Recuperarle
la infancia a occidente
Yo
soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y
hallará pastos.
El mito de
la alienación: ¿por qué Lima no vota como el sur andino?
Ricardo
Milla Toro
En el Perú
solemos caer en un vicio intelectual muy cómodo: el de la superioridad moral.
Cuando vemos los resultados de una elección y notamos que Lima, el Norte y las
zonas urbanas se vuelcan hacia opciones que la academia tacha de
"autoritarias" o "reaccionarias", lo primero que salta es
el diagnóstico de la "alienación". Se dice que el trabajador del cono
es un ignorante, que no tiene memoria, o que vota contra sus propios intereses.
Pero ese análisis no solo es perezoso, es profundamente idealista. Si queremos
entender la fractura del país, hay que bajar de la nube de los derechos humanos
abstractos y mirar el suelo: el materialismo nos enseña que el ser social
determina la conciencia, y no al revés.
El Perú no
es una sola unidad política; son, al menos, dos naciones conviviendo bajo una
misma bandera pero con realidades materiales irreconciliables. Por un lado,
tienes una nación que siente que el modelo económico le permitió cambiar la
estera por el ladrillo, que vio en los años 90 un orden —sangriento, sí, pero
orden al fin— que le permitió insertarse en una economía de mercado chola,
pujante y de autogestión. Para ese ciudadano de Carabayllo o de San Juan de
Lurigancho, el fujimorismo no es un concepto de libros de historia, es el
recuerdo material de los útiles escolares, la carretera y el título de
propiedad. ¿Es eso alienación? No, es pragmatismo de clase. Es defender la
pequeña propiedad y la estabilidad que les permite sobrevivir al día a día. El
trabajador limeño no es un ente pasivo que se deja engañar por una propaganda
naranja; es un sujeto económico que ha construido su bienestar a pulso, en los
márgenes de un Estado que históricamente solo lo persiguió con burocracia. Para
él, la "libertad" no es un discurso de plaza, sino la capacidad de
abrir su negocio sin que el caos lo devore.
Frente a
esto, surge siempre la postura romántica —y a veces hasta moralista— que
pretende que el votante priorice la "ética republicana" o la
"institucionalidad liberal" por encima de su seguridad inmediata. Se
critica que el pueblo prefiera la "mano dura" o que se resigne ante
la corrupción con el clásico "robó pero hizo obra". Pero hay que ser
honestos: la democracia liberal le ha fallado sistemáticamente al trabajador. Cuando
el sicariato te cobra cupo en la puerta de tu negocio y el transporte público
es un caos que te quita cuatro horas de vida al día, la "división de
poderes" es un lujo que no te puedes permitir. La moralidad burguesa se
estrella contra el muro de la supervivencia. No se puede exigir una conciencia
cívica de manual suizo a quien vive en un estado de excepción cotidiano, donde
la única ley que se cumple es la del más fuerte.
Esta
fragmentación nos revela que la democracia republicana liberal, tal como la
conocemos, ha muerto en el Perú. Tenemos un país donde el Sur vota por una
transformación radical del Estado porque su realidad material sigue siendo de
postergación, mientras que Lima vota por conservar lo poco que ha construido en
los últimos treinta años. No es una lucha de "buenos contra malos",
es un choque de necesidades materiales. El sur andino clama por una presencia
soberana del Estado en sus recursos, mientras que la Lima periférica exige que
el Estado no le estorbe y le garantice el orden mínimo para seguir operando.
Son dos motores económicos que giran en sentidos opuestos, alimentados por
memorias históricas que no encuentran un lenguaje común.
Sin embargo,
quedarnos solo en la lucha de clases tradicional también es insuficiente para
el siglo XXI. La fractura es tan profunda que ya no basta con cambiar de
figuritas en el Palacio de Gobierno. Necesitamos plantearnos un cambio total,
una estructura que funcione más allá de la pantomima de la representación
parlamentaria que hoy solo sirve para el lobby y el canje de favores. Debemos
aspirar a una organización política que responda a la producción real, a la
infraestructura y a la vida cotidiana de la gente, superando esa dicotomía
estéril entre una derecha que solo mira la macroeconomía y una izquierda que
solo sabe hablar de moralidad desde la comodidad del centro de Lima. Esa
izquierda caviar, que se horroriza ante el voto popular "equivocado",
es la que ha dejado el campo libre para que el autoritarismo sea percibido como
la única herramienta eficaz.
El reto no
es "educar" al votante para que vote "bien", sino construir
una nación donde los intereses del trabajador de la Puna y el comerciante de
Gamarra dejen de ser polos opuestos. Si no entendemos que el fujimorismo en
Lima es una respuesta a una carencia de orden y una protección del progreso
material individual, seguiremos gritándole a una pared. La democracia peruana
está fragmentada porque nunca fue una democracia para todos; fue un contrato de
escritorio que nunca llegó a los cerros ni entendió la dinámica de los barrios.
El sistema actual ha agotado su capacidad de contener estas tensiones; lo que
vemos hoy son las grietas de un edificio que ya no soporta más parches.
Es hora de
dejar de teorizar sobre la alienación y empezar a construir sobre la realidad
material de nuestra gente. Necesitamos una política que no se avergüence de
hablar de orden, pero que no olvide la justicia social. Mientras sigamos
despreciando la voluntad de las mayorías urbanas bajo el rótulo de la
"ignorancia", estaremos condenados a repetir el mismo ciclo de
frustración. El verdadero materialismo nos obliga a reconocer que el pueblo
siempre tiene una razón económica detrás de su voto; nuestra tarea no es juzgar
esa razón, sino ofrecer una alternativa que sea capaz de superarla sin destruir
lo que tanto esfuerzo le costó levantar. Solo así, superando la ficción
republicana y mirando de frente la fractura social, podremos empezar a hablar
de un país de verdad.
Salvo el
poder, todo es ilusión.
Respuesta:
Dos polos
bastante distintos que se tiene que complementar más el nudo esta en el
inconsciente y es que el trauma de lo real de la guerra interna se resuelve de
manera distinta el limeño de cono tiene como registro de lo imaginario al
emergente, el relato del neoliberalismo lo construye desde dentro en cambio el
relato revolucionario cala en el habitante del sur postergado. así el real
simbólico del mercado será el código de Lima mientras que el real simbólico del
nuevo estado será el código del sur postergado. ¿La cuestión es como logras
integrar ambos registros?
Pues es
imposible porque un código existe anulando al otro , entonces tienes que
desanudar ambos, hasta encontrar algo en común: Entonces… ¿qué significa
“integrar”?
No es
fusionar.
Es crear una
mediación donde ocurra esto:
el mercado
deje de vivirse como abandono
el Estado
deje de vivirse como amenaza
eso es rarísimo en Perú
pero ahí está la apertura
En Lima
periférica aparece el emergente:
alguien que construyó algo en medio del caos
y que ahora teme perderlo.
En el sur
aparece el postergado:
alguien que nunca fue integrado
y que ahora exige que esa deuda se reconozca.
Y ahí se
cruzan dos códigos:
uno que
confía en el mercado porque le permitió sobrevivir
otro que exige al Estado porque nunca estuvo ahí
El problema
es que ambos se leen mal:
uno ve al
otro como atraso o amenaza
el otro ve al primero como traición o ilusión
Entonces la
pregunta no es quién tiene razón…
sino si es posible que ambos registros se perciban sin anularse.
Porque
mientras cada uno siga entrando al conflicto
desde su propio código como único válido,
lo que se repite no es la política…
es la incomunicación.
Y quizá por
eso todo intento de cambio
termina volviendo a lo mismo.
Y es
que:
La
imposibilidad de escucharse es el núcleo
del problema
¿Pero como dejar
de necesitar que el otro desaparezca para que yo tenga sentido?
Pues eso
requiere todo un cambio en la lógica pasando de una lógica identitaria a una
lógica complementaria donde diferencia e identidad pueden mediarse una a la otra
, esto es posible porque lo andino tiene este logos en su raíz cultural.
Desde esta
lógica podemos provocar:
Provocar
esto en quien lee:
limeño
periférico → “eso también me pasa a mí”
habitante
del sur → “eso también me pasa a mí”
Discurriendo
de esta manera:
Hay algo que
me da vueltas leyendo todo esto…
se habla de
Lima y del sur como si fueran mundos opuestos,
pero quizá comparten algo más profundo de lo que parece.
En Lima
periférica hay gente que construyó todo desde cero,
en medio del caos,
sin Estado,
con miedo constante de perder lo poco que logró.
En el sur
hay gente que también ha vivido el abandono,
pero que nunca vio llegar ese mínimo orden,
y por eso siente que todo sigue pendiente.
Y entonces
aparecen dos formas de defenderse:
unos cuidan
lo que lograron, porque saben lo que costó
otros exigen lo que falta, porque saben lo que nunca llegó
Pero en el
fondo…
ambos están respondiendo a lo mismo:
vivir mucho tiempo sin que nadie te sostenga.
Hoy la
inseguridad ciudadana en lima ya ntes
los muertos en la pandemia
prueban que
el sostenimiento
Del mercado
no basta se necesita un nuevo
estado
Que no sea
un bloqueo al mercado
Pero que si
de una regulación que permita
Una nueva
distribución dela riqueza
¿Podemos
dejar ese estado en manos de la clase política?
No este
estado tiene que nacer de las comunidades
Organizadas
tanto en los conos urbanos como en el campo.
Es aquí donde
podemos comprender que partimos de la misma herida
Dejando de cree que el otro no entiende…
cuando en realidad están partiendo de una herida parecida,
solo que resuelta de manera distinta.
¿y si no
somos tan distintos como creemos
cuando empezamos a pelear?
¿QUÉ HACE ESTO EXACTAMENTE?
👉 En Lima:
reconoce
esfuerzo
valida miedo
a perder
👉 En el sur:
reconoce
abandono
valida
demanda
👉 Pero introduce algo nuevo:
ambos
comparten una misma raíz
POR QUÉ
FUNCIONA
✔ no niega diferencias
✔ no impone síntesis
✔ no acusa
👉 pero rompe esto:
“yo soy
distinto al otro”
“el otro no
entiende”
EFECTO
ESPERADO
Si funciona,
aparecerán respuestas como:
“nunca lo
había visto así”
“en algo se
parecen”
“puede ser…”
👉 ese “puede ser” es oro
Eso es:
primera
respiración ontológica colectiva
http://teatroloco.blogspot.com/2026/04/radicales-libres.html
Pero partir
de esta herida de la precariedad de la existencia no es suficiente para hacer
comunidad, si realmente queremos integrarnos estamos obligados a recuperarle la
infancia a Occidente:
En el
siguiente artículo, el filósofo italiano Giorgio Agamben analiza la deriva
nihilista de Occidente a través de tres ejes: la carencia de infancia en la
cultura, la demencia clínica del poder político y la sumisión del hombre ante
la tecnología.
La
infancia de Adán
No se
comprende la concepción que nuestra cultura se hace del ser humano si no se
recuerda que en su base hay un hombre sin infancia: Adán. Según el relato del
Génesis, el hombre que el Señor crea y pone en el jardín del Edén es un adulto,
con quien Él habla y a quien da órdenes, y para quien crea una compañera para
que no esté solo. Y solo un adulto, y ciertamente no un in-fante (el que no
habla), podía poner nombre a todos los animales del jardín.
No sorprende que un ser sin infancia no pueda permanecer inocente y esté
fatalmente destinado a la culpa y al pecado. Quizás el pesimismo que condena a
Occidente cristiano a aplazar siempre la felicidad y la plenitud hacia el futuro
proviene de esta singular carencia, que hace de Adán un ser constitutivamente
falto de infancia. Y es quizás por esta falta, más original que cualquier
pecado, que, por un lado, la infancia es para cada uno de nosotros el lugar de
la nostalgia de la felicidad imposible y, por otro lado, en la organización
social, una condición deficitaria que debe ser a toda costa disciplinada y
amaestrada. Y si el psicoanálisis ve en el niño el sujeto oculto de toda
neurosis, esto es quizás precisamente porque en algún lugar actúa en nosotros
el paradigma adamítico de un hombre sin infancia.
Esto significa que la curación de la enfermedad de Occidente –es decir, de una
cultura adulta que, al reprimir la infancia, termina por condenarse a la
puerilidad– solo será posible si somos capaces de devolverle a Adán su
infancia.
13 de abril
de 2026
Y es que los
judíos toman de todas las culturas por las cuales han sido conquistados
egipcios, asirios, babilonios, Persas, griegos, planteándose ya adultos en Adán como una razón que nombra y
no como una naturaleza que manifiesta puramente
su existencia.
Este Adán no
está religado con el árbol de la vida es
decir que ya hay una dualidad en él, aunque él no sea consciente de esta
dualidad Naturaleza-Espíritu hasta comer
del árbol de la ciencia del bien y del mal en oriente esa dualidad no
existe:
POESIA Y
FILOSOFÍA COMPARADAS: "LA MONTAÑA" Y "BRAHMAN / ATMAN. ENFOQUES
DEVOCIONALES Y FILOSÓFICOS"
Por : Alvaro
Reinoso Elias
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El texto de
Filosofía Advaita "Brahman / Atman. Enfoques Devocionales y
Filosóficos", cierra el círculo abierto por Alvaro Reinoso Elías con el
poema "La Montaña". Ya no es sólo el poeta frente a un dios pagano:
es el mismo poeta, explicando, como yo mismo,, de dónde viene ese dios.
Es una
síntesis muy clara de Advaita Vedanta, la no-dualidad que sistematizó el sabio
Sri Adi Shankara (siglo VIII). Shankara fue el gran intérprete de los
Upanishads, y su tesis es exactamente la que se recuerda: Atman es Brahman. El
yo más íntimo no está separado de la Realidad Última.
También digo
: Realidad Definitiva, Sin Forma, Infinita, porque no estoy haciendo teología
comparada, estoy haciendo poesía conceptual. Y ahí se entienden varias cosas de
estas obras :
¿Por qué en
"La Montaña" hablaba de "dios" en singular y plural a la
vez? Y en el ensayo digo : "Brahman no es simplemente una deidad... es
Inmanente, existente dentro de todas las cosas, y es Trascendente". En el
poema eso era "Ante el dios y su tiempo de gracia... Por máscaras amantes,
divinidad pagana / Renacen abandonados dioses".
Son los dos
enfoques que describo aquí: Lectura devocional: El poeta se pone de rodillas.
Hay un dios personal, con tiempo propio, que concede gracia. Es la actitud del
bhakta: amor, rendición, espera. Es la máscara de Apolo.
Lectura
filosófica (Shankara): No hay un dios que otorga desde fuera. "Tiempo de
gracia" es el instante en que Atman reconoce que nunca estuvo separado. El
estro no viene, se revela. Es lo que en el ensayo llamo "Realización
directa". El dios es Brahman inmanente: Shankara diría "ekam sat
vipra bahudha vadanti": "la Verdad es una, los sabios la nombran de
muchos modos" (Rig Veda).
Las máscaras
renacen, no porque resuciten, sino porque el intelecto deja de ver separación.
Es la "Unidad en la Diversidad". Esta es la clave de mi poética: no
elige entre Apolo y el Apu, los dejo convivir como olas del mismo mar. Junto
ambas cosas en un solo verso, por eso suena a rezo y a axioma a la vez.
Devocional
(bhakti): adorar a Brahman como Vishnu, Shiva, Devi, con amor y rendición.
Pasión, sueño, penumbra: lenguaje de mística amorosa. Es el bhakti nocturno.
Filosófico (jnana): la indagación directa, la meditación, "exhumar las
voces del destino".
Es la
disolución del ego. En el ensayo: "Al Realizar Brahman se trasciende las
limitaciones del ego y el intelecto". La "ruta del sueño" no es
dormir, es "turiya", el cuarto estado de consciencia de los
Upanishads, más allá de vigilia y sueño. La ofrenda no es externa: el cuerpo se
entrega a sí mismo al reconocerse como Brahman. Es Shankara sentado bajo el
árbol dialogando.
La imagen de
las olas no es metáfora decorativa. Dice: "así como diferentes olas son,
en última instancia, expresiones del mismo océano". Las olas al atardecer
son esa "experiencia oceánica", término de Romain Rolland para
describir el sentimiento místico de disolución del yo, lo que llama
"trascender las limitaciones del ego".
En "La
Montaña", cuando escribía "Penumbras de pasión en la ruta del sueño /
Entregan al cuerpo que recibe ofrendas", estaba describiendo ese momento:
el Atman individual reconociéndose como ola que vuelve al mar. El Advaita
aplicado a la escritura: quita lo superfluo (la anécdota, la especie, la batalla)
y queda la esencia.
Shankara
diría que es "neti neti" ("no esto, no esto"): quitando
capas hasta que solo queda el Ser. Yo escribía sobre los Upanishads en 1997, y
hacía lo mismo con el lenguaje. Lo interesante es que lo hacía desde Perú. No
es exótico: el pensamiento andino también habla de una energía única — camac,
sami — que está dentro y fuera a la vez. Por eso la "montaña" puede
ser a la vez Apu, Olimpo y Meru sin contradicción.
Podríamos
tomar tres versos de "La Montaña" y marcar dónde está el enfoque
devocional y dónde el "jnana", como si Shankara mismo los comentara.
Quedaría una poesía que se explica a sí misma.
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'LA MONTAÑA'
(1997)
Por: Alvaro
Reinoso Elias
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"La
Montaña"
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Ante el dios
y su tiempo de gracia
El estro del
poeta se ilumina
Y el júbilo
lo fulmina
Por máscaras
amantes, divinidad pagana
Renacen
abandonados dioses
Exhumando
las voces del destino
Penumbras de
pasión en la ruta del sueño
Entregan al
cuerpo que recibe ofrendas
Desafío y
regreso de las voces
De batallas
y amantes
En el
brillantes cenit
...............................................................................................
BRAHMAN Y
ATMAN. ENFOQUES DEVOCIONALES Y FILOSÓFICOS
Por: Alvaro
Reinoso Elias
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En el vasto
e intrincado tapiz de la filosofía hindú, pocos conceptos son tan centrales y
profundos como Brahman. Brahman representa la Realidad Definitiva, la Esencia
Divina que subyace e impregna toda la existencia.
Indagando en
las profundidades de la filosofía hindú de Brahman, exploramos su naturaleza,
importancia e implicaciones para comprender el Cosmos y la condición humana.
En esencia,
Brahman desafía una definición o conceptualización. A menudo se describe como
Sin forma, Infinito y Trascendente, más allá de las limitaciones del tiempo, el
espacio y la causalidad.
Brahman no
es simplemente una deidad o un Dios personal, sino el terreno subyacente del
Ser del que emana el Universo entero y al que finalmente regresa. Es Inmanente,
existente dentro de todas las cosas, y es Trascendente, existe más allá de
todas las cosas.
Una de las
ideas clave de la filosofía de Brahman es el concepto de Unidad en la
Diversidad. A pesar de la aparente multiplicidad y diversidad del mundo, los
sabios hindúes han reconocido que todos los fenómenos surgen y son sostenidos
por la misma Esencia Divina, Brahman.
Así como
diferentes olas son, en última instancia, expresiones del mismo océano, todos
los seres y los fenómenos son manifestaciones de Brahman. Esta visión fomenta
una sensación de interconexión, empatía y reverencia para toda la Creación.
Además de
ser la Realidad Definitiva del Cosmos, Brahman también se identifica con la
Esencia más interna del Ser individual, conocido como Atman. Según la filosofía
hindú, Atman no está separado de Brahman, pero es idéntico a la naturaleza.
El darse cuenta
de esta identidad, conocida como Autorrealización o Atma-Jnana, es el objetivo
final de la vida humana y el camino hacia la liberación (Moksha) del ciclo de
nacimiento, muerte y renacimiento (Samsara).
Brahman
trasciende todas las dualidades, incluida la dicotomía entre Creador y
Creación, sujeto y objeto, y bien y mal. Está más allá de todas las
distinciones y opuestos, que existen más allá del ámbito de la dualidad y la
relatividad.
Al Realizar
Brahman se trasciende las limitaciones del ego y el intelecto, alcanzando un
estado en el que todas las distinciones y dualidades se disuelven en la Unidad
Ilimitada de Brahman.
La filosofía
de Brahman abarca enfoques devocionales y filosóficos para comprender la
realidad final. Los devotos pueden adorar a Brahman en sus diversas
manifestaciones como deidades personales, como Vishnu, Shiva o Devi, cultivando
el Amor, la Devoción y la Rendición a lo Divino.
Los
filósofos y los sabios, por otro lado, pueden participar en una profunda
contemplación, meditación y una investigación para Realizar la naturaleza de
Brahman a través de una Visión y Realización directa.
En
conclusión, la filosofía de Brahman se erige como una de las enseñanzas más
profundas y fundamentales del hinduismo, ofreciendo ideas sobre la naturaleza
de la realidad, el yo y el propósito final de la existencia humana.
Brahman
representa el inefable misterio que se encuentra en el corazón del Cosmos,
invitando a los buscadores a explorar sus profundidades y desentrañar sus
misterios a través de la Devoción, la Indagación y la Realización.
Al darse
cuenta de la identidad de Atman con Brahman, los individuos pueden alcanzar la
liberación del ciclo de Samsara y experimentar la Paz Ilimitada, la Alegría y
la Libertad de la Realidad Definitiva.
Y es que
Antes de
decir “yo”
ya respirabas.
No como
individuo,
sino como tránsito.
El sabio de
Oriente diría:
no estabas separado.
El hombre de
la montaña diría:
no estabas solo.
Pero ninguno
diría “eras uno”
ni “eras muchos”.
Porque aún
no había número.
El niño que
no fue Adán
no nombraba los animales
ni los dominaba.
Los
escuchaba.
Y en ese
escuchar
no había mundo dividido
ni conciencia que lo capture.
Había algo
más leve:
un temblor
donde el ser no se afirmaba
y la diferencia no se desgarraba.
Eso que
luego llamaron:
Brahman
Atman
Apu
Ahayu
no eran
conceptos.
Eran
respiración
antes del lenguaje.
Pero llegó
la palabra.
Y con ella:
la identidad
que fija
y la diferencia que hiere.
Desde
entonces
intentamos volver.
Unos disolviendo
el yo
hasta no dejar rastro.
Otros
tejiendo vínculos
hasta no quedar solos.
Pero quizá
el retorno no está en elegir.
Sino en
recordar
ese punto mínimo
donde:
ni unidad
ni multiplicidad
habían
comenzado a pelear.
Ahí…
donde
respirar
no era todavía
una forma de defenderse.
1. Infancia
en Advaita: no-dualidad originaria
Con Adi
Shankara:
Atman =
Brahman
no hay
separación real
la división
sujeto/objeto es ignorancia (avidya)
👉 La “infancia” aquí no es biográfica
👉 es ontológica:
un estado
donde aún no se ha fijado la separación
No es volver
a ser niño
👉 es ver sin escindir
Así en
nuestra cibernética de tercer orden toda inhalación ontológica del espíritu
devela la no dualidad.
10←1←0
Esto es
inhalar en el inconsciente indagando en la diferencia hasta llega a la
indiferencia diferenciada donde la naturaleza y nosotros somos uno.
¿Pero que es
lo que inhala?
El ahayu el
alma colectiva
Que se fundamenta
en el principio del misterio trino donde la diferencia y la identidad son lo
mismo y a la vez diferentes
10←1←0
←(0=≠1)
el ahayu no
es “alma” en sentido occidental
es aliento-vínculo-presencia
👉 no eres un individuo cerrado
👉 eres un quipu en un biotejido vivo:
cerro (Apu)
comunidad
muertos
animales
territorio
Aquí la
“infancia” tampoco es edad:
es estar aún
en relación viva con todo
Pero ojo:
⚠️ No es no-dualidad abstracta (como
Advaita)
👉 es relacionalidad concreta, encarnada
Más si este
ahayu inhala profundamente puede llegar a esta no dualidad que se descubre
experimentalmente en oriente siguiendo
los marga hasta redevelar la abstracción poética es decir el acontecer
de la no dualidad en nosotros.
Así de la relación viva vamos a la experiencia
pura
Experiencia pura ←Relación
viva
No dualidad
←Pluralidad integrada
Disolución del yo
←Expansión del vinculo
Realización interior ←Co
pertenencia con lo vivo
No es:
“todo es
uno”
Ni tampoco:
“todo es
relación”
Sino:
la
experiencia previa a la captura identitaria
donde unidad y relación aún no se han separado
Eso es
infancia ontológica
Que ahora
podemos decir así:
en Advaita →
no hay separación
en el ahayu
→ no hay aislamiento
👉 en ambos casos:
no hay sujeto cerrado
La cuestión
es ahora como no perder esta infancia ontológica donde logramos nuestra
integración con oriente cuando estamos sujetos a occidente.
Para Kant,
conocer no sería acceder a la realidad desnuda, tal como es en sí misma, sino
representar algo dentro de nuestro marco humano de experiencia: espacio,
tiempo, causalidad, categorías del entendimiento, etc.
Entonces,
todo lo que conocemos se nos da como fenómeno. No vemos la "cosa en
sí", sino la cosa tal como aparece para nosotros.
La “cosa en
sí”, en ese sentido, no podría conocerse como objeto, porque en el mismo
momento en que intento conocerla ya la estoy metiendo dentro de mi forma humana
de percibir y comprender. Ya no sería la "cosa en sí", sino el
fenómeno que nos llega.
Y que
pasaría, si el acceso a lo real último no fuera representativo, sino
identitario?
Es decir, no
conocer la cosa en sí como algo que tengo enfrente, como si yo estuviera acá y
la realidad última allá, sino reconocer que eso que aparece como mundo, cuerpo,
conciencia y experiencia es manifestación de una misma realidad.
Desde ahí,
la cosa en sí no estaría escondida detrás de los fenómenos, como si el mundo
fuera una pantalla que tapa lo real. Más bien, los fenómenos serían la forma en
que eso real se expresa.
Entonces
Kant seguiría teniendo razón si hablamos de la mente que quiere conocer
objetos, representar, definir, separar.
Pero tal vez
ese límite no funcione igual cuando hablamos de una intuición no-dual, donde
sujeto y objeto no están tan separados.
Schelling va
un poco en esa dirección cuando dice, dentro del idealismo alemán, que
naturaleza y espíritu no son dos cosas opuestas, sino dos expresiones de un
mismo Absoluto.
La
naturaleza sería como espíritu visible.
Y el
espíritu, como naturaleza que llegó a reconocerse a sí misma.
Quizás no
hay una realidad última escondida detrás del mundo, sino una misma profundidad
apareciendo como mundo, vida, conciencia y experiencia.
Y es que en
Occidente ya desde Spinoza hay un intento por recuperar esta infancia
ontológica, pero Kant se impone con una vejez limitada que no puede integrarse
noumenologicamente más los sospechosos de la razón indagaran y abrirán caminos
pos estructurales que develaran la ultra estructura de la infancia ontológica
Heidegger
será la clave para recuperarnos del olvido de ser.
Y desde él
se dan intentos teológicos para redecomprender el misterio pascua cristiana.
Uno de esos
intentos es el nuestro en nuestra ontoteologia
creativa de la liberación en la que descubrimos a Cristo no como un Adán
sin infancia sino como el niño Jesús,
niño ontológico claro que redime no solo al hombre sino a toda la naturaleza en
el hombre, recuperando al gracia de la no dualidad integrándonos por fin con el
árbol de la vida.
Así Cristo
es el la puerta
Yo soy la
puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará
pastos.
El logos mediador que nos permite atravesar
la herida y es que oriente nos da la infancia ontológica pero no nos da la
posibilidad de recuperar esta infancia cuando la hemos perdido , claro podremos
hacer yoga retirarnos a nuestro interior pero al salir al exterior estamos
perdidos en cambio en Cristo la infancia ontológica se renueva la gracia vuelve
a ser.
10←1←0←(0=≠1)→1→0→10
Así tenemos ya constituida nuestra mediación
Misterio
Dharmico ←Misterio Trino complementario→Misterio Pascual
10←1←0,1/2→1/3→1/4←1←0
←1/4→←10←1←0(0=≠1)→1→0→10←1/4→1→0→1/4→1/3→1/2→←1/2←1/3←1/4,1→ 0→10
Y con esto
por podemos mediar la herida.
Así cuando
estemos atrapados en nuestros registros inconscientes, podemos clamar desde el
hondo de nuestra alma y el logos, Cristo vendrá a mediarnos permitiéndonos
recuperar en el acto la infancia ontológica.
10←1←0(0=≠1)→1→0→10
Mas esta
infancia en un sentido religioso en el espíritu absoluto nos da una conciencia
que se puede perder hay que lograr una autoconciencia
10←0←1←0←1←0(0=≠1)→1→0→1→0→1→01
Para esto el
espíritu revelado E2 donde redecreamos la respiración ontológica por medio del
arte del biotejido en Rito, mito, representación, diacrítica, alteración del
sistema, biodramaturgia, comunión sintransferencial.
Pero aun la
auto conciencia se puede perder necesitamos el espíritu mismo
10←1←0←1←0←1←0←1←0(0=≠1)→1→0→1→0→1→0→1→0→10
He aquí el espíritu
subjetivo mediando con nuestra filosofía del sabor espiritual:
Ontoteología
creativa de la liberación
Hermenéutica
de la revelación
Metafísica
de la violencia
Dialéctica
complementaria
Afirmacion de la afirmación redeconstrucción
←Complementariedad identidad diferencia→ Dialéctica Negación de la negación.
Y en base a
la dialéctica complementaria
Gnoseología
de la 4 vías
Ser
No ser
Ser→←No ser
No
ser←→Ser
Espistemología
divergente←→Convergente
Estética
religacional
Etica del
compañero enemigo
Redeaxiologia.
Aquí se
logra esta poesía conceptual en la inhalación ontológica y esta conceptualización logrando la
conciencia religiosa, la autoconciencia artística y la espiritualidad
filosófica.
Hegel queda integrado con la escuela de Kioto
el sunyata redevela el advaita en la mediación complementaria del Ahayu.
La simplicidad
pura de la infancia ontológica es complementada con la simplicidad absoluta
donde el niño se hace hombre sin dejar de ser niño.
Mas todo
sistema no es otro cosa que una tensión entre diferencia e identidad.
1→0→1→0→1→0→1→0→10→ (0=≠1) ←10←1←0←1←0←1←0←1←0
He aquí el espíritu
objetivo
Y entonces
lo que toca es la cibernética de tercer orden que haga pasar de la contra transferencia
que funda el sistema →← a la sintransferencia que lo desanuda.
Y para eso alteramos
el sistema con la mediación del espíritu
diferencial
1→0→1→0→1→0→1→0→10→
(0=≠1) →10→1→0→1→0→1→0→1→0
Aquí se exhala
la diferencia es decir se exhala la infancia ontológica para alterar el sistema.
Todo esto se
puede simplificar así
(0=E5≠1)
Y con esta
mediación este sinthome se diría en el psicoanálisis podemos biotejer el
conflicto entre los ciudadanos emergentes de Lima y los postergados del sur del
Perú.
10←1←0,1/2→1/3→1/4←1←0 ←1/4→←10←1←0(0=E5≠1)→1→0→10←1/4→1→0→1/4→1/3→1/2→←1/2←1/3←1/4,1→ 0→10
De hecho en
eso estamos en nuestro proceso alterando teniendo como modelo la obra de Lilith
de George Macdonald, donde Lilith es el acontecer de esta infancia ontológica que
recupera el vínculo aprendiendo a morir.
Y es que Oriente
muestra la realización
pero no siempre ofrece una mediación histórica-comunitaria para sostenerla, mas
occidente tiende a perder la infancia al instituirse en el espíritu diferencial
oriente biotejido en el ahayu se hace alterador ontológico, es decir niño que no
puede ser capturado por el lenguaje.
🔹 Nivel 1: Infancia ontológica
Advaita →
unidad sin separación
Ahayu →
relación sin aislamiento
👉 No hay sujeto cerrado
🔹 Nivel 2: Caída
aparece
lenguaje
aparece
identidad
aparece
herida
👉 sistema = repetición identidad ↔
diferencia
🔹 Nivel 3: Límite occidental
Con Immanuel
Kant:
solo
conocemos fenómenos
no accedemos
a lo real
👉 encierro en representación
🔹 Nivel 4: Aperturas occidentales
Baruch
Spinoza → unidad
Friedrich
Wilhelm Joseph Schelling → naturaleza = espíritu
Martin
Heidegger → olvido del ser
👉 intentos de recuperar la infancia
ontológica
🔹 Nivel 5: Tu mediación
Cristo como:
puerta
mediador
reactivador
👉 no solo revela
👉 permite reingresar y salir sin perderse
Haciendo de
la iglesia una niña maestra en volver locos a todos.
“Puerta de
la infancia”
No nacimos
separados.
Aprendimos a
separarnos
cuando empezamos a nombrar.
Unos
dijeron:
todo es uno.
Otros
dijeron:
todo está en relación.
Pero en
ambos casos
ya había comenzado la distancia.
Porque decir
“uno”
y decir “todo”
también es empezar a fijar.
Antes de eso
no había unidad
ni multiplicidad.
Había
respiración.
El ahayu no
era alma,
ni el Brahman concepto.
Eran lo
mismo
que no necesitaba decirse.
Pero el
mundo habló.
Y con la
palabra vino la herida:
querer ser
o querer disolverse.
Entonces
buscamos caminos:
hacia
adentro
para no separarnos
hacia el
otro
para no quedarnos solos
Pero siempre
regresábamos
al mismo borde:
no saber
entrar
sin quedar atrapados
ni salir
sin perdernos.
Ahí aparece
la puerta.
No como
idea,
ni como consuelo,
sino como
acto:
entrar sin
fijarse
salir sin romperse
volver a esa
infancia
sin dejar el mundo.
No la que
ignora,
sino la que atraviesa.
Y en ese
cruce
ya no importa
si lo llamas:
Brahman
Ahayu
o Logos
porque por
primera vez
no estás
tratando
de nombrarlo.
Ahora si
podemos responder al segundo cuestionamiento de Agamben
Al que Dios quiere perder, lo enloquece
Conviene
reflexionar sobre un hecho tan increíble que se intenta a toda costa
reprimirlo, y es que el Estado que se declara el más poderoso del mundo está
regido desde hace años por hombres que son técnicamente dementes. No se trata
de dar así una forma extrema a un juicio político: que Trump –como ciertamente
Biden antes que él– deba ser considerado demente en el sentido patológico del
término es una evidencia hoy compartida por muchos psiquiatras y que cualquiera
que observe su modo de expresarse no puede menos que compartir. Por supuesto,
lo que aquí nos interesa no es el caso clínico de los individuos llamados Trump
y Biden; más bien, la pregunta que no podemos dejar de hacernos es: ¿cuál es el
significado histórico del hecho de que un país como Estados Unidos –que está de
algún modo al frente de todo Occidente– esté regido por un enfermo mental? ¿Qué
declive espiritual y moral, antes incluso que político, puede haber conducido a
una consecuencia tan extrema? Que el destino de Occidente estuviera marcado por
el nihilismo es algo que ya Nietzsche diagnosticó hace más de un siglo, junto
con la muerte de Dios: pero que el nihilismo debiera tomar la forma de la
demencia no era algo dado por sentado. Quizás es de algún modo por compasión y
piedad que el Dios que quiere perder a Occidente lo conduce a su fin no en la
conciencia y la responsabilidad, sino en la inconsciencia y la locura.
30 de marzo
de 2026
Y es que
este fin en la inconsciencia y la locura no es un fin es un nuevo comienzo,
esta inversión del espíritu que se vive en la posmodernidad no es otra cosa que
un intento de recuperación de la infancia, intento que debemos apoyar tanto
desde dentro como desde fuera de occidente para lograr esta complementación
global entre oriente y occidente pareciera quenada tendría que ver con nuestra
complementación entre comunidades emergentes limeñas y comunidades postergadas
del interior del país pero es por el contrario vital sin una integración global
no es posible una integración local y
viceversa y es que al reconocernos nos reconocemos como micro y macro cosmos.
Pero hay un
problema muy serio para esta integración y es que la infancia ontológica de
oriente, la infancia herida irracional y
mal recuperada que se parece más a una demencia senil ontológica
que a una infancia está siendo mediada algorítmicamente:
El bastón y
la mano
«¿Se jactará
acaso el hacha contra el que corta con ella, o se ensoberbecerá la sierra
contra quien la maneja? Como si el bastón quisiera dirigir a quien lo blande,
como si la vara quisiera levantar a quien no es de madera» (Isaías, 10). Las
palabras del profeta describen exactamente lo que está sucediendo hoy. Los
dispositivos tecnológicos son el bastón que pretende dirigir –y de hecho
dirige– a quien lo maneja o, más bien, cree manejarlo. Y la inteligencia
artificial aparece en el momento en que el hombre, ya incapaz de dominar los
instrumentos que él mismo ha creado, cae presa de eso que Günther Anders ha
definido como la vergüenza prometeica y, renunciando a pensar, se somete al
bastón que se le ha escapado de la mano.
Y desde esta
vejez enferma occidente quiere controlar algorítmicamente el mundo.
En las
calles de Nueva York, una mano anónima escribió sobre un afiche callejero:
Beware Palantir! (¡Cuidado con Palantir!). La alerta no es ociosa.
Lejos de los
focos, Palantir ha ido creciendo hasta convertirse en una de las mayores y más
poderosas empresas de IA del mundo contemporáneo. Sus estrechos vínculos con el
poder económico y militar tuvieron una reciente expresión simbólica en la
promoción de uno de sus ejecutivos a teniente coronel del ejército de Estados
Unidos, como parte de una nueva unidad formada por altos ejecutivos de empresas
tecnológicas.
El poderoso
software de Palantir procesa masivas cantidades de datos para encontrar
patrones de otra forma imperceptibles. Y esos patrones se convierten en
objetivos militares o diseñan políticas de ingeniería social para garantizar el
sostenimiento de la hegemonía del capital.
Varoufakis
acuñó el término "tecnofeudalismo" para referirse al proceso
económico de estas grandes tecnológicas y cómo modifican la propia dinámica del
sistema capitalista. En esencia el término se refiere a que el capitalismo ha
evolucionado hacia un sistema donde las grandes empresas tecnológicas (Google,
Amazon, Meta o Palantir) actúan como "señores feudales" modernos,
controlando la infraestructura digital y cobrando "rentas" a usuarios
y otras empresas. En este modelo, la acumulación de capital no proviene del
mercado, sino de la explotación de datos y el dominio de plataformas cerradas.
El proceso
que describe Varoufakis es innegable. No obstante, hay al menos dos elementos
que pudieran señalarse: 1) no resulta del todo concluyente, al menos no en esta
fase, que esta tendencia marque necesariamente la entrada en una nueva fase del
capitalismo; 2) y más importante para este análisis, es cuestionable la
efectividad del término tecnofeudalismo. Si bien parece adecuado desde el punto
de vista económico, resulta un tanto impreciso desde el punto de vista
ideológico. Quizás, para hablar de la dinámica impulsada por estas grandes
tecnológicas, sería más preciso hablar de tecnofascismo.
En la visión
más esquemática de la ideología, esta es siempre presentada como un resultado
directo de la economía. Sin embargo, la relación real siempre es más
dialéctica. El fascismo histórico fue una estructura ideológica que envolvió
las relaciones de producción capitalista y las puso en función de un programa
nacionalista, antidemocrático y de superioridad racial. El capital aceptó esto,
ante todo, por miedo a la revolución comunista. Aceptó incluso políticas
absurdas desde el punto de vista económico (e inmorales y criminales desde el
punto de vista humano y legal), como el exterminio de judíos.
Otra visión
reduccionista es en torno al fascimo. Muchos creen que hay fascismo donde se
rescata la simbología histórica asociada con este movimiento político y se
glorifica e imita los líderes y formas del pasado. Pero ¿y si el fascismo
comienza cuando en defensa de un proyecto gran nacional de poderío y dominación
se justifica el sacrificio de libertades? ¿Y si el fascismo comienza cuando la
sociedad pierde el control de las estructuras y tecnologías que ella misma
produce? ¿Y si el fascismo comienza cuando una cultura se autoconvence de su
superioridad al punto de eliminar cualquier límite ético en su actuar hacia los
"otros", ya sean externos o internos? ¿Y si el fascismo es normalizar
el autoritarismo y aceptar el total sacrificio de nuestra privacidad?
Me atrevo a
hacer la siguientes afirmaciones:
las élites globales están produciendo la tecnología
que necesitan para concretar sus perspectivas ideológicas (recuerdo una vez más
la advertencia de Marcuse sobre la no neutralidad de la tecnología).
las élites globales ya no están interesadas en
mantener el modelo de democracia burguesa. Están moviéndose conscientemente
hacia un orden de control autoritario.
Palantir
permite ilustrar este proceso.
Peter Thiel,
socio y cofundador de Palantir, desde 2009 afirma la separación entre libertad
y democracia. De hecho, para él, la libertad individual y empresarial es
incompatible con la democracia moderna, argumentando que la expansión del voto
y el estado de bienestar limitan el capitalismo.
Alex Karp,
el otro cofundador y actual CEO de la empresa, parece permanecer dentro del
horizonte republicano, sin embargo, su libro de 2025 "República
Tecnológica", ilustra la profunda tendencia autoritaria y antiética de la
empresa. La cuenta de Palantir en X publicaba este 18 de abril un resumen de 22
puntos sobre este libro. Basta con darle un vistazo a algunos de ellos para
ilustrar parte de lo que hemos venido exponiendo.
Veamos
algunos.
IV.
Las
limitaciones del poder blando, de la retórica brillante por sí sola, son ahora
evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer
requiere algo más que un llamamiento moral. Requiere poder duro, y el poder
duro de este siglo se basará en el software.
V.
La cuestión
no es si se construirán armas basadas en IA, sino quién las construirá y con
qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates
teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones
críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.
XII.
La era
atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está
terminando, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de
comenzar.
XXI.
Algunas
culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y
regresivas. Se supone que todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las
críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma ignora el hecho
de que algunas culturas, e incluso algunas subculturas, han producido
maravillas. Otras han demostrado ser mediocres y, peor aún, regresivas y
perjudiciales.
XXII.
Debemos
resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En
Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, durante el último medio siglo
nos hemos resistido a la definición de culturas nacionales en nombre de la
inclusión. ¿Pero inclusión en qué sentido?
No es
difícil encontrar ramificaciones sumamente complejas en estos extractos.
Ramificaciones que apuntan a la eliminación de cualquier control sobre el
desarrollo tecnológico privado y a la justificación del imperialismo por la vía
del viejo recurso de la superioridad cultural.
La ficción
de defensa de la democracia se mantiene como justificación de la creciente
militarización de la sociedad.
Al final, no
parece descabellado hablar de tecnofascismo, entendiendo que lejos de hablar de
un proceso ya acabado, se pretenden describir con mayor precisión las
tendencias de control autoritarias, nacionalismo radical, deshumanización del
"otro" y sostenimiento violento de la hegemonía mediante el uso de la
IA y otras tecnologías. La IA, lejos de cualquier control, es la herramienta
que permite la concreción de este anhelo. Con una superioridad e impersonalidad
que opaca a cualquier servicio represivo existente hasta el momento, la IA
produce blancos de asesinato, persecución o detecta la emergencia de patrones
de descontento social. Los hombres y mujeres que controlan esta tecnología
aspiran a una dominación absoluta, donde el capital pueda ejercer su pleno
control sobre multitudes enajenadas y vigiladas. Esto no es cine ni
conspiración: los ideólogos/CEOs lo están diciendo abiertamente.
Gana
entonces una nueva dimensión la advertencia que nos dirigiera a todos un
anónimo ciudadano neoyorquino: Beware Palantir!
Nadie está a
salvo. En ninguna parte.
Ya antes nos hemos enfrentado a fascismos aquí
recordamos la intervención de Unamuno
Miguel de Unamuno no era un hombre fácil. Era
el intelectual más importante de España, rector de la prestigiosa Universidad
de Salamanca y un espíritu profundamente atormentado por el destino de su país.
Al principio, cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936, Unamuno apoyó el
bando nacional (los sublevados de Franco). Lo hizo creyendo que traerían orden
al caos de la República.
Pero pronto,
la realidad golpeó su puerta. Empezó a ver cómo sus amigos, sus colegas y
antiguos alumnos eran arrestados y fusilados sin juicio. La
"limpieza" que prometían los militares se convirtió en un baño de
sangre que horrorizó al filósofo. Su apoyo se transformó en una angustia
existencial.
Llegó el 12
de octubre, el "Día de la Raza". Salamanca era la capital provisional
de los sublevados. Se celebró un acto solemne en la Universidad. En la mesa
presidencial estaban Carmen Polo (esposa de Franco), obispos y militares de
alto rango. Entre ellos destacaba una figura aterradora: el general José
Millán-Astray, fundador de la Legión Española.
Millán-Astray
era un hombre hecho de cicatrices: le faltaba un brazo, un ojo y tenía el
cuerpo surcado por la metralla. Era el símbolo viviente de la violencia de la
guerra. Unamuno, como rector, presidía el acto. Él no tenía intención de
hablar; solo tomaba notas en un sobre que llevaba en el bolsillo.
Varios
oradores subieron al estrado. Los discursos fueron cargados de odio, atacando a
los vascos, a los catalanes y a cualquiera que pensara diferente. Uno de los
oradores llegó a llamar a estas regiones "cánceres en el cuerpo de la
nación". La multitud, enfervorizada por la retórica militarista, empezó a
gritar consignas de guerra.
Fue entonces
cuando Millán-Astray interrumpió con su grito de batalla: "¡Viva la
muerte!". Un legionario en el fondo gritó: "¡Muera la
inteligencia!".
El silencio
en el Paraninfo fue sepulcral. Unamuno, que hasta ese momento había permanecido
callado, se puso de pie lentamente. Su rostro estaba pálido, pero sus ojos
brillaban con una determinación suicida.
Unamuno
comenzó a hablar con voz temblorosa pero firme. "Se ha hablado aquí de
guerra internacional; yo digo que es una guerra civil", empezó diciendo.
El auditorio se tensó. Luego, mirando directamente al general Millán-Astray,
soltó la bomba que quedaría grabada en la historia:
"Venceréis,
porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Porque convencer
significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y
derecho en la lucha".
El general
Millán-Astray, fuera de sí, golpeó la mesa con su única mano y gritó de nuevo
su lema de muerte. Los oficiales sacaron sus pistolas. Los guardias se
acercaron. La esposa de Franco, Carmen Polo, tuvo que tomar del brazo a Unamuno
para escoltarlo fuera del edificio y evitar que fuera linchado o asesinado allí
mismo por los falangistas enfurecidos.
Esa fue la
última vez que Unamuno habló en público. Fue destituido de inmediato de su
cargo de rector por orden directa de Franco. Pasó sus últimos meses bajo
arresto domiciliario, vigilado día y noche, solo con sus libros y su
desesperación.
Apenas dos
meses más tarde, el último día de 1936, Unamuno murió solo en su casa de
Salamanca. Se dice que sus últimas palabras fueron una oración por España. El
régimen intentó apropiarse de su entierro, pero la verdad ya había volado. Su
frase se convirtió en el testamento moral de un hombre que prefirió perderlo
todo antes que permitir que la inteligencia fuera asesinada en su propia casa.
Hoy, la
Universidad de Salamanca mantiene su estatua como un recordatorio eterno: el
poder puede ganar batallas, pero solo la razón gana la historia.
Pero hoy no
les podríamos decir que tienen fuerza bruta y que vencerán en lo inmediato pero
que no tienen razón y que en el largo plazo caerán.
Porque hoy
con la tecnología tienen la irracionalidad y la racionalidad mediadas, por lo
mismo no van a caer ni en el mediano y largo plazo, sino que nos va a hacer
caer a todos en su locura:
La
“demencia” de Occidente no es solo decadencia,
sino el síntoma de una identidad que ya no puede sostener la separación que la
fundaba.
Pero en vez
de elegir integrarse ha elegido capturarnos a todos en su desintegración haciéndonos
pelear unos contra otros.
Por eso:
no basta
criticar el poder
no basta
cambiar estructuras
👉 es necesario transformar la
mediación misma
Ahí entra:
la
respiración ontológica
como
capacidad de:
no quedar
fijado en la identidad
no
disolverse en la diferencia
atravesar la
herida sin reproducirla
no estamos
ante el “fin de Occidente”
👉 estamos ante una crisis de mediación
que abre espacio
para radicales libres
Pero no como
héroes épicos
ni como conspiradores contra el sistema
sino como:
👉 interrupciones vivas del patrón
No es solo:
capitalismo
tecnofeudalismo
tecnofascismo
Eso son
niveles estructurales.
👉 Lo decisivo es esto:
cómo se
reproduce el patrón de experiencia
Y ahí tú
damos en el centro:
“no cambia
el sistema porque no cambia la forma de mediar el conflicto”
Incluso con
IA, con vigilancia, con algoritmos…
👉 el sistema sigue dependiendo de que:
interpretes
el miedo de cierta manera
respondas de
forma predecible
entres en el
mismo circuito afectivo
Por lo mismo
el “tecnofascismo” no es un absoluto
Redecomprenderlo
como absoluto generaría
paranoia
total (todo está controlado)
imposibilidad
de acción real
reproducción
del conflicto en forma más rígida
Sino más
bien una simulación de lo absoluto
De la que
podemos salir si recuperamos nuestra infancia ontológica
La cual el
algoritmo jamás podrá mediar
Ya que solo
se puede recuperar esta infancia en vínculo
real
Con la
Naturaleza, con nuestros muertos, con los otros, con Dios
Mas adentro
y más afuera de toda herida.
Y desde esa
complementariedad radical interior y radical exterior
interrumpir
el circuito afectivo donde el sistema se reproduce
Ejemplos
concretos:
no
reaccionar donde todos reaccionan
no polarizar
donde el algoritmo empuja
no reducir
al otro a identidad cerrada
sostener una
tensión sin resolverla rápidamente
Eso es mucho
más subversivo hoy que cualquier denuncia.
Ahora cuando
decimos que
“el
algoritmo jamás podrá mediar la infancia ontológica”
Hay que
tener cuidado porque el :
👉 el sistema sí puede simularla,
estetizarla, mercantilizarla
Lo vemos
todo el tiempo:
espiritualidad
de consumo
mindfulness
superficial
“conexión
con la naturaleza” empaquetada
Es decir el
sistema si puede simular la mediación de la infancia ontológica
lo que no puede hacer es agotarla completamente
Y ahí está
la diferencia clave.
abrir un
espacio de no fijación dentro del proceso.
Y en el Perú
lo más peligroso
Es que un
centro izquierda o centro derecha
Logre simular
la mediación y estabilice el sistema
Impidiendo la
integración de las comunidades
Lo cual significaría
impedir la refundación de nuestro país
Y es que por
lo menos en el conflicto hay una posibilidad de encuentro.
Aquí me
viene a la mente la serie Bronca de netflix
ronca (Beef,
en idioma original) es una serie de televisión antológica de comedia dramática estadounidense de 2023
creada por el director coreano Lee Sung Jin para Netflix. Está
protagonizada por Steven Yeun y Ali Wong como
Danny Cho y Amy Lau, dos personas cuya participación en un incidente de ira en
la carretera los enfrenta entre sí. En papeles secundarios aparecen Joseph Lee,
Young Mazino, David Choe y Patti Yasutake.
La serie de
diez episodios se lanzó en Netflix el 6 de abril de 2023, con elogios de los
críticos que elogiaron las actuaciones de Yeun y Wong, así como la escritura y
la dirección. En la 75ª edición de los premios Primetime Emmy, recibió 13
nominaciones, incluidas Mejor Serie Limitada o Antología, y nominaciones de
actuación para Yeun, Wong, Lee, Mazino y Maria Bello. [2] En
la 81ª edición de los Globos de Oro, ganó en sus tres categorías nominadas,
incluida Mejor Serie Limitada o de Antología o Película para Televisión.
En octubre
de 2024, se anunció una segunda temporada con un nuevo elenco e historia,[3] que
fue estrenada el 16 de abril de 2026.[4]
Premisa
[editar]
Un incidente
de ira en la carretera consume lentamente a las dos personas involucradas.
Más al final
en el último capítulo estas dos personas se biotejen una pasa a ser el otro y
el otro pasa a ser el uno encontrándose.
Más esto es
posible porque son orientales es decir porque más allá de la herida neurótica-histérica psicótica del
lenguaje tienen en el fondo una infancia ontológica que recuperar y la
recuperan y la encuentran.
Más si no
tuvieran eso habrían terminado matándose.
Otra película
que me viene a la cabeza es Terapia sexual" (título original en
inglés: Hooking Up), estrenada en 2020.
Sinopsis: La
trama sigue a Darla (interpretada por Brittany Snow), una columnista adicta al
sexo que pierde su trabajo, y a Bailey (interpretado por Sam Richardson), un
hombre al que le han diagnosticado cáncer de testículo y ha sido abandonado.
La trama de
la recreación: Para manejar sus traumas y problemas, ambos se embarcan en
un viaje por carretera en el que recrean la colorida historia sexual de Darla,
lo que se convierte en una especie de "terapia" para ambos.
Temas: A
medida que avanza la historia, la relación entre ambos se vuelve más íntima,
enfrentándose a sus miedos sobre el cáncer, la adicción y el amor verdadero.
Esto no es
otra cosa que el Ahayu donde vamos al lugar donde perdimos nuestra sombra
nuestra alma colectiva y la llamamos, todo el arte del biotejido se basa en
esto, pero para lograrlo tenemos que tener una infancia ontológíca que
recuperar porque lo que estamos llamando en el fondo es a ese niño que se
integra con todo.
No es
que unos pueblos tienen infancia ontológica y otros no
👉 es que algunos la tienen más accesible
simbólicamente… y otros más bloqueada
Y occidente
ahora está muy bloqueado terrible seria
que nosotros actuáramos desde este bloqueo.
Mucho mejor
es llevar el conflicto al límite desde una mediación ontológica
odio →
escalada
escalada →
agotamiento
agotamiento
→ colapso del yo
colapso →
apertura
Ahí aparece
lo que llamamos:
👉 infancia ontológica (como resto no
capturado)
Más no todo conflicto abre
👉 la mayoría reproduce el sistema
El punto es
este:
|
Tipo de
conflicto |
Resultado |
|
Reactivo
(automático) |
repetición |
|
Identitario
(cerrado) |
polarización |
|
Llevado al
límite sin mediación nueva |
destrucción |
|
Atraviesa
la repetición |
apertura |
Y entonces
el biotejedor es un mediador que
Reorganiza
la experiencia
Cambiando la
forma de entrar al conflicto
Así el Ahayu
no es solo:
👉 “alma colectiva”
sino:
👉 campo de vínculo donde lo no
integrado sigue actuando
Y el
biotejido sería:
👉 hacer visible ese campo sin fijarlo
inmediatamente
Hemos dicho
que necesitamos tener una infancia ontológica que recuperar”
Aquí hay que
girar ligeramente:
❌ suena a que primero hay que tenerla
para poder hacer el proceso
✔ pero en realidad:
👉 la infancia ontológica aparece en el
proceso mismo
No es
requisito previo.
Es efecto emergente.
Si logramos la apertura simbólica
Y entonces
no se trata tanto de
“recuperamos
al niño interior y entonces nos integramos”
sería más
preciso:
👉 cuando el patrón se interrumpe,
aparece un modo de experiencia no fijado
(eso que llamamos infancia ontológica)
Por lo mismo
el problema no es el centro en si
Sino el centro
que estabiliza al sistema en la mediocridad
Sin producir
encuentro
Siendo una
falsa mediación
Es decir:
aparenta
integrar
pero en
realidad neutraliza la diferencia
y
reintroduce la repetición
Entonces el
verdadero riesgo es este:
No:
Keiko
Sánchez
izquierda
derecha
o centro que
medie cono Nieto
👉 sino:
cualquier
forma que cierre el conflicto demasiado rápido
Porque:
👉 elimina la posibilidad de
transformación real
Nuestra propuesta no es:
revolución
clásica (Marx)
síntesis
(Hegel)
ni pura
deconstrucción
Es algo más
raro:
👉 mantener la tensión sin que se
rigidice ni se disuelva
Dando paso a
la comunidad
Así la
infancia ontológica no es una identidad
sino a una forma
de experiencia no capturada
Que aparece
cuando:
no
reaccionas automáticamente
no te fijas
en una identidad
no cierras
el conflicto prematuramente
Así las
comunidades no son lugares de identidades cerradas sino comunidades en
biotejido
Es decir práctica
para sostener la infancia ontológica sin
cerrarla ni destruirla.
Desde esa
infancia se puede jugar con el mercado se puede jugar con el estado y jamás
quedar capturados en él.
Hay un
margen real de intervención
pero es fino, inestable y exige práctica

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