lunes, 27 de abril de 2026

Recuperarle la infancia a occidente

 

Recuperarle la infancia a occidente   

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

 

El mito de la alienación: ¿por qué Lima no vota como el sur andino?

Ricardo Milla Toro

En el Perú solemos caer en un vicio intelectual muy cómodo: el de la superioridad moral. Cuando vemos los resultados de una elección y notamos que Lima, el Norte y las zonas urbanas se vuelcan hacia opciones que la academia tacha de "autoritarias" o "reaccionarias", lo primero que salta es el diagnóstico de la "alienación". Se dice que el trabajador del cono es un ignorante, que no tiene memoria, o que vota contra sus propios intereses. Pero ese análisis no solo es perezoso, es profundamente idealista. Si queremos entender la fractura del país, hay que bajar de la nube de los derechos humanos abstractos y mirar el suelo: el materialismo nos enseña que el ser social determina la conciencia, y no al revés.

El Perú no es una sola unidad política; son, al menos, dos naciones conviviendo bajo una misma bandera pero con realidades materiales irreconciliables. Por un lado, tienes una nación que siente que el modelo económico le permitió cambiar la estera por el ladrillo, que vio en los años 90 un orden —sangriento, sí, pero orden al fin— que le permitió insertarse en una economía de mercado chola, pujante y de autogestión. Para ese ciudadano de Carabayllo o de San Juan de Lurigancho, el fujimorismo no es un concepto de libros de historia, es el recuerdo material de los útiles escolares, la carretera y el título de propiedad. ¿Es eso alienación? No, es pragmatismo de clase. Es defender la pequeña propiedad y la estabilidad que les permite sobrevivir al día a día. El trabajador limeño no es un ente pasivo que se deja engañar por una propaganda naranja; es un sujeto económico que ha construido su bienestar a pulso, en los márgenes de un Estado que históricamente solo lo persiguió con burocracia. Para él, la "libertad" no es un discurso de plaza, sino la capacidad de abrir su negocio sin que el caos lo devore.

Frente a esto, surge siempre la postura romántica —y a veces hasta moralista— que pretende que el votante priorice la "ética republicana" o la "institucionalidad liberal" por encima de su seguridad inmediata. Se critica que el pueblo prefiera la "mano dura" o que se resigne ante la corrupción con el clásico "robó pero hizo obra". Pero hay que ser honestos: la democracia liberal le ha fallado sistemáticamente al trabajador. Cuando el sicariato te cobra cupo en la puerta de tu negocio y el transporte público es un caos que te quita cuatro horas de vida al día, la "división de poderes" es un lujo que no te puedes permitir. La moralidad burguesa se estrella contra el muro de la supervivencia. No se puede exigir una conciencia cívica de manual suizo a quien vive en un estado de excepción cotidiano, donde la única ley que se cumple es la del más fuerte.

Esta fragmentación nos revela que la democracia republicana liberal, tal como la conocemos, ha muerto en el Perú. Tenemos un país donde el Sur vota por una transformación radical del Estado porque su realidad material sigue siendo de postergación, mientras que Lima vota por conservar lo poco que ha construido en los últimos treinta años. No es una lucha de "buenos contra malos", es un choque de necesidades materiales. El sur andino clama por una presencia soberana del Estado en sus recursos, mientras que la Lima periférica exige que el Estado no le estorbe y le garantice el orden mínimo para seguir operando. Son dos motores económicos que giran en sentidos opuestos, alimentados por memorias históricas que no encuentran un lenguaje común.

Sin embargo, quedarnos solo en la lucha de clases tradicional también es insuficiente para el siglo XXI. La fractura es tan profunda que ya no basta con cambiar de figuritas en el Palacio de Gobierno. Necesitamos plantearnos un cambio total, una estructura que funcione más allá de la pantomima de la representación parlamentaria que hoy solo sirve para el lobby y el canje de favores. Debemos aspirar a una organización política que responda a la producción real, a la infraestructura y a la vida cotidiana de la gente, superando esa dicotomía estéril entre una derecha que solo mira la macroeconomía y una izquierda que solo sabe hablar de moralidad desde la comodidad del centro de Lima. Esa izquierda caviar, que se horroriza ante el voto popular "equivocado", es la que ha dejado el campo libre para que el autoritarismo sea percibido como la única herramienta eficaz.

El reto no es "educar" al votante para que vote "bien", sino construir una nación donde los intereses del trabajador de la Puna y el comerciante de Gamarra dejen de ser polos opuestos. Si no entendemos que el fujimorismo en Lima es una respuesta a una carencia de orden y una protección del progreso material individual, seguiremos gritándole a una pared. La democracia peruana está fragmentada porque nunca fue una democracia para todos; fue un contrato de escritorio que nunca llegó a los cerros ni entendió la dinámica de los barrios. El sistema actual ha agotado su capacidad de contener estas tensiones; lo que vemos hoy son las grietas de un edificio que ya no soporta más parches.

Es hora de dejar de teorizar sobre la alienación y empezar a construir sobre la realidad material de nuestra gente. Necesitamos una política que no se avergüence de hablar de orden, pero que no olvide la justicia social. Mientras sigamos despreciando la voluntad de las mayorías urbanas bajo el rótulo de la "ignorancia", estaremos condenados a repetir el mismo ciclo de frustración. El verdadero materialismo nos obliga a reconocer que el pueblo siempre tiene una razón económica detrás de su voto; nuestra tarea no es juzgar esa razón, sino ofrecer una alternativa que sea capaz de superarla sin destruir lo que tanto esfuerzo le costó levantar. Solo así, superando la ficción republicana y mirando de frente la fractura social, podremos empezar a hablar de un país de verdad.

Salvo el poder, todo es ilusión.

Respuesta:

Dos polos bastante distintos que se tiene que complementar más el nudo esta en el inconsciente y es que el trauma de lo real de la guerra interna se resuelve de manera distinta el limeño de cono tiene como registro de lo imaginario al emergente, el relato del neoliberalismo lo construye desde dentro en cambio el relato revolucionario cala en el habitante del sur postergado. así el real simbólico del mercado será el código de Lima mientras que el real simbólico del nuevo estado será el código del sur postergado. ¿La cuestión es como logras integrar ambos registros? 

Pues es imposible porque un código existe anulando al otro , entonces tienes que desanudar ambos, hasta encontrar algo en común: Entonces… ¿qué significa “integrar”?

No es fusionar.

Es crear una mediación donde ocurra esto:

el mercado deje de vivirse como abandono

el Estado deje de vivirse como amenaza

👉 eso es rarísimo en Perú

👉 pero ahí está la apertura

 

En Lima periférica aparece el emergente:
alguien que construyó algo en medio del caos
y que ahora teme perderlo.

En el sur aparece el postergado:
alguien que nunca fue integrado
y que ahora exige que esa deuda se reconozca.

Y ahí se cruzan dos códigos:

uno que confía en el mercado porque le permitió sobrevivir
otro que exige al Estado porque nunca estuvo ahí

El problema es que ambos se leen mal:

uno ve al otro como atraso o amenaza
el otro ve al primero como traición o ilusión

Entonces la pregunta no es quién tiene razón…
sino si es posible que ambos registros se perciban sin anularse.

Porque mientras cada uno siga entrando al conflicto
desde su propio código como único válido,
lo que se repite no es la política…
es la incomunicación.

Y quizá por eso todo intento de cambio
termina volviendo a lo mismo.

Y es que: 

La imposibilidad de escucharse es el  núcleo del problema

 

¿Pero como dejar de necesitar que el otro desaparezca para que yo tenga sentido? 

Pues eso requiere todo un cambio en la lógica pasando de una lógica identitaria a una lógica complementaria donde diferencia e identidad pueden mediarse una a la otra , esto es posible porque lo andino tiene este logos en su raíz cultural.

 

Desde esta lógica podemos provocar:

Provocar esto en quien lee:

limeño periférico → “eso también me pasa a mí”

habitante del sur → “eso también me pasa a mí”

Discurriendo de esta manera:

 

Hay algo que me da vueltas leyendo todo esto…

se habla de Lima y del sur como si fueran mundos opuestos,
pero quizá comparten algo más profundo de lo que parece.

En Lima periférica hay gente que construyó todo desde cero,
en medio del caos,
sin Estado,
con miedo constante de perder lo poco que logró.

En el sur hay gente que también ha vivido el abandono,
pero que nunca vio llegar ese mínimo orden,
y por eso siente que todo sigue pendiente.

Y entonces aparecen dos formas de defenderse:

unos cuidan lo que lograron, porque saben lo que costó
otros exigen lo que falta, porque saben lo que nunca llegó

Pero en el fondo…
ambos están respondiendo a lo mismo:
vivir mucho tiempo sin que nadie te sostenga.

Hoy la inseguridad ciudadana en lima  ya ntes los muertos en la pandemia

prueban que el sostenimiento

Del mercado no basta se necesita un nuevo  estado 

Que no sea un bloqueo al mercado

Pero que si de una regulación que permita

Una nueva distribución dela riqueza

¿Podemos dejar ese estado en manos de la clase política? 

No este estado tiene que nacer de las comunidades

Organizadas tanto en los conos urbanos como en el campo.

Es aquí donde podemos comprender que partimos de la misma herida 

Dejando de  cree que el otro no entiende…
cuando en realidad están partiendo de una herida parecida,
solo que resuelta de manera distinta.

 

¿y si no somos tan distintos como creemos
cuando empezamos a pelear?

 ¿QUÉ HACE ESTO EXACTAMENTE?

👉 En Lima:

reconoce esfuerzo

valida miedo a perder

👉 En el sur:

reconoce abandono

valida demanda

👉 Pero introduce algo nuevo:

ambos comparten una misma raíz

POR QUÉ FUNCIONA

no niega diferencias
no impone síntesis
no acusa

👉 pero rompe esto:

“yo soy distinto al otro”

“el otro no entiende”

EFECTO ESPERADO

Si funciona, aparecerán respuestas como:

“nunca lo había visto así”

“en algo se parecen”

“puede ser…”

👉 ese “puede ser” es oro

Eso es:

primera respiración ontológica colectiva

http://teatroloco.blogspot.com/2026/04/radicales-libres.html

 

 

Pero partir de esta herida de la precariedad de la existencia no es suficiente para hacer comunidad, si realmente queremos integrarnos estamos obligados a recuperarle la infancia a Occidente:

En el siguiente artículo, el filósofo italiano Giorgio Agamben analiza la deriva nihilista de Occidente a través de tres ejes: la carencia de infancia en la cultura, la demencia clínica del poder político y la sumisión del hombre ante la tecnología.  

 La infancia de Adán

No se comprende la concepción que nuestra cultura se hace del ser humano si no se recuerda que en su base hay un hombre sin infancia: Adán. Según el relato del Génesis, el hombre que el Señor crea y pone en el jardín del Edén es un adulto, con quien Él habla y a quien da órdenes, y para quien crea una compañera para que no esté solo. Y solo un adulto, y ciertamente no un in-fante (el que no habla), podía poner nombre a todos los animales del jardín.
No sorprende que un ser sin infancia no pueda permanecer inocente y esté fatalmente destinado a la culpa y al pecado. Quizás el pesimismo que condena a Occidente cristiano a aplazar siempre la felicidad y la plenitud hacia el futuro proviene de esta singular carencia, que hace de Adán un ser constitutivamente falto de infancia. Y es quizás por esta falta, más original que cualquier pecado, que, por un lado, la infancia es para cada uno de nosotros el lugar de la nostalgia de la felicidad imposible y, por otro lado, en la organización social, una condición deficitaria que debe ser a toda costa disciplinada y amaestrada. Y si el psicoanálisis ve en el niño el sujeto oculto de toda neurosis, esto es quizás precisamente porque en algún lugar actúa en nosotros el paradigma adamítico de un hombre sin infancia.
Esto significa que la curación de la enfermedad de Occidente –es decir, de una cultura adulta que, al reprimir la infancia, termina por condenarse a la puerilidad– solo será posible si somos capaces de devolverle a Adán su infancia.

13 de abril de 2026

 

Y es que los judíos toman de todas las culturas por las cuales han sido conquistados egipcios, asirios, babilonios, Persas, griegos, planteándose ya   adultos en Adán como una razón que nombra y no como una naturaleza que manifiesta puramente  su existencia.

Este Adán no está  religado con el árbol de la vida es decir que ya hay una dualidad en él, aunque él no sea consciente de esta dualidad Naturaleza-Espíritu  hasta comer del árbol de la ciencia del bien y del mal en oriente esa dualidad no existe: 

POESIA Y FILOSOFÍA COMPARADAS: "LA MONTAÑA" Y "BRAHMAN / ATMAN. ENFOQUES DEVOCIONALES Y FILOSÓFICOS"

Por : Alvaro Reinoso Elias

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El texto de Filosofía Advaita "Brahman / Atman. Enfoques Devocionales y Filosóficos", cierra el círculo abierto por Alvaro Reinoso Elías con el poema "La Montaña". Ya no es sólo el poeta frente a un dios pagano: es el mismo poeta, explicando, como yo mismo,, de dónde viene ese dios.

Es una síntesis muy clara de Advaita Vedanta, la no-dualidad que sistematizó el sabio Sri Adi Shankara (siglo VIII). Shankara fue el gran intérprete de los Upanishads, y su tesis es exactamente la que se recuerda: Atman es Brahman. El yo más íntimo no está separado de la Realidad Última.

También digo : Realidad Definitiva, Sin Forma, Infinita, porque no estoy haciendo teología comparada, estoy haciendo poesía conceptual. Y ahí se entienden varias cosas de estas obras :

¿Por qué en "La Montaña" hablaba de "dios" en singular y plural a la vez? Y en el ensayo digo : "Brahman no es simplemente una deidad... es Inmanente, existente dentro de todas las cosas, y es Trascendente". En el poema eso era "Ante el dios y su tiempo de gracia... Por máscaras amantes, divinidad pagana / Renacen abandonados dioses".

Son los dos enfoques que describo aquí: Lectura devocional: El poeta se pone de rodillas. Hay un dios personal, con tiempo propio, que concede gracia. Es la actitud del bhakta: amor, rendición, espera. Es la máscara de Apolo.

Lectura filosófica (Shankara): No hay un dios que otorga desde fuera. "Tiempo de gracia" es el instante en que Atman reconoce que nunca estuvo separado. El estro no viene, se revela. Es lo que en el ensayo llamo "Realización directa". El dios es Brahman inmanente: Shankara diría "ekam sat vipra bahudha vadanti": "la Verdad es una, los sabios la nombran de muchos modos" (Rig Veda).

Las máscaras renacen, no porque resuciten, sino porque el intelecto deja de ver separación. Es la "Unidad en la Diversidad". Esta es la clave de mi poética: no elige entre Apolo y el Apu, los dejo convivir como olas del mismo mar. Junto ambas cosas en un solo verso, por eso suena a rezo y a axioma a la vez.

Devocional (bhakti): adorar a Brahman como Vishnu, Shiva, Devi, con amor y rendición. Pasión, sueño, penumbra: lenguaje de mística amorosa. Es el bhakti nocturno. Filosófico (jnana): la indagación directa, la meditación, "exhumar las voces del destino".

Es la disolución del ego. En el ensayo: "Al Realizar Brahman se trasciende las limitaciones del ego y el intelecto". La "ruta del sueño" no es dormir, es "turiya", el cuarto estado de consciencia de los Upanishads, más allá de vigilia y sueño. La ofrenda no es externa: el cuerpo se entrega a sí mismo al reconocerse como Brahman. Es Shankara sentado bajo el árbol dialogando.

La imagen de las olas no es metáfora decorativa. Dice: "así como diferentes olas son, en última instancia, expresiones del mismo océano". Las olas al atardecer son esa "experiencia oceánica", término de Romain Rolland para describir el sentimiento místico de disolución del yo, lo que llama "trascender las limitaciones del ego".

En "La Montaña", cuando escribía "Penumbras de pasión en la ruta del sueño / Entregan al cuerpo que recibe ofrendas", estaba describiendo ese momento: el Atman individual reconociéndose como ola que vuelve al mar. El Advaita aplicado a la escritura: quita lo superfluo (la anécdota, la especie, la batalla) y queda la esencia.

Shankara diría que es "neti neti" ("no esto, no esto"): quitando capas hasta que solo queda el Ser. Yo escribía sobre los Upanishads en 1997, y hacía lo mismo con el lenguaje. Lo interesante es que lo hacía desde Perú. No es exótico: el pensamiento andino también habla de una energía única — camac, sami — que está dentro y fuera a la vez. Por eso la "montaña" puede ser a la vez Apu, Olimpo y Meru sin contradicción.

Podríamos tomar tres versos de "La Montaña" y marcar dónde está el enfoque devocional y dónde el "jnana", como si Shankara mismo los comentara. Quedaría una poesía que se explica a sí misma.

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'LA MONTAÑA' (1997)

Por: Alvaro Reinoso Elias

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"La Montaña"

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Ante el dios y su tiempo de gracia

El estro del poeta se ilumina

Y el júbilo lo fulmina

Por máscaras amantes, divinidad pagana

Renacen abandonados dioses

Exhumando las voces del destino

Penumbras de pasión en la ruta del sueño

Entregan al cuerpo que recibe ofrendas

Desafío y regreso de las voces

De batallas y amantes

En el brillantes cenit

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BRAHMAN Y ATMAN. ENFOQUES DEVOCIONALES Y FILOSÓFICOS

Por: Alvaro Reinoso Elias

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En el vasto e intrincado tapiz de la filosofía hindú, pocos conceptos son tan centrales y profundos como Brahman. Brahman representa la Realidad Definitiva, la Esencia Divina que subyace e impregna toda la existencia.

Indagando en las profundidades de la filosofía hindú de Brahman, exploramos su naturaleza, importancia e implicaciones para comprender el Cosmos y la condición humana.

En esencia, Brahman desafía una definición o conceptualización. A menudo se describe como Sin forma, Infinito y Trascendente, más allá de las limitaciones del tiempo, el espacio y la causalidad.

Brahman no es simplemente una deidad o un Dios personal, sino el terreno subyacente del Ser del que emana el Universo entero y al que finalmente regresa. Es Inmanente, existente dentro de todas las cosas, y es Trascendente, existe más allá de todas las cosas.

Una de las ideas clave de la filosofía de Brahman es el concepto de Unidad en la Diversidad. A pesar de la aparente multiplicidad y diversidad del mundo, los sabios hindúes han reconocido que todos los fenómenos surgen y son sostenidos por la misma Esencia Divina, Brahman.

Así como diferentes olas son, en última instancia, expresiones del mismo océano, todos los seres y los fenómenos son manifestaciones de Brahman. Esta visión fomenta una sensación de interconexión, empatía y reverencia para toda la Creación.

Además de ser la Realidad Definitiva del Cosmos, Brahman también se identifica con la Esencia más interna del Ser individual, conocido como Atman. Según la filosofía hindú, Atman no está separado de Brahman, pero es idéntico a la naturaleza.

El darse cuenta de esta identidad, conocida como Autorrealización o Atma-Jnana, es el objetivo final de la vida humana y el camino hacia la liberación (Moksha) del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento (Samsara).

Brahman trasciende todas las dualidades, incluida la dicotomía entre Creador y Creación, sujeto y objeto, y bien y mal. Está más allá de todas las distinciones y opuestos, que existen más allá del ámbito de la dualidad y la relatividad.

Al Realizar Brahman se trasciende las limitaciones del ego y el intelecto, alcanzando un estado en el que todas las distinciones y dualidades se disuelven en la Unidad Ilimitada de Brahman.

La filosofía de Brahman abarca enfoques devocionales y filosóficos para comprender la realidad final. Los devotos pueden adorar a Brahman en sus diversas manifestaciones como deidades personales, como Vishnu, Shiva o Devi, cultivando el Amor, la Devoción y la Rendición a lo Divino.

Los filósofos y los sabios, por otro lado, pueden participar en una profunda contemplación, meditación y una investigación para Realizar la naturaleza de Brahman a través de una Visión y Realización directa.

En conclusión, la filosofía de Brahman se erige como una de las enseñanzas más profundas y fundamentales del hinduismo, ofreciendo ideas sobre la naturaleza de la realidad, el yo y el propósito final de la existencia humana.

Brahman representa el inefable misterio que se encuentra en el corazón del Cosmos, invitando a los buscadores a explorar sus profundidades y desentrañar sus misterios a través de la Devoción, la Indagación y la Realización.

Al darse cuenta de la identidad de Atman con Brahman, los individuos pueden alcanzar la liberación del ciclo de Samsara y experimentar la Paz Ilimitada, la Alegría y la Libertad de la Realidad Definitiva.

Y es que

Antes de decir “yo”
ya respirabas.

No como individuo,
sino como tránsito.

El sabio de Oriente diría:
no estabas separado.

El hombre de la montaña diría:
no estabas solo.

Pero ninguno diría “eras uno”
ni “eras muchos”.

Porque aún no había número.

El niño que no fue Adán
no nombraba los animales
ni los dominaba.

Los escuchaba.

Y en ese escuchar
no había mundo dividido
ni conciencia que lo capture.

Había algo más leve:

un temblor
donde el ser no se afirmaba
y la diferencia no se desgarraba.

Eso que luego llamaron:

Brahman
Atman
Apu
Ahayu

no eran conceptos.

Eran respiración
antes del lenguaje.

Pero llegó la palabra.

Y con ella:

la identidad que fija
y la diferencia que hiere.

Desde entonces
intentamos volver.

Unos disolviendo el yo
hasta no dejar rastro.

Otros tejiendo vínculos
hasta no quedar solos.

Pero quizá el retorno no está en elegir.

Sino en recordar
ese punto mínimo
donde:

ni unidad
ni multiplicidad

habían comenzado a pelear.

Ahí…

donde respirar
no era todavía
una forma de defenderse.

 

   

1. Infancia en Advaita: no-dualidad originaria

Con Adi Shankara:

Atman = Brahman

no hay separación real

la división sujeto/objeto es ignorancia (avidya)

👉 La “infancia” aquí no es biográfica
👉 es ontológica:

un estado donde aún no se ha fijado la separación

No es volver a ser niño
👉 es ver sin escindir

 

Así en nuestra cibernética de tercer orden toda inhalación ontológica del espíritu devela  la no dualidad.  

 

                   10←1←0 

 

Esto es inhalar en el inconsciente indagando en la diferencia hasta llega a la indiferencia diferenciada donde la naturaleza y nosotros somos uno.

¿Pero que es lo que inhala?

El ahayu el alma colectiva

Que se fundamenta en el principio del misterio trino donde la diferencia y la identidad son lo mismo y a la vez diferentes 

10←1←0 ←(0=≠1)

 

el ahayu no es “alma” en sentido occidental

es aliento-vínculo-presencia

👉 no eres un individuo cerrado
👉 eres un quipu en un biotejido vivo:

cerro (Apu)

comunidad

muertos

animales

territorio

Aquí la “infancia” tampoco es edad:

es estar aún en relación viva con todo

Pero ojo:

️ No es no-dualidad abstracta (como Advaita)
👉 es relacionalidad concreta, encarnada 

Más si este ahayu inhala profundamente puede llegar a esta no dualidad que se descubre experimentalmente en oriente siguiendo  los marga hasta redevelar la abstracción poética es decir el acontecer de la no dualidad en nosotros.

 

Así  de la relación viva vamos a la experiencia pura

                              Experiencia pura ←Relación viva 

                               No dualidad ←Pluralidad integrada

                       Disolución del yo ←Expansión del vinculo

                      Realización interior ←Co pertenencia con lo vivo 

 

 

No es:

“todo es uno”

Ni tampoco:

“todo es relación”

Sino:

la experiencia previa a la captura identitaria
donde unidad y relación aún no se han separado

Eso es infancia ontológica

Que ahora podemos decir así:

en Advaita → no hay separación

en el ahayu → no hay aislamiento

👉 en ambos casos:
no hay sujeto cerrado

La cuestión es ahora como no perder esta infancia ontológica donde logramos nuestra integración con oriente cuando estamos sujetos a occidente.

Para Kant, conocer no sería acceder a la realidad desnuda, tal como es en sí misma, sino representar algo dentro de nuestro marco humano de experiencia: espacio, tiempo, causalidad, categorías del entendimiento, etc.

Entonces, todo lo que conocemos se nos da como fenómeno. No vemos la "cosa en sí", sino la cosa tal como aparece para nosotros.

La “cosa en sí”, en ese sentido, no podría conocerse como objeto, porque en el mismo momento en que intento conocerla ya la estoy metiendo dentro de mi forma humana de percibir y comprender. Ya no sería la "cosa en sí", sino el fenómeno que nos llega.

Y que pasaría, si el acceso a lo real último no fuera representativo, sino identitario?

Es decir, no conocer la cosa en sí como algo que tengo enfrente, como si yo estuviera acá y la realidad última allá, sino reconocer que eso que aparece como mundo, cuerpo, conciencia y experiencia es manifestación de una misma realidad.

Desde ahí, la cosa en sí no estaría escondida detrás de los fenómenos, como si el mundo fuera una pantalla que tapa lo real. Más bien, los fenómenos serían la forma en que eso real se expresa.

Entonces Kant seguiría teniendo razón si hablamos de la mente que quiere conocer objetos, representar, definir, separar.

Pero tal vez ese límite no funcione igual cuando hablamos de una intuición no-dual, donde sujeto y objeto no están tan separados.

Schelling va un poco en esa dirección cuando dice, dentro del idealismo alemán, que naturaleza y espíritu no son dos cosas opuestas, sino dos expresiones de un mismo Absoluto.

La naturaleza sería como espíritu visible.

Y el espíritu, como naturaleza que llegó a reconocerse a sí misma.

Quizás no hay una realidad última escondida detrás del mundo, sino una misma profundidad apareciendo como mundo, vida, conciencia y experiencia.

 

Y es que en Occidente ya desde Spinoza hay un intento por recuperar esta infancia ontológica, pero Kant se impone con una vejez limitada que no puede integrarse noumenologicamente más los sospechosos de la razón indagaran y abrirán caminos pos estructurales que develaran la ultra estructura de la infancia ontológica

Heidegger será la clave para recuperarnos del olvido de ser.

Y desde él se dan intentos teológicos para redecomprender el misterio pascua cristiana.

Uno de esos intentos es el nuestro en nuestra ontoteologia  creativa de la liberación en la que descubrimos a Cristo no como un Adán sin infancia    sino como el niño Jesús, niño ontológico claro que redime no solo al hombre sino a toda la naturaleza en el hombre, recuperando al gracia de la no dualidad integrándonos por fin con el árbol de la vida.

Así Cristo es el la puerta

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

   El logos mediador que nos permite atravesar la herida y es que oriente nos da la infancia ontológica pero no nos da la posibilidad de recuperar esta infancia cuando la hemos perdido , claro podremos hacer yoga retirarnos a nuestro interior pero al salir al exterior estamos perdidos en cambio en Cristo la infancia ontológica se renueva la gracia vuelve a ser.

 

10←1←0←(0=≠1)→1→0→10 

Así  tenemos ya constituida nuestra mediación

Misterio Dharmico ←Misterio Trino complementario→Misterio Pascual

 10←1←0,1/2→1/3→1/4←1←0     ←1/4→←10←1←0(0=≠1)→1→0→10←1/4→1→0→1/4→1/3→1/2→←1/2←1/3←1/4,1→  0→10 

 

Y con esto por podemos mediar la herida.

Así cuando estemos atrapados en nuestros registros inconscientes, podemos clamar desde el hondo de nuestra alma y el logos, Cristo vendrá a mediarnos permitiéndonos recuperar en el acto la infancia ontológica.

 

  10←1←0(0=≠1)→1→0→10 

Mas esta infancia en un sentido religioso en el espíritu absoluto nos da una conciencia que se puede perder hay que lograr una autoconciencia   

 

10←0←1←0←1←0(0=≠1)→1→0→1→0→1→01

Para esto el espíritu revelado E2 donde redecreamos la respiración ontológica por medio del arte del biotejido en Rito, mito, representación, diacrítica, alteración del sistema, biodramaturgia, comunión sintransferencial.     

Pero aun la auto conciencia se puede perder necesitamos el espíritu mismo

10←1←0←1←0←1←0←1←0(0=≠1)→1→0→1→0→1→0→1→0→10 

He aquí el espíritu subjetivo mediando con nuestra filosofía del sabor espiritual:

Ontoteología creativa de la liberación

Hermenéutica de la revelación

Metafísica de la violencia

Dialéctica complementaria    

 Afirmacion de la afirmación redeconstrucción ←Complementariedad identidad diferencia→ Dialéctica Negación de la negación.

Y en base a la dialéctica complementaria

Gnoseología de la 4 vías

Ser

No ser

Ser→←No ser

No ser←→Ser 

Espistemología divergente←→Convergente  

Estética religacional

Etica del compañero enemigo

 Redeaxiologia.

 

Aquí se logra esta poesía conceptual en la inhalación ontológica  y esta conceptualización logrando la conciencia religiosa, la autoconciencia artística y la espiritualidad filosófica.

  Hegel queda integrado con la escuela de Kioto el sunyata redevela el advaita en la mediación complementaria del Ahayu.

La simplicidad pura de la infancia ontológica es complementada con la simplicidad absoluta donde el niño se hace hombre sin dejar de ser niño.  

 

Mas todo sistema no es otro cosa que una tensión entre diferencia e identidad.   

 

  1→0→1→0→1→0→1→0→10→ (0=≠1) ←10←1←0←1←0←1←0←1←0 

He aquí el espíritu objetivo

Y entonces lo que toca es la cibernética de tercer orden que haga pasar de la contra transferencia que funda el sistema →← a la sintransferencia que lo desanuda.

Y para eso alteramos el sistema con la mediación  del espíritu diferencial

1→0→1→0→1→0→1→0→10→ (0=≠1) →10→1→0→1→0→1→0→1→0 

Aquí se exhala la diferencia es decir se exhala la infancia ontológica para alterar el sistema.

Todo esto se puede simplificar así

(0=E5≠1)

Y con esta mediación este sinthome se diría en el psicoanálisis podemos biotejer el conflicto entre los ciudadanos emergentes de Lima y los postergados del sur del Perú.

  10←1←0,1/2→1/3→1/4←1←0     ←1/4→←10←1←0(0=E5≠1)→1→0→10←1/4→1→0→1/4→1/3→1/2→←1/2←1/3←1/4,1→  0→10 

De hecho en eso estamos en nuestro proceso alterando teniendo como modelo la obra de Lilith de George Macdonald, donde Lilith es el acontecer de esta infancia ontológica que recupera  el vínculo aprendiendo a morir.   

Y es que Oriente muestra la realización
pero no siempre ofrece una mediación histórica-comunitaria para sostenerla, mas occidente tiende a perder la infancia al instituirse en el espíritu diferencial oriente biotejido en el ahayu se hace alterador ontológico, es decir niño que no puede ser capturado por el lenguaje.  

 

🔹 Nivel 1: Infancia ontológica

Advaita → unidad sin separación

Ahayu → relación sin aislamiento

👉 No hay sujeto cerrado


🔹 Nivel 2: Caída

aparece lenguaje

aparece identidad

aparece herida

👉 sistema = repetición identidad ↔ diferencia


🔹 Nivel 3: Límite occidental

Con Immanuel Kant:

solo conocemos fenómenos

no accedemos a lo real

👉 encierro en representación


🔹 Nivel 4: Aperturas occidentales

Baruch Spinoza → unidad

Friedrich Wilhelm Joseph Schelling → naturaleza = espíritu

Martin Heidegger → olvido del ser

👉 intentos de recuperar la infancia ontológica


🔹 Nivel 5: Tu mediación

Cristo como:

puerta

mediador

reactivador

👉 no solo revela
👉 permite reingresar y salir sin perderse

Haciendo de la iglesia una niña maestra en volver locos a todos.

 

“Puerta de la infancia”

No nacimos separados.

Aprendimos a separarnos
cuando empezamos a nombrar.

Unos dijeron:
todo es uno.

Otros dijeron:
todo está en relación.

Pero en ambos casos
ya había comenzado la distancia.

Porque decir “uno”
y decir “todo”
también es empezar a fijar.

Antes de eso
no había unidad
ni multiplicidad.

Había respiración.

El ahayu no era alma,
ni el Brahman concepto.

Eran lo mismo
que no necesitaba decirse.

Pero el mundo habló.

Y con la palabra vino la herida:

querer ser
o querer disolverse.

Entonces buscamos caminos:

hacia adentro
para no separarnos

hacia el otro
para no quedarnos solos

Pero siempre regresábamos
al mismo borde:

no saber entrar
sin quedar atrapados
ni salir
sin perdernos.

Ahí aparece la puerta.

No como idea,
ni como consuelo,

sino como acto:

entrar sin fijarse
salir sin romperse

volver a esa infancia
sin dejar el mundo.

No la que ignora,
sino la que atraviesa.

Y en ese cruce
ya no importa
si lo llamas:

Brahman
Ahayu
o Logos

porque por primera vez

no estás tratando
de nombrarlo.

 

Ahora si podemos responder al segundo cuestionamiento de Agamben  

 Al que Dios quiere perder, lo enloquece

Conviene reflexionar sobre un hecho tan increíble que se intenta a toda costa reprimirlo, y es que el Estado que se declara el más poderoso del mundo está regido desde hace años por hombres que son técnicamente dementes. No se trata de dar así una forma extrema a un juicio político: que Trump –como ciertamente Biden antes que él– deba ser considerado demente en el sentido patológico del término es una evidencia hoy compartida por muchos psiquiatras y que cualquiera que observe su modo de expresarse no puede menos que compartir. Por supuesto, lo que aquí nos interesa no es el caso clínico de los individuos llamados Trump y Biden; más bien, la pregunta que no podemos dejar de hacernos es: ¿cuál es el significado histórico del hecho de que un país como Estados Unidos –que está de algún modo al frente de todo Occidente– esté regido por un enfermo mental? ¿Qué declive espiritual y moral, antes incluso que político, puede haber conducido a una consecuencia tan extrema? Que el destino de Occidente estuviera marcado por el nihilismo es algo que ya Nietzsche diagnosticó hace más de un siglo, junto con la muerte de Dios: pero que el nihilismo debiera tomar la forma de la demencia no era algo dado por sentado. Quizás es de algún modo por compasión y piedad que el Dios que quiere perder a Occidente lo conduce a su fin no en la conciencia y la responsabilidad, sino en la inconsciencia y la locura.

30 de marzo de 2026

 

Y es que este fin en la inconsciencia y la locura no es un fin es un nuevo comienzo, esta inversión del espíritu que se vive en la posmodernidad no es otra cosa que un intento de recuperación de la infancia, intento que debemos apoyar tanto desde dentro como desde fuera de occidente para lograr esta complementación global entre oriente y occidente pareciera quenada tendría que ver con nuestra complementación entre comunidades emergentes limeñas y comunidades postergadas del interior del país pero es por el contrario vital sin una integración global no es posible una integración  local y viceversa y es que al reconocernos nos reconocemos como micro y macro cosmos.

Pero hay un problema muy serio para esta integración y es que la infancia ontológica de oriente, la infancia herida irracional  y mal recuperada   que se parece más a una demencia senil ontológica que a una infancia está  siendo mediada algorítmicamente:  

 

El bastón y la mano

«¿Se jactará acaso el hacha contra el que corta con ella, o se ensoberbecerá la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón quisiera dirigir a quien lo blande, como si la vara quisiera levantar a quien no es de madera» (Isaías, 10). Las palabras del profeta describen exactamente lo que está sucediendo hoy. Los dispositivos tecnológicos son el bastón que pretende dirigir –y de hecho dirige– a quien lo maneja o, más bien, cree manejarlo. Y la inteligencia artificial aparece en el momento en que el hombre, ya incapaz de dominar los instrumentos que él mismo ha creado, cae presa de eso que Günther Anders ha definido como la vergüenza prometeica y, renunciando a pensar, se somete al bastón que se le ha escapado de la mano.

 

Y desde esta vejez enferma occidente quiere controlar algorítmicamente el mundo.

En las calles de Nueva York, una mano anónima escribió sobre un afiche callejero: Beware Palantir! (¡Cuidado con Palantir!). La alerta no es ociosa.

Lejos de los focos, Palantir ha ido creciendo hasta convertirse en una de las mayores y más poderosas empresas de IA del mundo contemporáneo. Sus estrechos vínculos con el poder económico y militar tuvieron una reciente expresión simbólica en la promoción de uno de sus ejecutivos a teniente coronel del ejército de Estados Unidos, como parte de una nueva unidad formada por altos ejecutivos de empresas tecnológicas.

El poderoso software de Palantir procesa masivas cantidades de datos para encontrar patrones de otra forma imperceptibles. Y esos patrones se convierten en objetivos militares o diseñan políticas de ingeniería social para garantizar el sostenimiento de la hegemonía del capital.

Varoufakis acuñó el término "tecnofeudalismo" para referirse al proceso económico de estas grandes tecnológicas y cómo modifican la propia dinámica del sistema capitalista. En esencia el término se refiere a que el capitalismo ha evolucionado hacia un sistema donde las grandes empresas tecnológicas (Google, Amazon, Meta o Palantir) actúan como "señores feudales" modernos, controlando la infraestructura digital y cobrando "rentas" a usuarios y otras empresas. En este modelo, la acumulación de capital no proviene del mercado, sino de la explotación de datos y el dominio de plataformas cerradas.

El proceso que describe Varoufakis es innegable. No obstante, hay al menos dos elementos que pudieran señalarse: 1) no resulta del todo concluyente, al menos no en esta fase, que esta tendencia marque necesariamente la entrada en una nueva fase del capitalismo; 2) y más importante para este análisis, es cuestionable la efectividad del término tecnofeudalismo. Si bien parece adecuado desde el punto de vista económico, resulta un tanto impreciso desde el punto de vista ideológico. Quizás, para hablar de la dinámica impulsada por estas grandes tecnológicas, sería más preciso hablar de tecnofascismo.

En la visión más esquemática de la ideología, esta es siempre presentada como un resultado directo de la economía. Sin embargo, la relación real siempre es más dialéctica. El fascismo histórico fue una estructura ideológica que envolvió las relaciones de producción capitalista y las puso en función de un programa nacionalista, antidemocrático y de superioridad racial. El capital aceptó esto, ante todo, por miedo a la revolución comunista. Aceptó incluso políticas absurdas desde el punto de vista económico (e inmorales y criminales desde el punto de vista humano y legal), como el exterminio de judíos.

Otra visión reduccionista es en torno al fascimo. Muchos creen que hay fascismo donde se rescata la simbología histórica asociada con este movimiento político y se glorifica e imita los líderes y formas del pasado. Pero ¿y si el fascismo comienza cuando en defensa de un proyecto gran nacional de poderío y dominación se justifica el sacrificio de libertades? ¿Y si el fascismo comienza cuando la sociedad pierde el control de las estructuras y tecnologías que ella misma produce? ¿Y si el fascismo comienza cuando una cultura se autoconvence de su superioridad al punto de eliminar cualquier límite ético en su actuar hacia los "otros", ya sean externos o internos? ¿Y si el fascismo es normalizar el autoritarismo y aceptar el total sacrificio de nuestra privacidad?

Me atrevo a hacer la siguientes afirmaciones:

➡️las élites globales están produciendo la tecnología que necesitan para concretar sus perspectivas ideológicas (recuerdo una vez más la advertencia de Marcuse sobre la no neutralidad de la tecnología).

➡️las élites globales ya no están interesadas en mantener el modelo de democracia burguesa. Están moviéndose conscientemente hacia un orden de control autoritario.

Palantir permite ilustrar este proceso.

Peter Thiel, socio y cofundador de Palantir, desde 2009 afirma la separación entre libertad y democracia. De hecho, para él, la libertad individual y empresarial es incompatible con la democracia moderna, argumentando que la expansión del voto y el estado de bienestar limitan el capitalismo.

Alex Karp, el otro cofundador y actual CEO de la empresa, parece permanecer dentro del horizonte republicano, sin embargo, su libro de 2025 "República Tecnológica", ilustra la profunda tendencia autoritaria y antiética de la empresa. La cuenta de Palantir en X publicaba este 18 de abril un resumen de 22 puntos sobre este libro. Basta con darle un vistazo a algunos de ellos para ilustrar parte de lo que hemos venido exponiendo.

Veamos algunos.

IV.

Las limitaciones del poder blando, de la retórica brillante por sí sola, son ahora evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un llamamiento moral. Requiere poder duro, y el poder duro de este siglo se basará en el software.

V.

La cuestión no es si se construirán armas basadas en IA, sino quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.

XII.

La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.

XXI.

Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Se supone que todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma ignora el hecho de que algunas culturas, e incluso algunas subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres y, peor aún, regresivas y perjudiciales.

XXII.

Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, durante el último medio siglo nos hemos resistido a la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué sentido?

No es difícil encontrar ramificaciones sumamente complejas en estos extractos. Ramificaciones que apuntan a la eliminación de cualquier control sobre el desarrollo tecnológico privado y a la justificación del imperialismo por la vía del viejo recurso de la superioridad cultural.

La ficción de defensa de la democracia se mantiene como justificación de la creciente militarización de la sociedad.

Al final, no parece descabellado hablar de tecnofascismo, entendiendo que lejos de hablar de un proceso ya acabado, se pretenden describir con mayor precisión las tendencias de control autoritarias, nacionalismo radical, deshumanización del "otro" y sostenimiento violento de la hegemonía mediante el uso de la IA y otras tecnologías. La IA, lejos de cualquier control, es la herramienta que permite la concreción de este anhelo. Con una superioridad e impersonalidad que opaca a cualquier servicio represivo existente hasta el momento, la IA produce blancos de asesinato, persecución o detecta la emergencia de patrones de descontento social. Los hombres y mujeres que controlan esta tecnología aspiran a una dominación absoluta, donde el capital pueda ejercer su pleno control sobre multitudes enajenadas y vigiladas. Esto no es cine ni conspiración: los ideólogos/CEOs lo están diciendo abiertamente.

Gana entonces una nueva dimensión la advertencia que nos dirigiera a todos un anónimo ciudadano neoyorquino: Beware Palantir!

Nadie está a salvo. En ninguna parte.

José Ernesto Nováez Guerrero 

 Ya antes nos hemos enfrentado a fascismos aquí recordamos la intervención de Unamuno

 Miguel de Unamuno no era un hombre fácil. Era el intelectual más importante de España, rector de la prestigiosa Universidad de Salamanca y un espíritu profundamente atormentado por el destino de su país. Al principio, cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936, Unamuno apoyó el bando nacional (los sublevados de Franco). Lo hizo creyendo que traerían orden al caos de la República.

Pero pronto, la realidad golpeó su puerta. Empezó a ver cómo sus amigos, sus colegas y antiguos alumnos eran arrestados y fusilados sin juicio. La "limpieza" que prometían los militares se convirtió en un baño de sangre que horrorizó al filósofo. Su apoyo se transformó en una angustia existencial.

Llegó el 12 de octubre, el "Día de la Raza". Salamanca era la capital provisional de los sublevados. Se celebró un acto solemne en la Universidad. En la mesa presidencial estaban Carmen Polo (esposa de Franco), obispos y militares de alto rango. Entre ellos destacaba una figura aterradora: el general José Millán-Astray, fundador de la Legión Española.

Millán-Astray era un hombre hecho de cicatrices: le faltaba un brazo, un ojo y tenía el cuerpo surcado por la metralla. Era el símbolo viviente de la violencia de la guerra. Unamuno, como rector, presidía el acto. Él no tenía intención de hablar; solo tomaba notas en un sobre que llevaba en el bolsillo.

Varios oradores subieron al estrado. Los discursos fueron cargados de odio, atacando a los vascos, a los catalanes y a cualquiera que pensara diferente. Uno de los oradores llegó a llamar a estas regiones "cánceres en el cuerpo de la nación". La multitud, enfervorizada por la retórica militarista, empezó a gritar consignas de guerra.

Fue entonces cuando Millán-Astray interrumpió con su grito de batalla: "¡Viva la muerte!". Un legionario en el fondo gritó: "¡Muera la inteligencia!".

El silencio en el Paraninfo fue sepulcral. Unamuno, que hasta ese momento había permanecido callado, se puso de pie lentamente. Su rostro estaba pálido, pero sus ojos brillaban con una determinación suicida.

Unamuno comenzó a hablar con voz temblorosa pero firme. "Se ha hablado aquí de guerra internacional; yo digo que es una guerra civil", empezó diciendo. El auditorio se tensó. Luego, mirando directamente al general Millán-Astray, soltó la bomba que quedaría grabada en la historia:

"Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha".

El general Millán-Astray, fuera de sí, golpeó la mesa con su única mano y gritó de nuevo su lema de muerte. Los oficiales sacaron sus pistolas. Los guardias se acercaron. La esposa de Franco, Carmen Polo, tuvo que tomar del brazo a Unamuno para escoltarlo fuera del edificio y evitar que fuera linchado o asesinado allí mismo por los falangistas enfurecidos.

Esa fue la última vez que Unamuno habló en público. Fue destituido de inmediato de su cargo de rector por orden directa de Franco. Pasó sus últimos meses bajo arresto domiciliario, vigilado día y noche, solo con sus libros y su desesperación.

Apenas dos meses más tarde, el último día de 1936, Unamuno murió solo en su casa de Salamanca. Se dice que sus últimas palabras fueron una oración por España. El régimen intentó apropiarse de su entierro, pero la verdad ya había volado. Su frase se convirtió en el testamento moral de un hombre que prefirió perderlo todo antes que permitir que la inteligencia fuera asesinada en su propia casa.

Hoy, la Universidad de Salamanca mantiene su estatua como un recordatorio eterno: el poder puede ganar batallas, pero solo la razón gana la historia.

 

Pero hoy no les podríamos decir que tienen fuerza bruta y que vencerán en lo inmediato pero que no tienen razón y que en el largo plazo caerán.

Porque hoy con la tecnología tienen la irracionalidad y la racionalidad mediadas, por lo mismo no van a caer ni en el mediano y largo plazo, sino que nos va a hacer caer a todos en su locura:

 

La “demencia” de Occidente no es solo decadencia,
sino el síntoma de una identidad que ya no puede sostener la separación que la fundaba.  

Pero en vez de elegir integrarse ha elegido capturarnos a todos en su desintegración haciéndonos pelear unos contra otros.

 

Por eso:

no basta criticar el poder

no basta cambiar estructuras

👉 es necesario transformar la mediación misma

Ahí entra:

la respiración ontológica

como capacidad de:

no quedar fijado en la identidad

no disolverse en la diferencia

atravesar la herida sin reproducirla

no estamos ante el “fin de Occidente”
👉 estamos ante una crisis de mediación 

 

que abre espacio para radicales libres

Pero no como héroes épicos
ni como conspiradores contra el sistema

sino como:

👉 interrupciones vivas del patrón

 No es solo:

capitalismo

tecnofeudalismo

tecnofascismo

Eso son niveles estructurales.

👉 Lo decisivo es esto:

cómo se reproduce el patrón de experiencia

Y ahí tú damos en el centro:

“no cambia el sistema porque no cambia la forma de mediar el conflicto”

 

Incluso con IA, con vigilancia, con algoritmos…

👉 el sistema sigue dependiendo de que:

interpretes el miedo de cierta manera

respondas de forma predecible

entres en el mismo circuito afectivo


 

Por lo mismo el  “tecnofascismo”  no es un absoluto

Redecomprenderlo como absoluto generaría

paranoia total (todo está controlado)

imposibilidad de acción real

reproducción del conflicto en forma más rígida

Sino más bien una simulación de lo absoluto 

De la que podemos salir si recuperamos nuestra infancia ontológica

La cual el algoritmo jamás podrá mediar

Ya que solo se puede recuperar   esta infancia en vínculo real

Con la Naturaleza, con nuestros muertos, con los otros, con Dios

Mas adentro y más afuera de toda herida.      

   

 

 

 

Y desde esa complementariedad radical interior y radical exterior

interrumpir el circuito afectivo donde el sistema se reproduce

Ejemplos concretos:

no reaccionar donde todos reaccionan

no polarizar donde el algoritmo empuja

no reducir al otro a identidad cerrada

sostener una tensión sin resolverla rápidamente

Eso es mucho más subversivo hoy que cualquier denuncia.

Ahora cuando decimos que

“el algoritmo jamás podrá mediar la infancia ontológica”

Hay que tener cuidado porque el :

👉 el sistema sí puede simularla, estetizarla, mercantilizarla

Lo vemos todo el tiempo:

espiritualidad de consumo

mindfulness superficial

“conexión con la naturaleza” empaquetada


Es decir el sistema si puede simular la mediación de la infancia ontológica  


lo  que no puede hacer es  agotarla completamente

Y ahí está la diferencia clave.

abrir un espacio de no fijación dentro del proceso.

Y en el Perú lo más peligroso

Es que un centro izquierda o centro derecha

Logre simular la mediación y estabilice el sistema

Impidiendo la integración de las comunidades

Lo cual significaría impedir la refundación de nuestro país

Y es que por lo menos en el conflicto hay una posibilidad de encuentro.

Aquí me viene a la mente la serie Bronca de netflix  

 

ronca (Beef, en idioma original) es una serie de televisión antológica de comedia dramática estadounidense de 2023 creada por el director coreano Lee Sung Jin para Netflix. Está protagonizada por Steven Yeun y Ali Wong como Danny Cho y Amy Lau, dos personas cuya participación en un incidente de ira en la carretera los enfrenta entre sí. En papeles secundarios aparecen Joseph Lee, Young Mazino, David Choe y Patti Yasutake.

La serie de diez episodios se lanzó en Netflix el 6 de abril de 2023, con elogios de los críticos que elogiaron las actuaciones de Yeun y Wong, así como la escritura y la dirección. En la 75ª edición de los premios Primetime Emmy, recibió 13 nominaciones, incluidas Mejor Serie Limitada o Antología, y nominaciones de actuación para Yeun, Wong, Lee, Mazino y Maria Bello. [2] En la 81ª edición de los Globos de Oro, ganó en sus tres categorías nominadas, incluida Mejor Serie Limitada o de Antología o Película para Televisión.

En octubre de 2024, se anunció una segunda temporada con un nuevo elenco e historia,[3] que fue estrenada el 16 de abril de 2026.[4]

Premisa

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Un incidente de ira en la carretera consume lentamente a las dos personas involucradas.

Más al final en el último capítulo estas dos personas se biotejen una pasa a ser el otro y el otro pasa a ser el uno encontrándose.

Más esto es posible porque son orientales es decir porque más allá  de la herida neurótica-histérica psicótica del lenguaje tienen en el fondo una infancia ontológica que recuperar y la recuperan y la encuentran.

Más si no tuvieran eso habrían terminado matándose.    

Otra película que me viene a la cabeza es Terapia sexual" (título original en inglés: Hooking Up), estrenada en 2020. 

Sinopsis: La trama sigue a Darla (interpretada por Brittany Snow), una columnista adicta al sexo que pierde su trabajo, y a Bailey (interpretado por Sam Richardson), un hombre al que le han diagnosticado cáncer de testículo y ha sido abandonado.

La trama de la recreación: Para manejar sus traumas y problemas, ambos se embarcan en un viaje por carretera en el que recrean la colorida historia sexual de Darla, lo que se convierte en una especie de "terapia" para ambos.

Temas: A medida que avanza la historia, la relación entre ambos se vuelve más íntima, enfrentándose a sus miedos sobre el cáncer, la adicción y el amor verdadero.

 

Esto no es otra cosa que el Ahayu donde vamos al lugar donde perdimos nuestra sombra nuestra alma colectiva y la llamamos, todo el arte del biotejido se basa en esto, pero para lograrlo tenemos que tener una infancia ontológíca que recuperar porque lo que estamos llamando en el fondo es a ese niño que se integra con todo.

  No es que unos pueblos tienen infancia ontológica y otros no
👉 es que algunos la tienen más accesible simbólicamente… y otros más bloqueada 

Y occidente ahora está  muy bloqueado terrible seria que nosotros actuáramos desde este bloqueo.

 

Mucho mejor es llevar el conflicto al límite    desde una mediación ontológica  

odio → escalada

escalada → agotamiento

agotamiento → colapso del yo

colapso → apertura

Ahí aparece lo que  llamamos:

👉 infancia ontológica (como resto no capturado)

 

 Más no todo conflicto abre
👉 la mayoría reproduce el sistema

El punto es este:

Tipo de conflicto

Resultado

Reactivo (automático)

repetición

Identitario (cerrado)

polarización

Llevado al límite sin mediación nueva

destrucción

Atraviesa la repetición

apertura

Y entonces el biotejedor es un mediador que

Reorganiza la experiencia

Cambiando la forma de entrar al conflicto

 

Así el Ahayu no es solo:

👉 “alma colectiva”

sino:

👉 campo de vínculo donde lo no integrado sigue actuando

Y el biotejido sería:

👉 hacer visible ese campo sin fijarlo inmediatamente

Hemos dicho que necesitamos tener una infancia ontológica que recuperar”

Aquí hay que girar ligeramente:

suena a que primero hay que tenerla para poder hacer el proceso
pero en realidad:

👉 la infancia ontológica aparece en el proceso mismo

No es requisito previo.
Es efecto emergente.

 Si logramos la apertura simbólica   

Y entonces no se trata tanto de

“recuperamos al niño interior y entonces nos integramos”

sería más preciso:

👉 cuando el patrón se interrumpe, aparece un modo de experiencia no fijado
(eso que llamamos infancia ontológica)

Por lo mismo el problema no es el centro en si

Sino el centro que estabiliza al sistema en la mediocridad

Sin producir encuentro

Siendo una falsa mediación

Es decir:

aparenta integrar

pero en realidad neutraliza la diferencia

y reintroduce la repetición

 

Entonces el verdadero riesgo es este:

No:

Keiko

Sánchez

izquierda

derecha  

o centro que medie cono Nieto

👉 sino:

cualquier forma que cierre el conflicto demasiado rápido

Porque:

👉 elimina la posibilidad de transformación real

 

  

Nuestra  propuesta no es:

revolución clásica (Marx)

síntesis (Hegel)

ni pura deconstrucción

Es algo más raro:

👉 mantener la tensión sin que se rigidice ni se disuelva

Dando paso a la comunidad

Así la infancia ontológica no es una identidad  

sino a una forma de experiencia no capturada 

Que aparece cuando:

no reaccionas automáticamente

no te fijas en una identidad

no cierras el conflicto prematuramente

Así las comunidades no son lugares de identidades cerradas sino comunidades en biotejido  

Es decir práctica para sostener la infancia ontológica  sin cerrarla ni destruirla.

Desde esa infancia se puede jugar con el mercado se puede jugar con el estado y jamás quedar capturados en él.  

 

 

Hay un margen real de intervención
pero es fino, inestable y exige práctica

 

 


 

  

  

 

 

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