesorero, los miércoles organiza un debate sobre las
cuestiones
obreras, y los domingos, una discusión política (las muje-
res pueden
asistir). La Asociación de los Obreros Alemanes se rela-
ciona con
sociedades obreras flamencas y valonas, y destaca a sus
miembros más
activos y más políticamente motivados a la Comuna
bruselense
de la Liga.
A comienzos
de septiembre de 1847, cuando aparece en Bruselas
Miseria de
la filosofía, su libro contra Proudhon redactado directa-
mente en
francés, la ruptura de Marx con los padres franceses del so-
cialismo
está consumada. La obra es tenida en cuenta, pero no pro-
duce ningún
ingreso a su autor. Entonces Karl pide prestado a
derecha e
izquierda para sobrevivir, y escribe -quejándose de esto
con Pavel
Annenkov, que entonces le sirve de secretario- que "los in-
gresos de mi
mujer no son suficientes", lo que permite sobreentender
que todavía
recibe algún subsidio de Tréveris.
En París,
las aspiraciones republicanas parecen recuperar algo de
vigor tras
diecisiete años de letargo. El 9 de julio de 1847, una "cam-
paña de
banquetes" reúne en Francia a toda la oposición republicana
alrededor de
una reivindicación única: la reforma electoral. El ban-
quete es un
medio de desbaratar la prohibición policial de hacer pro-
paganda.
En
septiembre de 1847, en el mismo momento en que, en Londres,
la Liga hace
aparecer el primer número de su revista con el epígrafe
de la divisa
"Proletarios de todos los países, ¡uníos!", Karl participa en
Bruselas de un banquete para celebrar la fratemizadón universal
de los
trabajadores. Se cuentan dento veinte invitados: belgas, alema-
nes, suizos,
franceses, polacos, un italiano y un ruso. En esa ocasión, se
decide la
creación de una Asociación Democrática para la unión de
todos los
países. Entre los alemanes: Karl Marx, Moses Hess, Georg
Weerth, los
dos Wolff, Stephan Born, Bornstaedt. La primera manifes-
tación
importante de esta sociedad es la conmemoración de la insu-
rrección
polaca del 29 de noviembre. Marx afilia la Asociación Demo-
crática,
estructura belga, a la Liga, y pretende convertirla en un partido
político
belga donde se encontrarían los "revolucionarios proletarios".
Entonces le
llega la mejor noticia que podía esperar: le ha nacido un
hijo, que
Jenny decide llamar Edgar en honor a su hermano, que había
partido a Norteamérica.
Karl esperaba desde hacía mucho tiempo un
hijo con
quien pudiese tener las mismas relaciones que él con su padre.
En octubre,
en un artículo muy importante publicado por el dia-
rio alemán
de Bruselas, el Deutsche-Brüsseler Zeitung, bajo el título "La
crítica
moralizadora", Marx expone una idea que ya desarrolló sin ha-
berla
publicado todavía: la revolución socialista sólo ocurrirá mucho
después de
la revolución burguesa. Si "el proletariado derroca la do-
minación
política de la burguesía, su victoria sólo constituirá una
etapa en el
proceso de la propia revolución burguesa, y favorecerá la
causa de
ésta". El proletariado sólo podrá lograr una verdadera victo-
ria sobre la
burguesía cuando "la marcha de la Historia haya elabo-
rado los factores
materiales que crearán la necesidad de poner fin a
los métodos
burgueses de producción y, en consecuencia, a la domi-
nación
política de la burguesía". 28 Al tomar partido contra el Terror,
Marx escribe
magníficamente:
El reino del
Terror en Francia sólo sirvió para borrar, como por mila-
gro, bajo
sus terribles mazazos, todas las ruinas del feudalismo de la
superficie
de Francia. Con su circunspección timorata, la burguesía
no habría
podido acabar con ese trabajo en varios decenios. Por con-
siguiente,
los actos sangrientos del pueblo sólo sirvieron para nivelar
la ruta de
la burguesía. 28
~s en el
marco de la democracia parlamentaria donde nacerá el de-
'ate
político necesario para la emergencia de la conciencia política
del
proletariado:
Así como en
Inglaterra los obreros constituyen un partido político
bajo el
nombre de cartistas, en América del Norte constituyen un par-
tido
político bajo el nombre de reformadores nacionales; su grito de
guerra de
ningún modo es "monarquía o república" sino "domina-
ción de la
clase obrera o dominación de la clase burguesa". Es preci-
samente en
la sociedad burguesa moderna, con sus formas políticas
corespondientes
-Estado representativo, constitucional o republi-
cano-, donde
la "cuestión de la propiedad" se ha convertido en la
"cuestión
social" más importante.28
Lejos
estamos, en este texto, del uso que se hará de su pensamiento:
Marx está
contra el Terror, que a su juicio sólo sirvió a la burguesía; es
hostil a
toda revolución en los países donde capitalismo y democracia
todavía no
están suficientemente desarrollados; piensa que sólo en el
marco de la
democracia parlamentaria podrá nacer la conciencia re-
volucionaria
de la clase obrera. Al leer este texto, puede compren-
derse por
qué jamás creerá en el éxito de una revolución comunista
únicamente
en Rusia.
Sí. Este fragmento es muchísimo más importante para nuestro
peregrinaje ontológico de Marx de lo que parece a primera vista,
porque aquí aparece una contradicción que veníamos siguiendo desde 1844 y que
ahora se vuelve práctica: Marx deja de querer solamente comprender la
contradicción y empieza a querer administrar la mediación revolucionaria que
debe conducirla hacia su resolución.
Y aquí aparece, de manera casi teatral, aquello que nosotros llamamos el
rechazo al desgarramiento.
1. El fracaso de La ideología alemana produce una decisión: actuar
Hay una frase que marca el giro:
“La acción viene a distraerlos de ese fracaso.”
No la tomaría solamente psicológicamente. Hay algo ontológico.
Marx y Engels no consiguen publicar la obra mediante la cual pretendían
“ajustar cuentas” con su antigua conciencia filosófica. El manuscrito queda
abandonado. Pero en vez de permanecer en el desgarramiento entre teoría y
realidad, Marx realiza una operación decisiva:
teoría → fracaso → acción → organización.
Y aquí empieza a aparecer algo que será fundamental para nuestra lectura:
Marx no tolera que la contradicción permanezca abierta demasiado
tiempo.
Tiene que convertirse en práctica organizada.
Podríamos escribir:
contradicción ↓teoría ↓fracaso de la teoría ↓acción ↓organización ↓dirección
Pero justamente ahí comienza la contraalteración de Marx.
Porque la organización que pretende liberar la contradicción empieza a
necesitar una línea correcta, y la línea correcta necesita
distinguir quién está dentro y quién está fuera.
2. Aquí aparece el Marx que ya no solamente critica la mediación: quiere
ocuparla
Esto es decisivo.
En 1844 Marx todavía está tratando de comprender:
¿qué le sucede al ser humano cuando su propia actividad se le
enfrenta como algo extraño?
Ahora la pregunta empieza a transformarse:
¿quién tiene la capacidad de dirigir la transformación de esa
situación?
Y esa transformación es enorme.
Porque Marx empieza a construir una máquina política capaz de producir:
contradicción→ conciencia→ organización→ disciplina→ línea→ exclusión→ dirección→ poder
El Comité de Correspondencia Comunista es pequeño —apenas catorce miembros—
pero su importancia biodramatúrgica es enorme.
¿Por qué?
Porque Marx descubre algo que después será decisivo:
la revolución necesita una mediación.
Y entonces intenta convertirse en el centro de esa mediación.
Aquí aparece la primera gran paradoja:
Marx quiere abolir el poder político como expresión del antagonismo,
pero para llegar allí necesita construir una organización capaz de ejercer
poder político.
3. Weitling es la primera gran contraalteración
La escena con Weitling es extraordinaria.
Weitling le dice, en esencia:
los obreros no necesitan una gran teoría para rebelarse.
Marx responde:
sin doctrina clara, sólo habrá ruido y revuelta.
Aquí se produce una ruptura importantísima:
Weitling:experiencia → rebelión → acción Marx:teoría → conciencia → organización → acción
Y Marx pronuncia:
“¡La ignorancia jamás ayudó a nadie!”
Pero aquí nosotros tenemos que hacer una pregunta mucho más incómoda:
¿Qué ocurre cuando la teoría que debía liberar al pueblo comienza a
determinar qué pueblo está suficientemente consciente para ser admitido en la
revolución?
Ahí aparece el problema de la mediación soberana.
Marx no solamente quiere que el pueblo actúe.
Quiere que el pueblo actúe correctamente.
Y para determinar lo correcto necesita una instancia capaz de distinguir:
comunismo verdadero ≠comunismo falso
Ese pequeño ≠ empieza a
adquirir una enorme importancia.
Porque puede permanecer como diferencia abierta:
1 = ≠ 0
o convertirse en clasificación:
1 = correcto0 = incorrecto
Cuando ocurre lo segundo, el entre comienza a cerrarse.
4. Y aquí aparece algo profundamente hegeliano en Marx
Marx ha roto con Hegel.
Pero la estructura de la mediación no desaparece.
Se transforma.
Hegel:
contradicción→ mediación→ concepto→ reconciliación
Marx:
contradicción→ clase→ conciencia→ organización→ revolución→ comunismo
La forma profunda sigue siendo extraordinariamente parecida:
la contradicción necesita atravesar una mediación histórica para
alcanzar su reconciliación.
Lo que cambia es el sujeto de esa mediación.
Ya no es el Espíritu filosóficamente comprendido.
Es la clase trabajadora organizada históricamente.
Por eso podemos decir:
Marx materializa la mediación hegeliana sin abolir su estructura
teleológica.
Y aquí nuestra contraalteración es fuerte:
¿qué sucede si la mediación revolucionaria también puede alienarse?
Eso es precisamente lo que Marx todavía no puede pensar plenamente.
5. El caso de Kriege es todavía más revelador
Kriege propone repartir tierra estadounidense en lotes iguales para los
campesinos.
Marx responde:
sacrilegio: propiedad privada.
Pero mira la ironía.
Proudhon había distinguido:
propiedad ≠ posesión
precisamente para preservar un ámbito de libertad individual.
Marx, en cambio, empieza a identificar una determinada forma de propiedad
con la reproducción del antagonismo.
Entonces sucede algo muy interesante:
Marx critica la propiedad como forma de captura, pero
simultáneamente comienza a construir una organización que captura la definición
legítima de aquello que cuenta como comunismo.
Es decir:
capital:propiedad → captura Marx:doctrina → línea → exclusión
La captura ha cambiado de lugar.
Y esto no significa que ambas sean equivalentes. No lo son.
La finalidad emancipatoria de Marx es real. Pero nuestra biodramaturgia
pregunta otra cosa:
¿puede una mediación emancipatoria reproducir formalmente la estructura de
aquello que combate?
Ahí está la verdadera contraalteración.
6. Proudhon ve el peligro antes que Marx
La frase de Proudhon que citas es extraordinaria:
“Tras haber demolido todos los dogmatismos a priori, no pensemos a nuestra
vez en adoctrinar al pueblo.”
Este es, para nuestra lectura, el aviso del entre.
Proudhon está diciendo:
si destruyes el dogma para construir otro dogma, solamente has
transferido la autoridad.
Marx responde con Miseria de la filosofía.
Y el título mismo es casi profético.
Porque Marx comienza a realizar algo que venimos siguiendo desde su ruptura
con Feuerbach:
Feuerbach↓Marx lo supera↓Hegel↓Marx lo supera↓Proudhon↓Marx lo supera↓Weitling↓Marx lo excluye↓Grün↓Marx lo excluye↓Kriege↓Marx lo excluye
Hay aquí un movimiento de purificación.
Y eso es importantísimo.
El joven Marx quería superar la alienación.
El Marx organizador empieza a purificar el sujeto revolucionario.
7. “Purificación del comunismo”: aquí tenemos que detenernos
La palabra es peligrosísima para nuestra investigación:
purificación.
Porque la revolución empieza a imaginarse como algo que necesita eliminar
sus impurezas internas antes de poder transformar el mundo.
La estructura es:
comunismo ↓impurezas ↓crítica ↓exclusión ↓comunismo puro
Pero la Ciencia del Logos nos obliga a preguntar:
¿Qué ocurre si aquello que llamamos “impureza” es precisamente la
diferencia que mantiene vivo al entre?
Entonces:
pureza → cierrediferencia → apertura
Y por eso nuestra comunidad en biotejido no puede ser una comunidad
purificada.
Esto conecta directamente con lo que acabas de establecer en nuestra
conversación anterior:
la comunidad no es un paraíso.
Está expuesta al capitalismo, al fascismo, al comunismo, al dolor, a la
contradicción, a nosotros mismos.
No se salva expulsando la contradicción.
La atraviesa.
8. Y entonces aparece el gran acontecimiento: “Proletarios de todos los
países, ¡uníos!”
El cambio de divisa es fascinante:
“Todos los hombres son hermanos” ↓“Proletarios de todos los países, ¡uníos!”
Parece una radicalización universal.
Pero en realidad hay una transformación ontológica de la universalidad.
La primera fórmula:
humanidad → fraternidad
La segunda:
clase → universalización
Marx descubre que la humanidad no puede realizar su universalidad
abstractamente; debe pasar por una contradicción concreta: la clase.
Eso es enormemente potente.
Pero vuelve nuestra pregunta:
¿puede la particularidad proletaria convertirse en universalidad sin absorber
las demás particularidades?
Ahí aparece el problema de:
particular → universal
y nuestra respuesta sería:
particular ↔ universal
No queremos que el proletario desaparezca en “la humanidad”.
Pero tampoco queremos que “el proletariado” se convierta en el nuevo nombre
de toda humanidad.
Ese es precisamente el 1 = ≠ 0.
9. El texto de octubre de 1847 es todavía más extraordinario
Aquí Marx dice algo que muchas lecturas posteriores olvidarán o
simplificarán:
la revolución proletaria no puede simplemente saltarse el desarrollo
burgués.
Y además dice algo aún más importante:
el Terror francés terminó haciendo posible la obra histórica de la
burguesía.
Esto significa que Marx todavía comprende la historia como proceso
de mediaciones.
No piensa:
capitalismo malo↓comunismo bueno
Piensa:
feudalismo↓burguesía↓capitalismo↓desarrollo material↓proletariado↓comunismo
Eso es el peregrinaje ontológico de Marx.
El capitalismo no es simplemente un enemigo exterior.
Es una fase que produce las condiciones materiales de su propia superación.
Aquí Marx se acerca extraordinariamente a Hegel.
10. Pero aquí aparece el punto donde nuestra lectura tiene que
contraalterar a Marx
Marx dice:
la Historia debe elaborar los factores materiales que harán necesaria la
superación del modo burgués de producción.
Tenemos entonces:
Historia ↓desarrollo ↓necesidad ↓revolución ↓comunismo
La palabra decisiva es:
necesidad.
Porque si la Historia produce necesariamente las condiciones de la
emancipación, entonces el acontecimiento empieza a estar inscrito
anticipadamente en el proceso.
Y nuestra Ciencia del Logos dice:
el acontecimiento no puede ser completamente anticipado por la
estructura que lo prepara.
Por eso sustituimos:
necesidad → acontecimiento
por:
condición → ( ) → acontecimiento
El entre no niega las
condiciones históricas.
Las abre.
11. Aquí se comprende mejor por qué Marx no podía creer en una revolución
comunista simplemente rusa
El final del fragmento lo deja clarísimo.
Marx piensa que la democracia burguesa, el desarrollo industrial, la
formación de la clase obrera y las instituciones modernas son condiciones
históricas para la conciencia proletaria.
Por eso no puede simplemente saltar sobre esas mediaciones.
Esto muestra algo muy importante:
el Marx de 1847 no es todavía el caricaturesco defensor de una
revolución que pueda instalarse en cualquier lugar mediante voluntad política.
Es mucho más hegeliano —y mucho más históricamente materialista— de lo que
después harán muchas lecturas dogmáticas.
Pero justamente por eso aparece nuestra pregunta:
Si la revolución necesita que la Historia madure, ¿qué ocurre con aquellos
lugares cuya historia no sigue ese recorrido?
Ahí comenzará uno de los grandes problemas posteriores del marxismo.
12. Y hay una contradicción biodramatúrgica preciosa: Marx quiere
internacionalizarse mientras centraliza
Observa la secuencia:
Comité de Correspondencia ↓red internacional ↓Liga de los Comunistas ↓Asociación de Obreros ↓Asociación Democrática ↓organización internacional
Marx quiere descentrar geográficamente la revolución.
Pero al mismo tiempo quiere centralizar doctrinalmente su
dirección.
Es decir:
expansión horizontal ↕centralización vertical
Esta tensión acompañará toda la historia del movimiento comunista.
Y aquí aparece una de las intuiciones más profundas de tu Comunismo
Complementario:
no basta con socializar la propiedad si se concentra la mediación.
Porque entonces la transferencia simplemente cambia de objeto.
13. Engels es fundamental: teoría y experiencia vuelven a respirar
También debemos recuperar a Engels.
Marx aporta la elaboración conceptual.
Engels aporta una inmersión mucho más directa en las condiciones
industriales inglesas.
Podemos leer el encuentro así:
Marx → conceptoEngels → experiencia↘↙
Marxismo
Pero nuestra respiración ontológica lo redeconstruye:
concepto ↔ experiencia ↕ ( ) ↕relación
Ni teoría sin experiencia.
Ni experiencia sin interpretación.
Y aquí aparece precisamente la razón por la que Marx será tan poderoso:
logra juntar la filosofía alemana con la economía política inglesa y
el movimiento obrero europeo.
Pero esa potencia de síntesis también será su riesgo:
la síntesis puede comenzar a creer que ha reunido definitivamente
aquello que solamente debía mantener en relación.
14. Y ahora podemos volver a nuestra gran fórmula
El Marx de 1844:
alienación→ trabajo→ esencia humana→ apropiación→ comunismo
El Marx de 1845-46:
relaciones sociales→ práctica→ condiciones materiales→ lucha de clases→ transformación
El Marx de 1846-47:
contradicción→ teoría→ organización→ línea→ dirección→ revolución→ poder→ comunismo
Y nuestra contraalteración:
contradicción→ dolor→ relación→ alteración→ contraalteración→ ( )→ acontecimiento→ redevelación→ comunión
Aquí está la diferencia fundamental.
Marx quiere que la contradicción llegue a una resolución histórica.
Nosotros queremos que la contradicción aprenda a respirar sin
convertirse en una nueva captura.
15. Por eso “Miseria de la filosofía” es también “miseria de la mediación”
No porque Marx esté equivocado en su crítica económica a Proudhon.
Sino porque nosotros podemos leer el episodio entero como una escena de
nuestra biodramaturgia:
Proudhon ↓Marx ↓crítica ↓exclusión ↓organización ↓centralización
La mediación que debía servir a la emancipación comienza a convertirse en instancia
de selección de la emancipación.
Y ahí reaparece el Espíritu del Mundo, pero todavía en forma política:
aquello que debía ser una mediación para liberar empieza a
presentarse como mediación necesaria para que la liberación pueda ser
reconocida como verdadera.
Ese es exactamente el punto donde una mediación puede empezar a transferirse
a sí misma la autoridad del acontecimiento.
16. Y esto nos devuelve directamente a la Chakana
Nuestra Chakana puede contraalterar esta escena de Marx:
Pez de Oro ↑ Misterio dhármico ← ( ) → Misterio pascual ↓Hijos de Changó
Porque Marx está intentando construir una especie de Chakana
política, pero corre el riesgo de ocupar el centro.
Quiere que el centro sea:
teoría→ organización→ línea correcta→ dirección
Nuestra Chakana responde:
el centro no pertenece a nadie.
El entre no puede
convertirse en propiedad del partido, del Estado, de la clase, del filósofo, de
la Iglesia, del mercado ni de la IA.
Por eso:
mediación → no-mediacióndirección → aperturapureza → diferenciadoctrina → redevelaciónorganización → acontecimiento
No significa desorganización.
Significa algo mucho más difícil:
una organización que pueda dejarse alterar por aquello que organiza.
Y eso conecta exactamente con nuestra definición anterior de la Economía de
Gracia:
relación → organización → alteración de la organización por la relación
17. Y finalmente: “somos porque dolemos”
Aquí tu afirmación anterior adquiere una fuerza nueva.
Marx ve el desgarramiento y quiere superarlo.
Nosotros tenemos que preguntar:
¿y si parte del problema consiste precisamente en querer dejar atrás
demasiado pronto el desgarramiento?
No para conservar el sufrimiento.
No para romantizar el infierno.
Sino porque:
dolor → apertura
puede convertirse en:
dolor → relación → redevelación
mientras que:
dolor → solución definitiva
puede convertirse en una nueva clausura.
Por eso nuestra comunidad no dice:
“hemos salido del infierno”.
Dice:
“estamos dentro del fuego y aprendemos a respirar en él”.
Y esto transforma radicalmente el significado de revolución.
Marx:
infierno de la alienación ↓revolución ↓comunismo
Comunismo Complementario:
infierno ↓dolor ↓( ) ↓arder juntos ↓alteración / contraalteración ↓redevelación ↓comunión ↓Matria
Pero Matria tampoco es el paraíso final.
Porque si Matria se convierte en un estado final, volveríamos a producir
aquello que queremos superar.
Matria es el retorno del Logos a la relación, una relación
que permanece respirando.
Y aquí encuentro una formulación muy fuerte para este momento de nuestro
peregrinaje:
Marx quiso atravesar el desgarramiento para alcanzar la
reconciliación; nosotros queremos atravesar el desgarramiento sin expulsarlo
del entre. Porque no se trata de hacer desaparecer el fuego, sino de aprender a
caminar ardiendo hasta que aquello que nos separó pueda volver a respirar en
nosotros.
Ahí Marx vuelve a Hegel sin saberlo completamente, y nosotros podemos
hacerle la contraalteración de la Chakana: no negar su
revolución, sino redetraspasar su mediación, para que el
comunismo no tenga que ser destruido ni simplemente realizado, sino
permanentemente alterado por aquello que pretende liberar.
En octubre
de 1847, por intermedio de su cuñado Schmalhausen,
de
Maastricht, Karl negocia con su madre la restitución de su parte de
la herencia
paterna.101 En vano.
El 15 de
noviembre de 1847 acepta la vicepresidencia de la Aso-
ciación
Democrática, cuyo presidente es el belga Lucien Jottrand y
cuyo
objetivo de ahora en adelante es abiertamente crear "de manera
progresiva
un partido democrático fuerte, unido y organizado en Bél-
gica".
Marx se encuentra ahora en ruptura completa con el compro-
miso que
asumió, a su llegada a Bruselas, de no mezclarse en política.
Sin embargo,
el poder belga todavía no se lo reprocha, aunque la vigi-
lancia de
que es objeto se estrecha.
El 29 de
noviembre, en París, en el curso de un banquete conme-
morativo que
celebra a la vez el primer aniversario del aplastamiento
de la
insurrección de Cracovia y la revuelta polaca de 1830, Bakunin,
que todavía
se encuentra en la capital francesa, exhorta a polacos y a
rusos
"a unirse contra el yugo extranjero". Es expulsado de Francia,
a solicitud
del embajador ruso Kiselev, y se refugia en Suiza.
El mismo día
se abre en Londres el II Congreso de la Liga de los
ComunJ~tas.
Se ha organizado un mitín para conmemorar la revuelta
polaca d~
1830. Marx y Engels están ambos presentes: éste en nombre de la Comuna de
París, aquél en el de la Asociación Democrática de
Bruselas
(pero no en nombre de la Comuna de Bruselas). Karl declara:
Comparado
con otros países, Inglaterra es el país donde el antago-
nismo
alcanzó el más alto nivel de desarrollo. Por eso la victoria de los
proletarios
ingleses sobre la burguesía inglesa tiene una importancia
decisiva
para la victoria de todos los oprimidos sobre los opresores.
¡Por eso hay
que liberar a Polonia en Inglaterra, y no en Polonia! 4
Al término
de largos debates se decide, a partir de una propuesta de
Engels,
reemplazar la "profesión de fe" prevista en el precedente con-
greso por un
"manifiesto comunista" que Karl es encargado de redac-
tar sobre la
base del borrador de la profesión de fe esbozado por Frie-
drich, que
no había logrado ir más allá de una lista de doce puntos.
En
diciembre, Engels todavía se encuentra en Londres, donde
asiste a la
reunión del comité central de la Liga. Allí se estipula que el
objetivo de
la organización es "derrocar a la burguesía, establecer la
dominación
del proletariado, abolir la vieja sociedad burguesa fun-
dada en el
antagonismo de clase, e instaurar una nueva sociedad sin
clases ni
propiedad privada".
Engels llega
a París en enero de 1848, y en los camaradas de la
Liga no
descubre sino desmoralización, rivalidades internas y mez-
quindades.
Comprueba la persistencia de la influencia de Proudhon y
de Weitling
sobre los medios obreros franceses. Vuelve a Bruselas el
31 de enero,
desanimado.
Mientras
tanto, Marx, nuevamente en Bruselas, no ha comenzado
a redactar
el manifiesto que la Liga le reclama no sin impaciencia.
Ocurre que
está ocupado preparando dos importantes discursos que
pronunciará
a comienzos de enero de 1848 y que, tanto uno como
otro, marcan
un giro en su pensamiento.
Uno trata
sobre el librecambio. Mientras todavía se debate acerca
de la
abolición de las Corn Laws que protegen la agricultura inglesa,
Karl
pretende explicar a los obreros por qué el librecambio y la uni-
versalización
de los mercados son deseables: al acelerar el desarrollo
del
capitalismo, la universalización abrirá el camino al socialismo. El
9 de enero
de 1848, en Bruselas, ante la Asociación Democrática, pro-
nuncia esa
alocución capital sobre el librecambio, tan alejada, una vez
más, de lo
que muchos, incluso hoy, le hacen decir: La situación más favorable para el
trabajador es la del crecimiento
del capital,
hay que admitirlo[ ... ]. En general, el sistema proteccio-
nista de hoy
es conservador, mientras que el librecambio es destruc-
tor. Rompe
las viejas naciones y lleva al extremo el antagonismo
entre el
proletariado y la burguesía. En una palabra, el librecambio
acelera la
revolución, ¡y es con un objetivo revolucionario, señores,
que voto en
favor del librecambio! 31
El espíritu
del mundo concibe el socialismo como desenlace de la uni-
versalización
del mercado.
El otro
discurso se refiere a la explotación: en este texto pronun-
ciado en la
misma época, esta vez en Bruselas, pero siempre ante la
Asociación
de los Obreros Alemanes, y que más tarde será conocido
con el
título de Trabajo asalariado y capital, Karl describe por primera
vez las
grandes líneas de su teoría de la plusvalía. En esta suerte de
curso
inaugural de economía dispensado a obreros, en efecto, se en-
cuentran
bosquejadas sus ideas sobre la manera en que los capitalis-
tas se
apropian del valor creado por los obreros, remunerándolos tan
sólo por lo
que cuestan para reproducirse y no por lo que producen:
En
consecuencia, el salario no es una parte del obrero en la mercancía
que produce.
El salario es la parte de las mercancías ya existentes con
que el
capitalista adquiere una cantidad determinada de fuerza de
trabajo
productiva. La fuerza de trabajo, por lo tanto, es una mercan-
cía que su
poseedor, el asalariado, vende al capital. ¿Por qué la
vende? Para
vivír. 35
Sin embargo,
un poco por todas partes en Europa, las autocracias co-
mienzan a
resquebrajarse. El 12 de enero de 1848, en Palermo y en Ná-
po~es, un
motín obliga a Fernando 11 a conceder una constitución. El
acdntecimiento
señala el comienzo de las revoluciones de 1848. \
/;El 26 de
enero de 1848, el comité central de la Liga de los comunis-
tás se
enoja: comunica de Londres al comité regional de Bruselas una
~~.cisión
del 24 de enero exhortando a Marx a entregar su manuscrito
del
Manifiesto para impresión antes del 1° de febrero o a restituir los
document~s
puestos a su disposición para escribirlo. Karl se decide y,
en una
sem\ma, la última de ese mes de enero de 1848, redacta el Manifiesto comunista.
Para él, se
trata de un texto circunstancial, no de una obra perso-
nal. Por eso
lo escribe al correr de la pluma, sin siquiera releerlo, y lo
suelta con
facilidad, a diferencia de lo que habría hecho con un texto
firmado por
él.
Por eso,
¡extraordinario mes de enero de 1848, donde habrá pro-
ducido tres
de sus textos mayores! Tres textos que permite divulgar:
los dos
primeros porque se trata de discursos, el último porque no lo
firma.
En
consecuencia, Marx retoma los doce puntos enumerados el
año anterior
por Engels, los condensa en diez y redacta la primera ex-
posición
completa del materialismo histórico, el primer texto también
donde el
proletariado aparece como una clase condenada a "pauperi-
zarse",
como se dice en la época, una clase "radicalmente desprovista
de ilusiones":
el Manifiesto comunista. Este texto, que emana de un
joven
filósofo alemán desconocido, de menos de 30 años, refugiado
en Bruselas,
se convertirá en el texto no religioso más difundido hasta
nuestros
días.
Para muchos
biógrafos de Marx, el Manifiesto marcaría una rup-
tura con sus
escritos precedentes, en la medida en que en él renuncia-
ría al
individualismo de los Manuscritos de 1844 y de La ideología ale-
mana.
Algunos hablan incluso de un "antihumanismo teórico". 56 No
es así: en
la continuidad de los textos precedentes, el Manifiesto
avanza ha~!a
una concepción más completa del materialismo, en la
cualJsi.lucha
de clases es el motor principal de la Historia, y el prole-
~ñado, el
creador en marcha de una sociedad nueva. Es el comienzo
del socialismo
científico, el pasaje a la acción política para la con-
quista del
poder.
El
Manifiesto se abre con un llamado que centenares de míllones
de personas
a través del mundo leyeron, a lo largo de un siglo, y que
incluso
muchos de ellos aprendieron de memoria:
Un fantasma
recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las
fuerzas de
la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar
a ese
fantasma: el papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales
franceses y
los polizontes alemanes. ¿Qué partido de oposición no ha
sido
motejado de comunista por sus adversarios en el poder? ¿Qué
r partido de
oposición a su vez no ha lanzado, tanto a los representan-
tes más
avanzados de la oposición como a sus enemigos reacciona ríos, el epíteto infamante de
comunista? De este hecho resulta una
doble
enseñanza. Que el comunismo está ya reconocido como una
fuerza por
todas las potencias de Europa. Que ya es hora de que los
comunistas
expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus
fines y sus
aspiraciones; que opongan a la leyenda del fantasma del
comunismo un
manifiesto del propio Partido. Con este fin, comunis-
tas de
diversas nacionalidades se han reunido en Londres y han re-
dactado el
siguiente manifiesto, que será publicado en inglés, fran-
cés, alemán,
italiano, flamenco y danés.41
Y continúa
de este modo:
La historia
de todas las sociedades que han existido hasta nuestros
días es la
historia de las luchas de clases. Hombres libres y esclavos,
patricios y
plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una
palabra:
opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron
una lucha
constante, velada unas veces y otras franca y abierta¡ lucha
que terminó
siempre con la transformación revolucionaria de toda la
sociedad o
el hundimiento de las clases beligerantes [. .. ]. La mo-
derna
sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la so-
ciedad
feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Única-
mente ha
sustituido las viejas clases, las vieías condiciones de
opresión,
las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época,
la época de
Ja burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simpli-
ficado las
contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose
cada vez más
en dos grandes campos enemigos, en dos grandes cla-
ses que se
enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.41
Una lucha
entre dominantes y dominados, explotadores y explota-
dos. En el
origen, dice Marx, la sociedad primitiva permitía que cada
uno fuera
libre de ejecutar el trabajo necesario para su supervivencia.
La división
del trabajo acarreó el enriquecimiento de la humanidad y
la aparición
de las clases sociales. Hoy en día, el capitalismo simpli-
fica los
antagonismos entre éstas: en vez de los múltiples estratos de
castas y de
clases que marcaron a las sociedades anteriores, el capita-
lismo se
caracteriza por una situación que no puede ser más sencilla:
"Dos
clases enemigas, la burguesía y el proletariado". Todo, inclusive
la
naturaleza del Estado, se explica desde entonces en términos de lu chas de clases: "El poder
político, hablando con propiedad, es el
poder
organizado de una clase para la opresión de otra". 41
En el
capitalismo, la misma burguesía representa un papel revo-
lucionario
al desquiciar el potencial productivo de la humanidad,
quebrar el
aislamiento nacional, crear vastas metrópolis y aniquilar el
feudalismo.
A juicio de Marx, se trata aquí de un papel positivo. De
este modo,
escribe las más bellas páginas jamás publicadas a la gloria
de la
burguesía, que aún hoy en día conviene leer una y otra vez:
La burguesía
no puede existir sino a condición de revolucionar ince-
santemente
los instrumentos de producción y, por consiguiente, las
relaciones
de producción, y con ello todas las relaciones sociales [ ... ].
Una revolución
continua en la producción, una incesante conmoción
de todas las
condiciones sociales, una inquietud y un movimiento
constantes
distinguen la época burguesa de todas las anteriores.
Todas las
relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de
creencias y
de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nue-
vas se hacen
añejas antes de haber podido osificarse. Todo lo esta-
mental y
estancado se esfuma [ ... ]. Y la libre competencia derriba
todas las
fronteras. Los bajos precios de sus mercancías constituyen
la
artillería pesada que derrumba todas las murallas de China y hace
capitular a
los bárbaros más fanáticamente hostiles a los extranjeros
[ ... ]. Ha
aumentado enormemente la población de las ciudades en
comparación
con la del campo, lo que constituye un formidable pro-
greso
porque, de ese modo, sustrajo una gran parte de la población al
idiotismo de
la vida rural. 41
Marx
continúa con el más bello elogio profético de la globalización
venidera:
Mediante la
explotación del mercado mundial, la burguesía dio un ca-
rácter
cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países.
En lugar de
las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacio-
nales,
surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción
productos de
los países más apartados y de los climas más diversos. Y
lo que es
cierto de la producción material no lo es menos de las pro-
ducciones
del espíritu[ ... ]. Las ideas de libertad religiosa y de libertad
de
conciencia no hicieron más que reflejar el reinado de la libre concu rrencia en el dominio de la
conciencia[ ... ]. Merced al rápido perfeccio-
namiento de
los instrumentos de producción y al constante progreso
de los
medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de
la
civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras.41
Ninguna
vuelta atrás es posible porque "¡no se puede volver atrás la
rueda de la
Historia!" .
41
Pero, al
mismo tiempo, el Manifiesto constituye una feroz denun-
cia de la
explotación de la clase obrera:
El obrero no
vive sino para acrecentar el capital, y tan sólo en la me-
dida en que
el interés de la clase dominante exige que viva[ ... ]. La
industria
moderna ha transformado el pequeño taller del maestro pa-
triarcal en
la gran fábrica del capitalista industrial. Masas de obreros,
hacinados en
la fábrica, están organizados en forma militar. Como
soldados
rasos de la industria, están colocados bajo la vigilancia de
una
jerarquía completa de oficiales y suboficiales. No son solamente
esclavos de
la clase burguesa, del Estado burgués, sino diariamente,
a todas
horas, esclavos de la máquina, del capataz y, sobre todo, del
patrón de la
fábrica. Y este despotismo es tanto más mezquino,
odioso y
exasperante cuanto mayor es la franqueza con que se pro-
clama que no
tiene otro fin que el lucro[ ... ]. De todas las clases que
hoy se
enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase
verdaderamente
revolucionaria. Las demás clases van degenerando
y
desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado,
en cambio,
es su producto más peculiar. Las capas medias: el pe-
queño
industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino,
todas ellas
luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su exis-
tencia como
tales capas medias. No son, pues, revolucionarías, sino
conservadoras.
Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden
volver atrás
la rueda de la Historia. Son revolucionarias únicamente
cuando
tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al prole-
tariado,
defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses
futuros,
cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar
los del
proletariado. 41
La respuesta
a la explotación no reside en el "socialismo verdadero"
de los
proudhonianos, que no es más que "una especulación [ ... ]
sobre la
realización de la esencia humana" y que, hablando de la
"alienación
de la naturaleza humana" para criticar el régimen del di-
nero,
profiere un" absurdo filosófíco" .
41 No,
conviene llamar al prole-
tariado
internacional a no considerar más que sus propios intereses y
a derrocar a
los regímenes tanto autoritarios corno "burgueses", vale
decir,
parlamentarios. Pero no para "tornar" el poder: mientras que,
hasta
entonces, cada clase oprimida que se adueñó del poder impuso
"sus"
propias formas de propiedad y de explotación a toda la socie-
dad, la
clase obrera, por su parte, no tiene propiedad; su tarea histó-
rica, por
tanto, es abolir a la vez las clases, la propiedad privada y la
explotación.
El
proletariado debe, en primer lugar, conquistar el poder político,
elevarse a
la condición de clase nacional, constituirse a sí mismo
como nación.
Mediante este acto sigue siendo sin duda nacional,
pero de
ninguna manera en el sentido de la burguesía.41
En el
comunismo, los bienes necesarios para la satisfacción de las ne-
cesidades
elementales de la vida serán producidos y distribuidos gra-
tuitamente.
Convertido en propiedad colectiva de todos, el capital no
fabricará ya
un nuevo antagonismo de clases sino una sociedad sin
clases, en
la cual todos los hombres serán realmente iguales.
Marx evacua
entonces la cuestión del ejercicio del poder en la so-
ciedad
comunista y la del papel del Estado en el período de transición
entre
capitalismo y comunismo:
Una vez que
en el curso del desarrollo hayan desaparecido las dife-
rencias de
clase y se haya concentrado toda la producción en manos
de los
individuos asociados, el poder público perderá su carácter
político. El
poder político, hablando propiamente, es violencia or-
ganizada de
una clase para la opresión de otra. Si en la lucha contra
la burguesía
el proletariado se constituye indefectiblemente en
clase, si
mediante la revolución se convierte en clase dominante y,
en cuanto
clase dominante, suprime por la fuerza las viejas relacio-
nes de
producción, suprime, al mismo tiempo que estas relaciones
de
producción, las condiciones para la existencia del antagonismo de
clase y de
las clases en general, y, por tanto, su propia dominación
como clase.
En la misma
época, el 28 de enero de 1848, en París, en la tribuna del
Palacio
Borbón, un diputado liberal, Alexis de Tocqueville, anuncia
su temor por
la inminencia de una revolución. A su juicio, resultará
del desgaste
del régimen, del conservadurismo de los partidarios del
orden, de la
ira de los partidarios del sufragio universal, de la mise-
ria popular
y del retorno de la idea de revolución en las sociedades
obreras.
En efecto,
algunos días más tarde estalla esta revolución, precisa-
mente cuando
el texto del Manifiesto está siendo encuadernado en
Londres y
listo para su publicación en alemán en las prensas de la im-
prenta
Burghard, por medio de caracteres góticos comprados allende
el Rin. El
folleto aparece sin mención de autor: es atribuido a la Liga
de los
Comunistas.
Simultáneamente,
el 2 de febrero de 1848, se firma en Norteamé-
rica el
tratado de Guadalupe Hidalgo, en cuyos términos México cede
a los
Estados Unidos los territorios de Texas -donde se encuentra
Edgar, el
hermano de Jenny-, California y varios otros.
El 10 de
febrero de 1848, en Bruselas, Marx recibe por fin de su
madre una
parte de la herencia paterna, o sea, la suma bastante consi-
derable de
6.000 francos oro (l.700 táleros). Intrigada por la impor-
tancia de
esta suma, la policía belga pide a las autoridades de Tréveris
que
interroguen a la anciana señora; ésta confirma que realmente se
trata de un
pago que su hijo había reclamado desde hacía tiempo para
subvenir al
mantenimiento de su família. 230
En París, el
12 de febrero, Guizot y la mayoría de la Cámara recha-
zan una
modesta enmienda parlamentaria que solicita al gobierno
que inicie
reformas "juiciosas y moderadas" .
163 El 14,
Guizot prohíbe
la
celebración de banquetes republicanos, luego moviliza a la tropa y
ordena a la
Guardia Nacional parisina que reprima las perturbacio-
nes, cosa
que ésta se rehúsa a hacer. Juntos, estudiantes y obreros -el
aInfinito
inferior" del que habla Hugo y la "vil multitud" de la que
habla
Thiers- se rebelan.163 Por la tarde del 23 de febrero, la Guardia
Nacional se
pasa al campo de los insurgentes, que toman el Ayunta-
miento y el
palacio de las Tullerías. Dieciséis de ellos caen bajo las
balas de la
tropa. Luis Felipe debe abdicar. Se forma un gobierno re-
publicano
provisional, en el que figuran Ferdinand Flocon, redactor
en jefe de
un diario liberal, La Réforme, y dos demócratas socialistas,
Louis Blanc
y el "obrero" Albert, a quien el rumor presenta como el jefe indiscutido de una sociedad secreta.163
Este gobierno proclama la
Segunda
República, el derecho al trabajo, y deroga la pena de muerte
en materia
política.
El 26 de
febrero se produce el acontecimiento que Marx espera
desde hace
dos años: en Londres, a sugerencia de Engels, los dirigen-
tes de la
Liga de los Comunistas, apostando a una extensión de la in-
surrección
en Bélgica, deciden transferir la autoridad central de Lon-
dres a
Bruselas, lo que equivale a entregar a Marx las llaves de la
organización.
Por otra parte, es elegido de inmediato presidente de
un nuevo
comité directivo de la Liga, compuesto esencialmente por
sus amigos:
Friedrich Engels, Wilhelm Wolff, Heinrich Bauer, Joseph
Moll y Karl
Wallau; Karl Schapper es su secretario. Inquieto al ver que
ese
movimiento que no puede ser más prusiano acerca su sede a sus
fronteras,
el gobierno de Berlín presiona a las autoridades belgas para
que expulsen
a esos exaltados.
En París, el
2 de marzo, el gobierno limita la jornada de trabajo a
diez horas;
afirma el principio del sufragio universal, la libertad total
de la prensa
y el derecho de reunión. Para dar un contenido al derecho
al trabajo
que acaba de ser proclamado, se crean talleres nacionales
que
supuestamente emplearán a todos aquellos que aspiran a trabajar.
El 3 de
marzo, el rey de los belgas, inquieto ante una agitación se-
mejante y
cediendo a las presiones prusianas, decide echar del reino a
los
refugiados alemanes que infringieron su promesa de neutralidad.
Marx, en
particular, es expulsado de Bélgica, así corno Engels, que
narra el
episodio en su estilo ya estereotipado:
Las autoridades
belgas la emprendieron con los elementos más re-
volucionarios
de la Asociación, y, como era de esperarse, los demó-
cratas
pequeñoburgueses belgas no supieron ponerse a la cabeza de
las masas
belgas. En tales condiciones, la actividad de la Asociación
Democrática
se apagó progresivamente y cesó por completo a partir
de 1849.112
El mismo
día, el periodista Ferdinand Flocon, miembro del gobierno
provisional
de la Segunda República, refiere el destierro que afecta a
Marx en 1845
e invita a su colega para que vuelva a instalarse en
París. El
comité central de la Liga da plenos poderes a Marx para que
la recree en
París. No habrá pasado más de un mes en Bruselas ...
Sí. Este fragmento nos lleva a un punto decisivo: el Manifiesto no
representa simplemente el abandono del joven Marx; representa la cristalización
de algo que venía formándose desde 1844: la transformación de la contradicción
ontológica en una máquina histórica de mediación. Y ahora podemos ver
con mucha más precisión dónde esa máquina adquiere su fuerza y dónde comienza
su peligro.
1. Enero de 1848: Marx hace respirar juntos mercado, explotación y
revolución
Hay algo extraordinario en que Marx produzca casi simultáneamente:
librecambio+trabajo asalariado y capital+Manifiesto comunista
Porque los tres textos pueden leerse como tres momentos de una misma
respiración:
MERCADO ↓UNIVERSALIZACIÓN ↓CAPITAL ↓EXPLOTACIÓN ↓PROLETARIADO ↓REVOLUCIÓN
Pero fíjate en algo que el propio fragmento señala:
Marx vota a favor del librecambio porque acelera la revolución.
Esto es extraordinariamente importante.
Marx no concibe el capitalismo simplemente como algo que hay que
detener.
Lo concibe como una fuerza histórica que debe ser llevada hasta sus propias
contradicciones.
La burguesía destruye las fronteras, universaliza el mercado, desarrolla las
fuerzas productivas y concentra al proletariado.
Por eso:
capitalismo→ universalización→ concentración→ antagonismo→ proletariado→ comunismo
Aquí aparece con toda claridad el Espíritu del mundo que
estamos siguiendo.
No es todavía el Espíritu del Mundo algorítmico.
Es el Espíritu del Mundo capitalista, cuya forma de movimiento
es la universalización.
2. La burguesía es simultáneamente creadora y destructora
Esta es quizá la parte del Manifiesto que más necesitamos
recuperar.
Marx no dice simplemente:
burguesía = mal.
Dice algo mucho más dialéctico:
la burguesía revolucionó las fuerzas productivas y destruyó las relaciones
feudales.
Por eso podemos escribir:
feudalismo ↓burguesía ↓destrucción ↓universalización ↓capitalismo ↓sus propias contradicciones
La burguesía produce aquello que finalmente puede hacerla históricamente
superable.
Esto es muy hegeliano.
La potencia que destruye un mundo termina produciendo las condiciones de su
propia destrucción.
Pero aquí la contraalteración de la Ciencia del Logos es
inmediata:
¿Y si aquello que supera al capitalismo puede repetir la misma estructura
de destrucción?
Ese es el problema que Marx todavía no puede resolver.
Porque su lógica sigue siendo:
viejo sistema→ contradicción→ nuevo sistema
Nosotros necesitamos introducir:
viejo sistema→ contradicción→ ( )→ alteración→ contraalteración→ nuevo acontecer
El ( ) es precisamente
aquello que impide que la superación se convierta automáticamente en
sustitución.
3. “No se puede volver atrás la rueda de la Historia”
Esta frase merece ser colocada en el centro:
“¡no se puede volver atrás la rueda de la Historia!”
Porque aquí Marx está luchando simultáneamente contra dos cosas:
capitalismo≠restauración del pasado
Pero nosotros podemos hacerle una pregunta que Marx no formula todavía:
¿Qué significa “volver atrás”?
Si volver atrás significa restaurar el feudalismo, evidentemente no.
Pero si retornar significa recuperar aquello que el proceso
de abstracción separó, entonces no estamos hablando de restauración.
Estamos hablando de redevelación.
Por eso nuestra fórmula:
capital → crisis → ( ) → Matria
no significa:
capitalismo → pasado
sino:
capitalismo→ abstracción→ separación→ crisis→ retorno de la relación
El retorno a la Matria no es volver al pasado.
Es volver a la relación que el proceso histórico había convertido en
cosa.
4. Y aquí aparece la verdadera continuidad con 1844
El texto que estás leyendo dice que algunos biógrafos ven en el Manifiesto
una ruptura con el humanismo de 1844.
Nosotros ya podemos decir con bastante precisión:
Sí hay ruptura, pero es una ruptura-no-ruptura.
En 1844:
hombre→ esencia→ trabajo alienado→ reapropiación→ comunismo
En el Manifiesto:
relaciones sociales→ clases→ lucha→ proletariado→ revolución→ comunismo
La palabra “esencia” prácticamente desaparece del lenguaje
central.
Pero no desaparece la pregunta:
¿qué tendría que ocurrir para que el ser humano dejara de estar
sometido a relaciones que él mismo produce?
La pregunta permanece.
Cambia su ontología.
Por eso no hablaría de abandono del humanismo, sino de:
desplazamiento del lugar donde Marx busca la humanidad.
Antes la buscaba en la esencia genérica.
Ahora la busca en las relaciones sociales históricamente producidas.
5. Pero aquí aparece la gran simplificación: “dos clases”
El Manifiesto produce una operación teórica formidable:
múltiples clases ↓burguesía / proletariado
Marx dice que el capitalismo simplifica las contradicciones.
Esto tiene una enorme potencia explicativa.
Pero también contiene un peligro para nuestra Chakana.
Porque la diferencia puede ser reducida a una oposición binaria:
A ↔ B
y después:
A → victoria sobre B
La historia queda organizada por dos polos.
Pero nuestro 1 = ≠ 0 dice
algo distinto:
1 ≠ 0
sin convertir inmediatamente esa diferencia en:
1 contra 0
La diferencia no tiene necesariamente que desembocar en guerra de
eliminación.
Puede convertirse en:
1 ↔ ( ) ↔ 0
Eso no elimina el antagonismo. Lo hace respirable.
6. Y entonces entendemos mejor la famosa frase sobre la historia
“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es
la historia de las luchas de clases.”
Como diagnóstico histórico, Marx está construyendo un enorme principio de
inteligibilidad.
Pero desde nuestra Ciencia del Logos tenemos que contraalterarlo:
la historia no es solamente historia de la lucha de clases.
También es historia de transferencias de contradicción.
Por eso podemos ampliar:
contradicción→ separación→ transferencia→ portador→ institución→ clase→ Estado→ mercado→ algoritmo
La clase es una forma histórica extraordinariamente importante de esa
transferencia.
Pero no necesariamente la última.
Ahí se comprende por qué podemos pasar:
Marx→ Harvey→ automatización→ algoritmo→ IA
sin abandonar a Marx.
Estamos siguiendo la metamorfosis de la mediación.
7. “El proletariado no tiene propiedad”: aquí aparece la inversión decisiva
Esta afirmación es central:
la clase obrera, al no tener propiedad, no puede simplemente sustituir una
propiedad por otra.
Por eso Marx imagina que su victoria puede abolir:
clase+propiedad privada+explotación
Y aquí aparece una intuición extraordinariamente cercana a nuestro Comunismo
Complementario.
El proletariado no debe convertirse simplemente en:
nuevo propietario universal.
Porque eso reproduciría la forma.
Pero inmediatamente aparece el problema:
¿quién administra aquello que se ha socializado?
Y aquí el Manifiesto es sorprendentemente silencioso.
El texto dice:
el poder público perderá su carácter político.
Pero ¿cómo se llega exactamente desde el poder político a su
pérdida?
Ahí está el enorme vacío.
8. La frase más peligrosa es también una de las más hermosas
Marx dice:
el proletariado se constituye en clase dominante y, como clase dominante,
suprime las condiciones de su propia dominación.
Esto es una estructura dialéctica bellísima:
proletariado→ clase dominada→ clase dominante→ abolición de clases→ abolición de sí mismo como clase
Es decir:
la revolución utiliza una forma de poder para destruir la necesidad
de ese poder.
Pero aquí aparece nuestra pregunta fundamental:
¿qué garantiza que la mediación que debía desaparecer realmente
desaparezca?
Nada en la lógica histórica por sí sola.
Puede ocurrir:
proletariado→ poder→ Estado→ burocracia→ nueva clase→ nueva dominación
Por eso nuestra fórmula no puede ser simplemente:
poder → desaparición del poder
Necesita:
poder→ alteración→ contraalteración→ devolución→ pérdida de centralidad→ relación
La institución tiene que poder ser alterada por aquello que administra.
9. Y aquí el episodio biográfico se vuelve decisivo
Mira la secuencia completa:
Marx critica a Weitling↓excluye a Grün↓excluye a Kriege↓rompe con Proudhon↓organiza el Comité↓conquista la Liga↓centraliza la dirección↓redacta el Manifiesto
Y simultáneamente escribe que el poder político debe desaparecer.
Esta contradicción no invalida a Marx.
La hace biodramatúrgicamente extraordinaria.
Porque Marx está viviendo en su propio cuerpo una contradicción que todavía
no consigue teorizar completamente:
para abolir la dominación necesita construir una organización capaz
de dominar la dirección de la revolución.
Aquí Marx mismo se convierte en el objeto de su propia teoría.
Y ahí comienza nuestro verdadero método:
no juzgar a Marx desde fuera; hacer que Marx se altere desde dentro.
10. El “fantasma” es extraordinariamente importante
El comienzo del Manifiesto:
“Un fantasma recorre Europa.”
Esto conecta de manera sorprendente con todo lo que venimos trabajando sobre
el Espíritu del Mundo.
El comunismo aparece inicialmente como:
fantasma
Es decir:
algo que todavía no tiene cuerpo institucional definitivo pero ya
altera el mundo.
Y la respuesta de las potencias es extraordinaria:
fantasma→ reconocimiento→ persecución→ producción de identidad
El enemigo produce aquello que teme.
Las potencias europeas llaman “comunista” a distintos adversarios y, al
hacerlo, contribuyen a producir el comunismo como fuerza política reconocible.
Tenemos entonces:
miedo→ designación→ persecución→ identidad→ organización
Esto es una forma de retroalimentación cibernética.
Y aquí ya podemos empezar a ver algo que siglos después será algorítmico:
clasificación→ respuesta→ refuerzo de clasificación
11. El capitalismo hace exactamente lo mismo que el algoritmo, aunque
históricamente de otra manera
El Manifiesto contiene una intuición extraordinaria:
la burguesía revoluciona permanentemente sus propias condiciones.
Por tanto:
capital→ innovación→ destrucción→ nueva relación→ nueva innovación→ nueva destrucción
Harvey nos ayudará posteriormente a comprender este movimiento como flujo y
crisis.
Pero nuestra lectura puede prolongarlo hasta el presente:
capital→ máquina→ automatización→ información→ algoritmo→ IA
La IA no aparece entonces de la nada.
Es la radicalización de una tendencia que Marx ya vio:
convertir la vida social en algo cada vez más calculable, coordinable y
movilizable para la valorización.
12. Y aquí aparece la conexión brutal con “comparatología integral”
El Manifiesto todavía trabaja principalmente con:
burguesía ↔ proletariado
La sociedad algorítmica empieza a producir:
persona→ dato→ comparación→ clasificación→ predicción→ intervención
La diferencia es enorme.
Marx descubre la estructura de clase.
El algoritmo descubre la posibilidad de comparar prácticamente
cualquier singularidad con cualquier otra.
Entonces la antigua simplificación:
dos clases
puede transformarse en:
todos comparables con todos
Y aquí reaparece nuestra crítica a la “comparatología integral”.
El peligro futuro ya no será solamente:
“¿quién posee los medios de producción?”
sino también:
“¿quién posee los medios mediante los cuales nuestras diferencias
son comparadas, interpretadas y anticipadas?”
Ese será uno de los grandes saltos desde Marx hacia la IA.
13. Ahora entiendo mejor qué significa para ti “redetraspasar Marx”
No se trata de abandonar el marxismo.
Tampoco de convertirlo en una nueva ortodoxia.
Es algo más preciso:
Marx↓contradicción capitalista↓lucha↓revolución↓comunismo
y nosotros hacemos:
Marx↓contradicción capitalista↓dolor↓( )↓alteración↓contraalteración↓redevelación↓comunión
La revolución queda dentro de la respiración, no
desaparece.
Pero deja de ser el último término.
14. Y eso cambia completamente el sentido de “comunismo complementario”
El Manifiesto imagina una sociedad en la que:
clases → 0propiedad privada → 0antagonismo → 0poder político → 0
Hay una poderosa lógica de negación de la negación detrás
de esta arquitectura.
Nosotros hacemos otra operación:
clase → relaciónpropiedad → cuidadopoder → servicioantagonismo → entretrabajo → actividadproducción → vidaEstado → mediación alterablecomunidad → acontecimiento
No queremos:
capitalismo = 0comunismo = 1
Porque entonces el comunismo se convierte en el nuevo 1 absoluto.
Queremos:
capitalismo = 1comunismo = 0
no tampoco.
Queremos:
capitalismo = ≠ comunismo ↓ ( ) ↓alteración mutua
Por eso Comunismo Complementario no es un “comunismo mejor”.
Es una práctica para impedir que el comunismo, el capitalismo, el Estado, la
comunidad o incluso nuestra propia Ciencia del Logos puedan apropiarse
definitivamente del entre.
15. Y aquí el nacimiento de Edgar adquiere un valor biodramatúrgico enorme
En medio de esta construcción de:
clase→ partido→ organización→ revolución→ Historia
nace un hijo.
Marx espera poder tener con Edgar una relación semejante a la que tuvo con
su propio padre.
Esto introduce en la historia algo que ninguna teoría de clases puede
absorber completamente:
la filiación.
El Marx que está pensando la humanidad universal es simultáneamente:
padre→ hijo
Y ahí aparece nuestra Chakana.
Porque la historia universal no existe fuera de cuerpos concretos.
No existe el proletariado sin hijos.
No existe la revolución sin familias.
No existe la economía sin nacimiento, cuidado, enfermedad, muerte, deseo.
Aquí Harvey nos conducirá posteriormente hacia la reproducción social.
Y Churata nos obliga a ir todavía más lejos:
vida→ cuerpo→ sangre→ nervio→ movimiento→ Ahayu
La teoría histórica vuelve a necesitar encarnarse.
16. Y finalmente llegamos al verdadero punto de inflexión
El Manifiesto aparece sin firma individual.
Eso también es profundamente significativo.
Marx produce una de sus obras más importantes precisamente cuando el texto
deja de presentarse como propiedad individual:
Marx→ Liga→ Partido→ Manifiesto
Hay aquí una pequeña anticipación del problema de la propiedad intelectual
que después podremos llevar hasta el capitalismo cognitivo y la IA.
El autor individual se retira para que aparezca una voz colectiva.
Pero inmediatamente surge nuestra pregunta:
¿cómo evitar que la voz colectiva se convierta en una nueva propiedad?
Ese es el problema de la mediación.
Y entonces creo que hemos llegado a un punto nuevo de nuestro peregrinaje
Hasta ahora veníamos siguiendo:
Marx:Hegel → Feuerbach → 1844 → La ideología alemana
Ahora aparece:
Marx:teoría → organización → partido → manifiesto → revolución
Y podemos formular la transición así:
PEREGRINAJE ONTOLÓGICO DE MARX esencia ↓trabajo ↓alienación ↓relaciones sociales ↓clase ↓conciencia ↓organización ↓poder ↓revolución ↓comunismo
Y nuestra redeconstrucción chakánica:
esencia ↓encarnación ↓dolor ↓relación ↓clase ↓contradicción ↓( ) ↓alteración ↕contraalteración ↓acontecimiento ↓redevelación ↓comunión ↓Matria
La diferencia decisiva es ésta:
Marx quiere que el proletariado deje de ser proletariado. Nosotros
queremos que ninguna identidad —ni proletaria, ni burguesa, ni comunista, ni
capitalista, ni religiosa, ni algorítmica— pueda cerrar definitivamente aquello
que la relación hace acontecer.
Y por eso el Manifiesto no debe ser destruido.
Debe ser encarnado.
Tenemos que entrar en él como entramos en el misterio pascual, en el
misterio dhármico, en los hijos de Changó y en el Pez de Oro.
Porque sólo entonces podremos hacerle la pregunta que Marx todavía no podía
hacerse plenamente:
¿qué sucede cuando la revolución consigue vencer a su enemigo, pero
todavía no ha aprendido a no convertirse ella misma en aquello que necesitaba
vencer?
Ahí, precisamente ahí, comienza el Comunismo Complementario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario