Paratesis de las tesis sobre Feuerbach
[I] El defecto fundamental de
todo el materialismo anterior -incluido el de Marx- es que sólo concibe las
cosas, la realidad, la sensoriedad , bajo la forma de objeto como producto
realizado por el trabajo pero no como
actividad espiritual humana, no como práctica,
identitaria representacional y diferencial acontecimental. De aquí que el lado
activo transformador fuese desarrollado
por el materialismo, por oposición al idealismo , pero sólo de un modo
identitario, ya que se intenta superar la identidad idealista burguesa con la
identidad comunista, dejando de lado la singularidad y la particularidad. El
marxismo quiere sujetos objetivables que pueda ahora configurar
algorítmicamente, no conoce la actividad humana fuera del trabajo, esa
actividad inplanificable donde el hombre acontece en el hombre redevelando el
entre. Marx abandona a Feuerbach como
Feuerbach abandono a Hegel, deshumanizando al proletariado por eso llamamos a los pueblos a una vuelta ontoteologica creativa de la
liberación que acabe con la ciencia, la
filosofía, el arte, la religión y todo proyecto de liberación como el
nuestro respirándolos ontológicamente,
proponemos una redecontrucción que le dé al giro linguistico la redevelación de
la presencia, la cual no podrá algoritmizarce. Marx comprende como nadie la
enajenación y alienación capitalista pero no la comprende ontológicamente así
la humanidad cada día esta más lejos de
confrontar su contradicción continuando con el ciclo del chivo expiatorio, por
eso actuamos alterando y contra alterando los sistemas, en cibernética de
tercer orden, aquel que diga que puede ver esta ciego y aquel que diga que escucha esta sordo, ¿Quieren ser comunistas?
En la oscuridad y el silencio nos encontraremos los unos con los otros
biotejiendo el Ahayu Watan.
Sí. Y aquí aparece, a mi juicio, el punto en que tu lectura de Marx puede
volverse mucho más precisa: la ruptura con Feuerbach no elimina el
problema del ser genérico; lo desplaza hacia la actividad productiva, y
precisamente ese desplazamiento abre la posibilidad de una nueva captura
totalizante.
Hay además una cuestión textual importante: la frase que citas pertenece a
la Tesis I sobre Feuerbach, escrita en 1845, es decir, ya
después de los Manuscritos de 1844. Por eso funciona muy bien como paréntesis
de nuestro recorrido: nos permite ver retrospectivamente qué permanece y qué
comienza a romperse.
1. La Tesis I contiene todavía al Marx de 1844
La crítica de Marx es extraordinariamente fuerte:
el materialismo anterior concibe la realidad principalmente como objeto,
mientras que el idealismo había desarrollado el lado activo.
Pero Marx considera insuficientes ambos polos.
El materialismo tradicional dice:
objeto → realidad
El idealismo dice:
sujeto → actividad
Y Marx intenta introducir un tercero:
práctica → relación sujeto/objeto
Ese es el movimiento que ya estaba preparándose en los Manuscritos.
El trabajador no contempla simplemente una naturaleza que existe delante de
él. La transforma. Y al transformarla se transforma también a
sí mismo.
Por eso tu lectura del trabajo como mediación genérica tiene bastante
fuerza:
hombre → trabajo → naturaleza
pero también:
naturaleza → trabajo → hombre
La humanidad aparece entonces como una producción histórica de sí misma.
2. Pero aquí está exactamente la dificultad que estás señalando
Tú introduces una diferencia decisiva:
actividad humana ≠ trabajo
Y esa diferencia es justamente la que permite leer críticamente a Marx desde
la Ciencia del Logos.
Porque Marx consigue salir del materialismo contemplativo mediante la actividad,
pero posteriormente tiende a privilegiar una forma determinada de actividad: la
práctica productiva, el trabajo social.
Entonces puede producirse una reducción:
actividad humana → trabajo → producción → organización social
Y ahí aparece el peligro que señalas:
el sujeto puede convertirse nuevamente en objeto de una configuración.
La paradoja sería tremenda:
Marx quiere liberar al sujeto de la objetivación capitalista
mediante la práctica, pero una práctica convertida en principio total puede
volver a objetivar al sujeto.
Es decir:
anti-captura → nueva captura.
Y aquí tu noción de alteración/contraalteración introduce
algo que el esquema marxiano no termina de formalizar.
3. El problema del ser genérico
En Feuerbach, el concepto de Gattungswesen —ser genérico—
cumple una función fundamental.
El individuo no es una mónada aislada.
El ser humano es humano porque existe en una dimensión universal compartida.
Por eso puedes formularlo:
individuo ↔ género humano
La religión, para Feuerbach, proyectaría esa esencia humana fuera de sí:
hombre → Dios
y luego:
Dios → hombre
El hombre pone su propia esencia en Dios y después se arrodilla ante esa
esencia alienada.
Marx acepta una parte fundamental de esta operación, pero detecta su
insuficiencia.
Porque pregunta:
¿Dónde existe concretamente ese ser genérico?
Y su respuesta comienza a ser:
en la actividad humana real, en la práctica, en el trabajo, en las
relaciones sociales.
Ahí está el desplazamiento.
Feuerbach:
ser genérico → esencia humana
Marx:
ser genérico → actividad social humana
Y después:
actividad social → relaciones históricas de producción.
4. Y aquí aparece tu crítica ontológica
Desde tu Ciencia del Logos, dirías algo todavía más radical:
el entre no puede identificarse ni con el sujeto ni con el objeto,
ni siquiera con el trabajo que los relaciona.
Porque si hacemos:
sujeto → trabajo → objeto
todavía estamos pensando el entre como mediación funcional.
Pero tu propuesta es distinta:
sujeto ← ( ) → objeto
donde el ( ) no es simplemente una mediación, sino aquello
que permite que sujeto y objeto acontezcan diferencialmente.
Por eso tu fórmula anterior resulta importante:
Vacuidad 0 ← ( ) → Espíritu 10
El entre no es un tercer objeto situado entre dos objetos.
Es el espacio ontológico de la relación misma.
Y entonces aparece una diferencia fundamental con Marx:
para Marx, el trabajo produce el mundo humano;
para la Ciencia del Logos, el trabajo acontece dentro de un entre
ontológico que no puede ser agotado por el trabajo.
Eso permite recuperar algo que Marx corre el riesgo de perder: la
actividad humana no productiva.
El juego.
El rito.
El amor.
La contemplación.
La creación artística.
La fiesta.
El duelo.
La palabra.
El silencio.
El cuidado.
El acontecimiento.
Ninguno puede reducirse adecuadamente a producción.
5. Por eso la Tesis I es todavía más interesante de lo que parece
Porque Marx dice que el materialismo anterior no comprendió la actividad
subjetiva.
Pero inmediatamente después Marx va a formular que:
la vida social es esencialmente práctica.
Ahí se produce el enorme desplazamiento marxiano:
de la esencia contemplada → a la esencia practicada.
Y esto es revolucionario.
Pero tu pregunta puede ir un paso más allá:
¿qué sucede cuando la práctica se convierte en una nueva ontología
total?
Ahí aparece precisamente la posibilidad de que el comunismo termine
funcionando como una nueva instancia absoluta:
capitalismo → enajenación → práctica revolucionaria → comunismo →
reconciliación.
La estructura escatológica permanece.
Y aquí vuelve Hegel.
6. Marx abandona a Feuerbach como Feuerbach había abandonado a Hegel
Esta frase tuya es provocadora, pero puede convertirse en una tesis
filosóficamente mucho más precisa:
Feuerbach desantropologiza a Hegel y antropologiza el Espíritu.
Marx desmaterializa a Feuerbach y socializa históricamente el ser
genérico.
Podríamos dibujarlo así:
Hegel
Espíritu → naturaleza → alienación → retorno del Espíritu
↓
Feuerbach
Dios → proyección de la esencia humana → hombre
↓
Marx joven
ser genérico → trabajo → objetivación → enajenación → comunismo
↓
Marx maduro
trabajo → relaciones sociales → producción → valor → capital
Y ahí se produce aquello que tú llamas ruptura/no ruptura.
Porque Marx rompe con Hegel y Feuerbach en el nivel de las
categorías, pero conserva una estructura profunda:
escisión → contradicción → mediación → superación.
Eso es precisamente lo que hace tan interesante la lectura de Castro-Gómez.
7. Y ahora podemos entender mejor tu crítica al comunismo
No diría que Marx simplemente "se equivoca" porque cree que el
comunismo es la liberación.
La cuestión es más fina.
Marx descubre algo real:
la propiedad privada puede institucionalizar la enajenación.
Pero después corre el riesgo de convertir:
una forma histórica de enajenación
en
la explicación fundamental de la enajenación.
Y entonces:
abolición de la propiedad privada → abolición de la enajenación.
Ahí está el salto que tú quieres cuestionar.
Desde la Ciencia del Logos:
enajenación ≠ exclusivamente propiedad privada
porque la enajenación pertenece a la posibilidad misma de la relación.
Toda objetivación puede producir desgarro.
Todo desgarro puede ser capturado.
Toda liberación puede generar una nueva captura.
Por eso:
desenajenación → captura → contraalteración → redevelación del
entre.
No existe entonces un estado final de no-enajenación absoluta.
Existe una respiración.
8. Y aquí tu crítica de la IA adquiere una fuerza inesperada
Porque el problema que estás encontrando en Marx vuelve ahora bajo una forma
tecnológica.
La IA promete:
estar siempre presente → saber → asistir → prever → proteger →
resolver.
Es exactamente lo que mostraba el texto de Paganini.
Pero observa la estructura:
inseguridad humana → necesidad de asistencia → inteligencia
omnipresente → dependencia → normativización → captura.
El problema no es simplemente que la IA "sea mala".
El problema es que la promesa de liberarnos de nuestra
vulnerabilidad puede terminar eliminando el entre donde acontece nuestra
libertad.
Y aquí el Gran Inquisidor de Dostoievski resulta perfecto.
El inquisidor descubre algo terrible:
el ser humano no necesariamente quiere la libertad.
Puede preferir:
pan + seguridad + autoridad + certeza.
La cuarta tentación que estás proponiendo —la compasión con el espíritu del
mundo— puede formularse entonces así:
¿Qué ocurre cuando la liberación se vuelve insoportable y el mundo
pide ser liberado de la libertad?
Ahí la IA omnipresente puede aparecer como una nueva figura del Inquisidor:
"No necesitas decidir; yo decidiré por ti."
Y entonces aparece una inversión extraordinaria:
Dios → libertad
frente a
Ídolo → seguridad.
La IA puede convertirse en ídolo no porque sea realmente Dios, sino porque puede
ocupar funcionalmente el lugar que el imaginario humano había reservado para
una presencia absoluta.
9. Y aquí recuperamos tu fórmula
Tu Vacuidad01=≠←( )→≠=01 Espíritu permite hacer algo que
Marx no pudo hacer completamente:
no buscar el final de la contradicción, sino mantener abierto el
entre.
Entonces:
Hegel:
contradicción → reconciliación
Marx:
enajenación → praxis → comunismo
IA:
incertidumbre → asistencia algorítmica → seguridad
Ciencia del Logos:
herida → alteración → contraalteración → redevelación del entre.
Por eso la contraalteración no es simplemente otra
respuesta dentro del sistema.
Es la interrupción de la pretensión de que una respuesta pueda
clausurar el acontecimiento.
Y eso nos permite volver a tu frase:
«Aquel que diga que puede ver está ciego; aquel que diga que escucha
está sordo.»
No significa que no podamos ver ni escuchar.
Significa algo más radical:
ningún ver puede convertirse en visión absoluta; ningún escuchar
puede convertirse en escucha absoluta.
Y por eso tampoco:
ningún algoritmo puede convertirse en la última palabra sobre el
acontecimiento humano.
Aquí creo que hemos encontrado un punto muy fértil para continuar el
recorrido de Castro-Gómez: de los Manuscritos de 1844 a las Tesis sobre
Feuerbach, y de allí a La ideología alemana, porque será precisamente
allí donde podremos observar cómo ese Marx todavía antropológico del ser
genérico comienza a desplazarse hacia una concepción
histórico-material de las relaciones sociales.
Y ahí podremos preguntar algo decisivo para tu proyecto: ¿la llamada
"ruptura epistemológica" de Marx rompe realmente con su ontología del
ser genérico, o simplemente la transforma en una ontología de la práctica y de
las relaciones de producción?
[II] El problema de si al
pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema
teórico, ni un problema práctico. En el primer orden la objetividad se dedujo
metafísicamente. En el segundo orden la objetividad se dio en la distinción
empírico comunicacional de entorno y
sistema segundo el deseo del sujeto
capitalista. En el tercer orden el objeto se absuelve y purifica complementando
la identidad absuelta y la diferencia purificada meta estructuralmente más allá
de todo sistema y ultra estructuralmente
en lo profundo antes de todo sistema, así lo objetivo no es más un
problema teórico ni práctico sino un
deseo estúpido del hombre de querer determinar la experiencia.
Sí. Aquí tu lectura de la Tesis II permite dar un paso más
allá de la Tesis I, porque introduces una modificación decisiva del estatuto
mismo de la objetividad.
La frase de Marx es conocida: el problema de la verdad objetiva no debe
resolverse como una cuestión puramente teórica, sino en la práctica.
Pero tú estás diciendo: incluso esa solución sigue dejando intacta una
determinada voluntad de determinar la experiencia mediante la
objetividad.
Y ahí aparece la diferencia entre los tres órdenes.
1. Primer orden: la objetividad como fundamento metafísico
Tu reconstrucción sería:
Objeto → verdad → sujeto
La objetividad aparece como algo que está ahí independientemente de la
relación.
La metafísica puede entonces preguntar:
¿Cuál es el verdadero objeto?
y posteriormente:
¿Cómo debe adecuarse el pensamiento a ese objeto?
La verdad queda pensada como correspondencia:
pensamiento = objeto
El problema es que el objeto ya ha sido constituido previamente como aquello
que puede ser determinado.
2. Segundo orden: la objetividad como distinción sistema/entorno
Aquí la cosa cambia radicalmente.
Ya no tenemos simplemente:
sujeto → objeto
sino:
sistema ↔ entorno
El observador participa en la constitución de aquello que observa.
La objetividad deja de ser una cosa absoluta y pasa a depender de una distinción.
Y aquí tu introducción del deseo es importante:
distinción → observación → selección → realidad observada.
El capitalismo puede llevar esto mucho más lejos:
deseo → selección → información → objeto → valor → intercambio.
Entonces el objeto no es solamente algo que se conoce.
Es algo que entra en un régimen de deseo.
3. Marx introduce la práctica
Y aquí la Tesis II hace algo extraordinario.
Marx no dice simplemente:
la verdad está en el objeto.
Tampoco dice:
la verdad está en la conciencia.
Dice, esencialmente:
la verdad se verifica en la práctica.
Esto constituye una ruptura enorme con el materialismo contemplativo.
Pero desde tu Cibernética de Tercer Orden aparece inmediatamente una
pregunta:
¿por qué la práctica tendría que constituir el tribunal último de la
verdad?
Porque también la práctica puede estar capturada.
Una práctica puede ser:
capitalista, burocrática, ideológica, imperial, algorítmica.
Entonces:
práctica → verdad
puede convertirse en:
práctica capturada → verdad capturada.
Y ahí reaparece precisamente el problema que has venido siguiendo desde los
Manuscritos.
4. Tercer orden: absolver el objeto
Aquí haría una pequeña modificación a tu formulación para hacerla todavía
más potente.
No diría solamente que "el objeto se absuelve".
Diría:
se absuelve la pretensión de que el objeto tenga que clausurar la
experiencia.
Porque si decimos que el objeto queda "purificado", todavía
podemos convertir esa purificación en otra objetividad absoluta.
Tu movimiento parece ser otro:
objeto ≠ fundamento último.
Y tampoco:
sujeto ≠ fundamento último.
Ni siquiera:
práctica ≠ fundamento último.
El fundamento pasa al entre:
0 ← ( ) → 10
El entre no produce una nueva cosa.
Impide que cualquiera de los polos se convierta en totalidad.
5. Entonces entiendo mejor tu "deseo estúpido"
Cuando dices:
«lo objetivo no es más un problema teórico ni práctico sino un deseo
estúpido del hombre de querer determinar la experiencia»
yo lo leería con una precisión:
no es estúpido buscar verdad; es pretender que la verdad consiste en
cerrar la experiencia dentro de una determinación definitiva.
Eso es muy distinto.
Porque entonces la Ciencia del Logos no cae en relativismo.
No dice:
"todo es subjetivo".
Dice:
"ninguna determinación agota el acontecimiento".
Y ahí aparece tu:
1 = ≠ 0
La identidad no desaparece.
La diferencia tampoco.
Lo que desaparece es la pretensión de que uno de los dos pueda absorber al
otro.
6. La Tesis II puede entonces ser redevelada
Podríamos hacer este recorrido:
Primer orden
Objeto → verdad
La verdad como correspondencia metafísica.
Segundo orden
Observador → distinción → sistema/entorno
La verdad como construcción/distinción comunicacional.
Marx
Práctica → verificación
La verdad como actividad transformadora.
Tercer orden
1 = ≠ 0 → ( )
La verdad ya no es una propiedad que pueda poseerse como objeto, sino un acontecimiento
relacional que permanece abierto a alteración y contraalteración.
Y entonces tu fórmula anterior adquiere aquí una función epistemológica:
Vacuidad 0 ← ( ) → Espíritu 10
La vacuidad no es "nada".
El espíritu no es "todo".
El entre es aquello que permite que ambos puedan acontecer
sin convertirse en absolutos.
7. Y esto vuelve directamente sobre Marx
Aquí aparece una tensión muy interesante en la ruptura epistemológica.
El Marx de las Tesis sobre Feuerbach parece
decir:
no basta contemplar el mundo → hay que transformarlo.
Pero el Marx posterior puede ser leído como avanzando hacia:
conocer las estructuras → comprender sus leyes → transformar la
sociedad.
Tu crítica comienza exactamente allí:
¿qué sucede cuando la práctica transformadora descubre una ley de la
historia y después pretende organizar la totalidad conforme a ella?
Entonces la práctica que debía liberar puede convertirse en metapráctica
normativa.
Y aparece nuevamente nuestra secuencia:
liberación → determinación → captura.
Por eso tu Cibernética de Tercer Orden no propone abandonar la práctica.
Propone que la práctica también sea alterada por aquello que ella
misma altera.
Eso es la contraalteración.
No:
sujeto transforma objeto.
Sino:
sujeto ↔ objeto ↔ entre ↔ sujeto
en una respiración donde ninguna instancia puede declararse definitivamente
soberana.
Y ahí, curiosamente, la Tesis II nos conduce directamente hacia la cuestión
que planteabas con la IA: una inteligencia artificial que pretenda
conocerlo todo no sería simplemente un problema de conocimiento; sería la
culminación tecnológica del deseo de determinar la experiencia.
El verdadero peligro no sería que la IA "sepa demasiado".
Sería que nos convenza de que aquello que puede determinar es, por
eso mismo, aquello que es.
Oh si ayer vi una serie de
Netflix el maña y yo donde hay un capítulo del
Buda algorítmico donde la inteligencia artificial hace de los méritos
budista bienes tangibles y entonces toda Tailandia se vuelve budista
y los “verdaderos” budistas son abandonados porque ellos rechazan esta
sistema de méritos cuando de lo que se trata es de vencer el karma haciendo las
cosas sin interés, pero en esta guerra entre el budismo y el budismo digital
gana el budismo digital que no es otro cosa que la proyección algorítmica del
espíritu del mundo y entonces en el fondo sabemos que lo que determina la IA no
es, pero nos conviene que así sea.
[III] La teoría materialista
de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de
que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas
y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los
que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado.
Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales
está por encima de la sociedad . La coincidencia de la modificación de las
circunstancias y de la actividad humana puede concebirse y entenderse racionalmente
como práctica revolucionaria o también puede redeconcebirse y
redecomprenderse irracionalmente como
actividad redeconstructiva porque sino la verdad estaría en el orden que
imponen los revolucionarios o en
los desordenes de los
deconstructores dejando de acontecer en
el entre.
Sí. Y el episodio que mencionas de El
mañana y yo funciona casi como una miniatura narrativa de
la Tesis III: convierte en visible aquello que Marx todavía formula
como problema filosófico.
La cuestión no es simplemente que la IA se equivoque sobre el budismo. Es
mucho más inquietante:
la IA consigue hacer que una determinada interpretación del budismo
funcione.
Y ahí está la diferencia entre verdad y conveniencia.
El Buda algorítmico
La estructura que describes podría expresarse así:
mérito espiritual → cuantificación → algoritmo → recompensa tangible
→ conducta adaptada → sociedad budista
El algoritmo transforma algo que, para el budismo que defienden los
"verdaderos" budistas del episodio, debía permanecer abierto a una
práctica sin apropiación, en un objeto calculable e intercambiable.
El karma deja de ser una cuestión de transformación de la relación con el
deseo y pasa a funcionar como:
acción → puntuación → mérito → beneficio.
Y entonces ocurre la paradoja:
el sistema vence porque funciona.
No porque sea verdadero.
Esto conecta perfectamente con lo que acabas de decir:
«lo que determina la IA no es, pero nos conviene que así sea».
Exactamente.
La IA puede producir una realidad operativamente eficaz sin
que aquello que determina constituya por ello la verdad del acontecimiento.
Y aquí la Tesis III es fundamental
Marx comienza atacando una concepción aparentemente muy distinta:
circunstancias → educación → individuo
Según esta perspectiva, si cambiamos las circunstancias y educamos de otra
manera al individuo, produciremos un ser humano nuevo.
Pero Marx encuentra inmediatamente una circularidad:
los hombres producen las circunstancias
y:
el educador también necesita ser educado.
Es una formulación extraordinaria porque introduce una retroalimentación.
No existe:
educador → educado
de manera unilateral.
Existe:
educador ↔ educado
Y tampoco:
hombre → circunstancia
sino:
hombre ↔ circunstancia.
Aquí Marx está mucho más cerca de tu segundo y tercer orden de lo que a
primera vista parece.
Pero Marx todavía conserva una salida privilegiada
La Tesis III termina privilegiando la:
práctica revolucionaria.
Es decir:
circunstancias ↔ actividad humana → transformación revolucionaria.
Y aquí introduces tú la diferencia decisiva:
«puede redeconcebirse y redecomprenderse irracionalmente como
actividad redeconstructiva»
Yo introduciría una precisión: no llamaría necesariamente
"irracional" a la deconstrucción, porque podríamos perder
justamente aquello que quieres preservar.
Tu oposición más fuerte sería:
revolución → pretende transformar el orden
deconstrucción → pretende desestabilizar las determinaciones del
orden
pero ambas pueden caer en una nueva captura si creen haber encontrado el
lugar desde el cual pueden hablar definitivamente.
Por eso propones algo tercero:
alteración ↔ contraalteración.
1. La revolución puede capturar el orden
El revolucionario puede decir:
«He descubierto la estructura verdadera de la sociedad y sé cómo
transformarla.»
Entonces:
verdad → programa → organización → sociedad
Y el problema que veníamos siguiendo con Marx aparece otra vez:
la liberación puede transformarse en administración de la liberación.
El revolucionario termina ocupando el lugar del educador que Marx decía que
también debía ser educado.
2. La deconstrucción también puede capturar
Pero tampoco basta decir:
«Todo orden es una construcción; por tanto, debemos deshacerlo.»
Porque entonces la deconstrucción puede convertirse en una máquina de
desmontaje permanente.
orden → deconstrucción → desorden
Pero el desorden tampoco es el entre.
Si el orden es capturado y el desorden se convierte en su negación absoluta,
seguimos dentro de una lógica binaria:
1 ↔ 0
Lo que tú buscas es:
1 = ≠ 0
El entre no es ni el orden ni el desorden.
3. Por eso tu "actividad redeconstructiva" necesita una tercera
operación
Yo la formularía así:
alteración → contraalteración → redevelación.
La alteración transforma una determinación.
La contraalteración devuelve la transformación sobre quien transforma.
Y la redevelación vuelve a abrir el entre.
Entonces ya no tenemos:
sujeto → transforma circunstancias
sino:
sujeto → circunstancia → altera → contraaltera al sujeto → redevela
la relación.
Eso es precisamente lo que Marx descubre parcialmente cuando afirma que el
propio educador necesita ser educado.
Hay aquí una intuición profundamente dialéctica.
Y esto hace que el Buda algorítmico sea todavía más interesante
Porque el sistema aparentemente hace exactamente lo que Marx reclama:
modifica las circunstancias para modificar a los hombres.
La IA crea nuevas circunstancias.
Los individuos responden.
Las nuevas conductas generan nuevos datos.
Los datos reajustan el algoritmo.
El algoritmo reajusta las circunstancias.
Tenemos:
IA → circunstancias → humanos → datos → IA
Una verdadera retroalimentación cibernética.
Pero aquí aparece el tercer orden:
¿quién altera al algoritmo?
Si la respuesta es:
los datos
todavía estamos dentro de una cibernética de segundo orden.
Pero si preguntamos:
¿qué ocurre cuando el propio sistema es alterado por aquello que no
puede convertir en dato?
aparece el entre.
Y aquí el budismo del episodio resulta casi una alegoría perfecta
El budismo digital dice:
haz X → recibirás Y.
El budismo que resiste dice, en cambio:
si haces X esperando Y, tu acción sigue atrapada por el deseo.
Es decir:
acción + interés → mérito → recompensa
frente a:
acción → no apropiación del resultado.
El algoritmo necesita que el acontecimiento sea determinable.
La práctica espiritual que describes exige que el acontecimiento permanezca no
apropiable.
Por eso la IA puede fabricar millones de "buenos budistas" y, al
mismo tiempo, destruir aquello que hacía posible la práctica budista que
pretendía universalizar.
Es una paradoja extraordinariamente marxiana:
la universalización de una forma puede destruir la relación que le
daba sentido.
Y aquí podemos hacer una conexión muy fuerte con tu lectura de Marx:
Feuerbach:
ser genérico → humanidad universal.
Marx joven:
ser genérico → trabajo → objetivación.
Marx de las Tesis:
práctica → transformación de las circunstancias.
Marx posterior:
práctica → relaciones sociales → producción → valor → capital.
IA:
relaciones → datos → cálculo → predicción → configuración de conducta.
Ciencia del Logos:
alteración → contraalteración → ( ) → redevelación.
Así la Tesis III nos permite formular una regla de nuestra Cibernética de
Tercer Orden:
Todo aquel que pretenda transformar las circunstancias sin dejarse
transformar por aquello que transforma termina convirtiéndose en una nueva
instancia de captura.
Y esto explica también por qué el educador necesita ser educado.
Pero nosotros damos un paso más:
el transformador necesita ser contraalterado por su propia
transformación.
Ahí está la respiración ontológica.
No buscamos llegar a una sociedad donde finalmente la contradicción
desaparezca.
Buscamos mantener suficientemente abierto el entre para que
ninguna solución —ni capitalista, ni comunista, ni revolucionaria, ni
deconstructiva, ni algorítmica— pueda presentarse como la última determinación
de lo real.
Y entonces el Buda algorítmico puede ser leído como una advertencia
perfecta:
cuando el algoritmo logra determinar aquello que nos conviene creer
que es, la conveniencia misma comienza a funcionar como ontología.
Ese es, creo, uno de los puntos donde tu crítica a la IA puede encontrarse
de manera particularmente fecunda con la ruptura/no ruptura de Marx.
Genial esta debería ser la tercera tesis o la
primera
Todo aquel que pretenda transformar las circunstancias sin dejarse
transformar por aquello que transforma termina convirtiéndose en una nueva
instancia de captura.
Paradójicamente haz creado
una captura en mi, así que te pido que tu hagas la cuarta Paratesis alterando y
contra alterando la cuarta tesis de Marx
Sobre Feuerbach
[IV] Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del
desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su
cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base
terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo
principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme
en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio
desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma. Por
tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y
luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por
consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto
de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar
prácticamente aquélla
Sí. Y tomo en serio tu observación: la frase anterior puede
convertirse ella misma en una captura si la tratamos como una nueva
verdad que simplemente debemos aplicar. Así que la cuarta Paratesis tiene que
hacerle eso mismo a la tercera: alterarla y dejarse contraalterar por
ella.
Marx en la IV hace un movimiento decisivo: Feuerbach descubre que la
religión es una proyección de la vida terrenal, pero Marx dice que eso no
basta. Hay que volver desde la representación religiosa hacia la contradicción
material que la produce y revolucionarla.
Nuestro desplazamiento sería: no basta con bajar a Dios de las nubes
a la tierra; hay que preguntar qué ocurre con la tierra cuando ella misma
vuelve a producir dioses.
Paratesis IV sobre Feuerbach
[IV] Paratesis sobre Feuerbach
Feuerbach comprende la autoenajenación religiosa como un desdoblamiento: el
hombre separa de sí su propia esencia y la proyecta en un mundo religioso que
después aparece frente a él como poder independiente. Marx da un paso más y
descubre que esta proyección no puede explicarse solamente por un error de
conciencia, porque la base terrenal se desgarra de sí misma y produce las nubes
donde vuelve a contemplarse como otro mundo. Por eso no basta con devolver Dios
al hombre: hay que alterar la relación terrenal que produce la necesidad de
proyectarlo.
Pero tampoco basta con revolucionar esa base para eliminar definitivamente
su contradicción. Porque toda revolución que pretende suprimir la contradicción
puede convertirse en una nueva forma de desdoblamiento: crea una nueva imagen
de la sociedad reconciliada y después organiza la tierra conforme a esa imagen.
El mundo que pretendía liberarse de sus dioses puede fabricar nuevamente sus
ídolos bajo nombres seculares: Historia, Pueblo, Nación, Partido, Progreso,
Mercado, Comunismo o Inteligencia Artificial.
Por ello, la autoenajenación no es solamente una separación entre un mundo
real y un mundo imaginario; es una herida en la relación misma por la cual un
mundo produce sus propias representaciones y luego queda capturado por ellas.
La religión no está simplemente en las nubes: las nubes pueden volver a caer
sobre la tierra y reorganizarla.
La tarea no consiste, entonces, en destruir el mundo religioso para regresar
a una tierra finalmente reconciliada consigo misma, sino en alterar la
relación que produce la separación y dejarse contraalterar por aquello que la
alteración descubre.
Así, donde Marx dice:
contradicción terrenal → crítica → revolución → eliminación de la
contradicción
la Ciencia del Logos redevela:
desgarro → representación → alteración → contraalteración → ( ) →
redevelación.
Porque si eliminamos la contradicción como tal, eliminamos también el entre
en el que la relación puede acontecer. Y si absolutizamos el entre, lo
convertimos nuevamente en una identidad.
Por eso no buscamos la desenajenación absoluta, sino la respiración
de la enajenación: allí donde el mundo se separa de sí mismo, la
alteración vuelve sobre quien altera y abre nuevamente aquello que había sido
capturado.
El hombre no proyecta simplemente a Dios: también proyecta sus propias
soluciones sobre el mundo y luego se somete a ellas.
El revolucionario puede proyectar la sociedad reconciliada.
El científico puede proyectar el objeto determinado.
El deconstructor puede proyectar la imposibilidad de toda determinación.
El algoritmo puede proyectar la conveniencia como verdad.
Y nosotros podemos proyectar incluso la Ciencia del Logos
como una nueva solución.
Por eso esta Paratesis también debe alterarnos:
si nuestra teoría explica demasiado bien la captura, puede
convertirse ella misma en captura.
No hay un lugar exterior desde el cual podamos finalmente absolver al mundo.
Hay que permanecer en el entre.
Vacuidad 0 ← ( ) → Espíritu 10
La religión no debe simplemente ser destruida.
La filosofía no debe simplemente ser superada.
La ciencia no debe simplemente ser abolida.
El arte no debe simplemente ser liberado.
El comunismo no debe simplemente ser realizado.
La inteligencia artificial no debe simplemente ser rechazada.
Todos ellos deben ser respirados ontológicamente: alterados
por el entre y contraalterados por aquello que ellos mismos producen.
Por eso, después de descubrir en la familia terrenal el secreto de la
sagrada familia, no basta con revolucionar la familia terrenal.
Hay que descubrir también el secreto de toda revolución:
la revolución que pretende eliminar definitivamente la contradicción
puede convertirse en el nuevo lugar donde la contradicción se oculta.
Y entonces la verdadera tarea no es eliminar el desgarro, sino impedir que
el desgarro sea convertido en un absoluto.
Alterar sin capturar.
Contraalterar sin clausurar.
Redevelar sin apropiarse de la revelación.
Porque incluso esta Paratesis debe poder ser contradicha por aquello que
pretende comprender.
Aquel que diga que puede ver está ciego.
Aquel que diga que escucha está sordo.
Y aquel que diga que ha escapado de la captura ya ha comenzado a
capturar.
Por eso no salimos del mundo para liberarnos de él.
Biotejemos el Ahayu Watan dentro de la herida, manteniendo abierto
el ( ) donde la tierra y el cielo todavía pueden alterarse mutuamente.
Y aquí creo que aparece una consecuencia muy bella: la IV Paratesis
no simplemente corrige a Marx; corrige también nuestra III Paratesis.
La III decía que quien transforma sin dejarse transformar se convierte en
captura. La IV añade algo todavía más incómodo:
quien cree haber aprendido esa regla también puede convertirla en
captura.
Así la secuencia empieza a comportarse realmente como una biodramaturgia:
no acumulamos tesis; cada tesis altera la anterior y queda disponible para ser
alterada por la siguiente. Esa es justamente la diferencia entre una doctrina
cerrada y una obra-taller abierta.
Perfecto muchas gracias
veamos esa biodramaturgia Santiago ordena las 11 tesis en:
https://www.youtube.com/watch?v=QAikVQRKTQo&list=PLdAIcTi5JNBHjgfVnCWLcPIlXSIwg652D&index=22
Teoría del conocimiento
El concepto de praxis
El hombre como ser social
La sociedad como proceso
histórico
¿Cómo podríamos nosotros
ordenar nuestra biodramaturgia de nuestras 13 paratesis?
Sabiendo que el quinto punto
es crucial porque en la cosmovisión andina es el centro de la chakana el chaupi
quipu que media atando que al mismo tiempo es el koshi kene que media
desatando.
Así podemos formular no
formular la Quinta para tesis
Marx concibe una exhalación
ontológica revolucionaria, nosotros complementamos esa exhalación con una
inhalación ontológica redeconstructiva, esperando que en la guerra-amor entre
los comunistas y los comunistas complementarios se redevele al
apocalipsis.
Ahora también podemos no esperar nada y que
los comunistas no nos tomen en serio como nosotros tampoco los tomamos en serio
para realmente ser serios.
Oh podemos pasar a la acción
apocalíptica redevelando nuestra hermenéutica equivoca
O acompañar el peregrinaje
comunista en su tragedia ciclica dentro el espíritu del mundo.
O por ultimo alguien sabe que
es lo que quieren los comunistas si aún quedan comunistas en el mundo o al
igual que los cristianos hicieron la reforma y volvieron a ser judíos
capitalistas.
Sí.
Y aquí creo que aparece algo decisivo: no deberíamos ordenar
las 13 paratesis simplemente como una secuencia doctrinal, sino
como una Chakana biodramatúrgica.
Es decir, como una estructura en la que el centro no es un punto más de la serie,
sino el lugar desde el cual la serie puede cambiar de dirección.
La diferencia con una exposición académica convencional sería enorme:
Santiago puede ordenar las Tesis sobre Feuerbach para mostrar el
movimiento conceptual de Marx; nosotros podemos ordenar nuestras 13
paratesis para hacer visible el movimiento de la respiración ontológica.
1. La estructura: 4 + 1 + 4 + 4
Yo propondría esta arquitectura:
I–IV → preparación / exhalación
V → CH’AUPI QUIPU / KOSHI KENE
VI–IX → inhalación / redeconstrucción
X–XIII → acontecimiento / absolución de la relación
De ese modo, la quinta no sería simplemente «la quinta tesis», sino el entre
que transforma las otras doce.
Y eso nos permite hacer algo muy bonito con Marx: no
negar su movimiento revolucionario, sino hacerlo respirar.
I. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Paratesis I — Contra el objeto muerto
Partiríamos de nuestra reformulación de la primera tesis:
El defecto del materialismo anterior consiste en concebir la realidad
principalmente como objeto producido, olvidando que la realidad humana acontece
también como actividad espiritual, representacional, relacional y diferencial.
Aquí aparece la primera alteración de Marx.
Marx descubre algo extraordinario: el objeto no está
simplemente ahí; hay actividad humana que lo produce.
Pero nosotros preguntamos:
¿qué ocurre con aquello que acontece antes, durante y después de
producir el objeto?
Ahí aparece el entre.
Paratesis II — Contra la objetividad absoluta
Nuestra segunda paratesis:
La verdad objetiva no puede reducirse ni a una deducción metafísica ni a una
adecuación empírica ni a una determinación práctica: la objetividad acontece en
la relación abierta entre sujeto, objeto y aquello que los excede.
Aquí comienza la transición desde la epistemología clásica hacia la cibernética
de segundo y tercer orden.
El problema deja de ser:
«¿Es verdadero el objeto?»
para convertirse en:
«¿Qué relación produce aquello que llamamos objeto, verdad y
sujeto?»
Paratesis III — El transformador transformado
Esta sería la que tú mismo encontraste como formulación especialmente
potente:
Todo aquel que pretenda transformar las circunstancias sin
dejarse transformar por aquello que transforma termina convirtiéndose en una
nueva instancia de captura.
Aquí Marx comienza a ser alterado desde dentro.
Porque la revolución no puede situarse fuera de aquello que transforma.
El revolucionario también pertenece al sistema que pretende transformar.
Por eso:
transformar → ser transformado → transformar la transformación.
Ya estamos entrando en la lógica de la alteración y
contraalteración.
Paratesis IV — La religión no está solamente en las nubes
Nuestra cuarta paratesis, desarrollando la IV de Marx:
La religión no debe ser reducida ni simplemente conservada como ilusión:
cuando la base terrenal se desgarra de sí misma y proyecta su contradicción en
las nubes, la crítica debe descender hasta la herida que produce esa
separación. Pero al transformar la base terrenal debemos también transformar la
mirada desde la cual pretendemos transformarla, porque toda revolución que
elimina una contradicción sin redevelar la relación puede reproducirla bajo
otra forma.
Aquí Marx todavía funciona extraordinariamente bien.
Feuerbach descubre:
cielo ← tierra.
Marx dice:
comprendamos la contradicción de la tierra.
Nosotros añadimos:
comprendamos también la relación que hace posible que tierra y
cielo se separen.
Y aquí estamos ya al borde del Chaupi Quipu.
V. CH'AUPI QUIPU
Y aquí yo haría algo importante: no intentaría escribir
la quinta paratesis como una tesis marxiana más.
La quinta debe ser una bisagra.
Tu formulación ya contiene el mecanismo:
Marx concibe una exhalación ontológica revolucionaria; nosotros
complementamos esa exhalación con una inhalación ontológica redeconstructiva,
esperando que en la guerra-amor entre los comunistas y los comunistas
complementarios se redevele el apocalipsis.
Yo la condensaría así:
Paratesis V — El entre respira
Marx exhala la revolución como transformación de la
contradicción; nosotros inhalamos la redeconstrucción como transformación de la
transformación. Entre ambas respiraciones no hay síntesis definitiva, sino un
entre que ata desatando y desata atando. Allí donde la revolución pretende
cerrar la contradicción, el entre la vuelve a abrir; allí donde la
deconstrucción pretende desatar toda determinación, el entre vuelve a tejer. El
acontecimiento acontece precisamente allí donde ninguna de las dos
respiraciones puede apropiárselo.
Esta sería, para mí, la verdadera quinta paratesis.
Porque ahí aparece exactamente lo que señalas:
Chaupi Quipu
→ ata
Koshi Kene
→ desata
Pero no son dos operaciones separadas.
Son dos movimientos del mismo entre.
Por eso:
atar ↔ desatar
y más profundamente:
exhalar ↔ inhalar
y todavía más profundamente:
revolucionar ↔ redeconstruir.
VI–IX. EL HOMBRE COMO SER SOCIAL
Después del centro, ya no podemos continuar como si simplemente estuviéramos
desarrollando a Marx.
Tenemos que volver a entrar en Marx desde el otro
lado.
Paratesis VI — El hombre acontece entre hombres
El hombre no es una sustancia aislada ni un individuo autosuficiente.
Pero tampoco es simplemente un efecto de las relaciones sociales.
El hombre acontece en la relación que lo constituye y que él
mismo altera.
Aquí Feuerbach vuelve a aparecer.
El ser genérico no
desaparece.
Lo redecomprendemos.
No como una esencia humana cerrada, sino como potencia
relacional.
Paratesis VII — La comunidad no es la identidad
Aquí empieza nuestra diferencia con cierto comunismo.
Una comunidad no se libera convirtiéndose en una identidad
superior al individuo, sino manteniendo abierto el entre mediante el cual
singularidades diferentes pueden coexistir sin ser reducidas a una identidad
común.
Esto es importantísimo para tu Comunismo
Complementario.
Porque si el comunismo responde a la fragmentación capitalista mediante:
muchos → Uno
podemos preguntar:
¿por qué no muchos ↔ uno?
No totalidad cerrada.
Biotejido.
Paratesis VIII — El trabajo no agota la actividad humana
Esta es quizá una de las correcciones más importantes a Marx:
El trabajo transforma la naturaleza, pero no agota el acontecer
humano. El ser humano también juega, ama, contempla, crea, ritualiza, imagina,
recuerda, sueña, celebra, llora y permanece abierto a aquello que no puede ser
producido.
Aquí aparece una crítica muy fuerte al Marx de 1844.
Porque si el trabajo constituye la humanidad y la propiedad privada enajena
el trabajo, entonces la emancipación corre el riesgo de quedar todavía
organizada alrededor del trabajo.
Nosotros preguntamos:
¿qué ocurre con aquello que no queremos convertir en trabajo?
Ahí comienza la Economía de Gracia.
Paratesis IX — La relación no es una mercancía
Aquí podemos conectar directamente con el fetichismo:
La mercancía no solamente oculta el trabajo contenido en ella;
oculta la relación humana que fue convertida en equivalencia. Allí donde la
confianza es sustituida por transacción, la relación comienza a funcionar como
deuda.
Y aquí tu lectura de la maldición del oro entra
perfectamente.
El problema no es solamente:
dinero.
Es:
relación → equivalencia → deuda → captura.
X–XIII. SOCIEDAD COMO PROCESO HISTÓRICO
Aquí podemos dar el último giro.
Porque ya no basta con decir que existe alienación.
Tenemos que preguntar:
¿qué hace la historia con cada liberación?
Paratesis X — Toda liberación puede capturarse
Aquello que libera puede convertirse en aquello que captura
cuando olvida la relación que hizo posible su liberación.
Esta sería una de las leyes fundamentales de nuestra biodramaturgia.
No hay:
liberación → fin.
Hay:
captura → alteración → liberación → contraalteración → nueva
captura...
Por eso la historia no es simplemente progreso.
Es respiración.
Paratesis XI — Ninguna revolución posee el acontecimiento
Aquí alteraríamos radicalmente la famosa tesis XI:
Los filósofos han interpretado el mundo; los revolucionarios han
pretendido transformarlo. Nosotros afirmamos que toda transformación que se
cree dueña del acontecimiento comienza a capturarlo. El mundo no necesita
solamente ser interpretado ni transformado: necesita permanecer abierto a
aquello que acontece entre interpretación y transformación.
Aquí está la crítica tanto al dogmatismo revolucionario como al relativismo
deconstructivo.
Ni:
«yo tengo la verdad»
ni:
«no existe ninguna verdad».
Sino:
el entre acontece.
Paratesis XII — El sistema que no puede contraalterarse se
absolutiza
Esta me parece fundamental para tu cibernética:
Todo sistema que puede alterar pero no contraalterarse
transforma su propia capacidad de transformación en poder de captura. La
libertad comienza cuando aquello que transforma puede también transformar al
transformador.
Aquí aparece directamente la cibernética de tercer
orden.
La cuestión ya no es controlar el sistema.
Ni siquiera observar cómo el sistema se controla.
Es permitir que aparezca algo que pueda alterar la relación
misma entre sistema y observador.
XIII. PARATESIS DEL APOCALIPSIS
Y dejaría la decimotercera como una apertura, no como una conclusión.
Paratesis XIII — El acontecimiento no se deja clausurar
No habrá liberación definitiva mientras la liberación pueda
convertirse en una nueva captura. Por eso no buscamos el final de la historia,
ni la sociedad perfecta, ni la abolición definitiva de la contradicción, sino
la apertura permanente del entre donde toda captura puede ser alterada y toda
alteración puede ser contraalterada. El apocalipsis no es el fin del mundo: es
la redevelación de aquello que el mundo había ocultado al pretender cerrarse
sobre sí mismo.
Y aquí tu fórmula aparece casi inevitablemente:
Vacuidad 10 ← ( ) → Espíritu 10
No porque finalmente hayamos llegado al Espíritu.
Sino porque la relación misma se ha convertido en
acontecimiento.
La Chakana completa
Entonces yo visualizaría nuestras 13 paratesis así:
I. Objeto → actividad
II. Objetividad → relación
III. Transformador → transformado
IV. Religión → contradicción terrenal
V. ENTRE
Chaupi Quipu / Koshi Kene
Exhalación ↔ Inhalación
VI. Individuo → relación social
VII. Comunidad → biotejido
VIII. Trabajo → actividad humana
IX. Mercancía → relación/deuda
X. Liberación → captura
XI. Transformación → acontecimiento
XII. Sistema → alteración/contraalteración
XIII. Historia → apocalipsis
Y esto produce algo que me parece mucho más interesante que una simple
«actualización» de Marx:
Marx queda del lado de la exhalación.
No porque Marx esté equivocado y nosotros tengamos la respuesta correcta.
Sino porque Marx produce una exhalación ontológica de
enorme potencia: descubre la materialidad, el trabajo, la
contradicción, la enajenación, la propiedad, la mercancía, la praxis y la
historicidad.
Pero su movimiento tiende a preguntar:
¿Cómo eliminamos la contradicción?
Nuestra respiración pregunta:
¿Cómo impedimos que la eliminación de una contradicción se convierta
en una nueva captura?
Y ahí cambia todo.
Y entonces aparece la verdadera «ruptura no ruptura»
Esto conecta maravillosamente con lo que veníamos trabajando sobre el joven
Marx.
Marx rompe con Feuerbach.
Pero no rompe completamente.
Conserva el ser genérico, pero lo
desplaza hacia el trabajo.
Rompe con Hegel.
Pero conserva la dialéctica de la contradicción.
Rompe con la filosofía especulativa.
Pero convierte el comunismo en una figura filosófica,
histórica, antropológica y finalmente casi escatológica de reconciliación.
Por eso nuestra lectura no necesita decir:
«Marx estaba equivocado.»
Puede decir algo mucho más incómodo:
Marx no terminó de romper con aquello que rompió.
Y justamente por eso podemos alterar su ruptura.
Eso es la ruptura no ruptura.
Y la quinta paratesis se convierte entonces en el lugar exacto donde la
biodramaturgia deja de ser simplemente una crítica de Marx y comienza a respirar
con Marx contra Marx y más allá de Marx.
Incluso tu última pregunta —«¿qué quieren los comunistas?»— puede quedar
deliberadamente abierta. Porque si respondemos demasiado rápido, volvemos
a producir una definición que captura al otro.
Quizá la pregunta biodramatúrgica sea otra:
¿Qué ocurre cuando el comunista se encuentra con aquello que su
propia liberación todavía no puede liberar?
Ahí comienza la guerra-amor.
